Albacete

Y es que Gualda es consciente de que los menores tienen que soportar cargas que superan con creces los límites recomendados -el 10% de su peso-, así como ve a diario que los niños son los peatones menos respetados. La concejal anunció ayer en rueda de prensa que se organizarán experiencias piloto, ya sea con bicicletas o con el acompañamiento de voluntarios, para garantizar que los niños puedan ir a sus colegios sin riesgos y sin que los padres tengan que arrancar el coche, puesto que es lo más saludable.
La concejal ha decidido que en lugar de escuchar quejas y lamentarse va a buscar soluciones. Así, si el año pasado la jefa de Rehabilitación del Complejo Hospitalario, María Pilar Andújar, instaba a los colegios a acabar con las mochilas, seis meses después se abre el camino para solventar esta cuestión. De hecho, Andújar reconocía ayer que le parecía una idea «buenísima» y que agradecía que le hubiesen escuchado. Así, esta médico pidió a través de este diario que se estudiara una fórmula para acabar con la sobrecarga a la que se somete a los menores.
Hay que tener en cuenta que el peso afecta al esquema de crecimiento de la espalda, agrava la patología en niños con desviaciones y genera problemas posturales. Contracturas o dolor de hombros son las consecuencias mínimas a las que se puede enfrentar un niño que tenga 8 años, pese 27 kilos y transporte a diario seis kilos de carga. El menor tendría que pesar sesenta kilos para trasladar ese peso hasta el colegio y no debería hacerlo ni con la mochila de ruedas ni con la tradicional a la espalda. La fórmula menos perjudicial es la de los carritos de los supermercados, que consiste en empujar el peso delante de los pies y no detrás.
Taquillas
Ahora tendrá que ser el Consejo Escolar quien decida si la solución pasa por poner taquillas o, como dijo ayer Gualda, por pedir a las editoriales que desencuadernen las materias por trimestres. El caso es que si se quiere garantizar la salud de miles de niños habrá que aligerarlos de peso. «Hay que dejarlo en el debate público», insistió ayer.
La concejal de Educación pretende iniciar el curso a pie de calle. Se reunirá con el delegado provincial de Educación, Valentín Castellanos, para que ambas administraciones trabajen coordinadas, pero también visitará todos los comedores escolares para mejorar instalaciones como las de Parque Sur. Gualda también se reunirá con los conserjes, al tiempo que planteará un estudio para profundizar en la idea de ciudad educadora. La concejal pretende que en el año 2010 haya un documento en el que todos los agentes sociales reflejen sus propuestas y compromisos, desde los sindicatos hasta la universidad, pasando por los padres y administraciones. La idea parte de la premisa de que «no sólo educan padres y colegios».
Además, la concejal pondrá sobre la mesa del Consejo Escolar la posibilidad de iniciar una campaña informativa para abordar el uso del móvil en la infancia.
Otro punto, no exento de polémica, que tendrá que estudiar el Consejo Escolar es la alternativa a la asignatura de Religión. Gualda pedirá a Castellanos en su próxima reunión que siga las directrices de la Defensora del Pueblo para que sean los padres que quieran esta asignatura para sus hijos quienes den el primer paso.
No obstante, el problema está en el grupo de niños que no quiere recibir clases de Religión. La concejal quiere que se garantice una respuesta educativa para todos estos menores. «Siempre ha sido un trauma para los padres ser coherentes con lo que piensan; tiene que haber un espacio digno para estos niños», insistió la concejal. Y es que Gualda ha recibido quejas en las que los padres aseguran que sus hijos se han quedado fuera de la clase, en un pasillo, o sin un profesor que se hiciera cargo de ellos.









