
Fotos con los actores
Mientras duró su incursión cinematográfica, «si no rodábamos dábamos vueltas por el pueblo, jugábamos a las cartas y nos hacíamos fotos con los actores», aseguraba el periodista, que cobró al día 7.000 pesetas de las de entonces: «No estaba nada mal», recordaba. El que no cobró fue Daniel Romero, amigo desde hacía años de Cuerda. «Cuando él vino a su tierra, aparte de darme todo el 'coñazo' que pudo con el guión y de contarme lo bien que se lo iba a pasar filmando, me pidió que cantara, porque habíamos cantando juntos en reuniones, y la verdad es que lo hice con mucho gusto». Su papel transcurre en la escena en la que el negro Ngé Domo y el alcalde deciden ahorcarse, momento «delicado» que ameniza Romero con un fandango. También canta en la película, como animadora de la taberna, Elisa Belmonte, que estaba en Centroamérica cuando conoció la petición del director para participar en el film. «Para el repertorio busqué zarzuela un poco 'picante', que ya sabía yo las cosas que le gustan a José Luis», señalaba la artista, que luego cambia la zarzuela por arias de Haendel y de Puccini. «Fue una experiencia maravillosa, que disfruté muchísimo».







