J. Deogracias Carrión explica que García Pardo «ha tenido la osadía, el atrevimiento y la inteligencia suficiente para hacer, primero, cabalgar a Don Quijote y Sancho y, con posterioridad, traerlos a Alborea. Su autor nos sorprende con su Don Quijote y Sancho a su paso por Alborea, con el estilo y el lenguaje cervantino que emplea, con la ingeniosa y fascinante imaginación que despliega y con la evocación y exaltación de las gentes, lugares, paisajes,fiestas, símbolos más emblemáticos, recuerdos entrañables y las identidades más preclaras que constituyen el patrimonio cultural y religioso de Alborea».
Lo hace, añade Deogracias Carrión, «con un lenguaje sencillo, natural, coloquial, ingenioso, imaginativo y sobre todo cervantino».
«Aderezado -prosigue- por una excelente prosa de calidad, generosa en su expresión y rica en el uso de adjetivos oportunos y ocurrentes, epítetos idóneos y precisos y verbos sabiamente escogidos y empleados. En definitiva, se trata de un libro interesante, atípico y original, que merece ser publicado y leído detenidamente».








