De cara al segundo trimestre, esa tendencia va a proseguir. Las entidades creen que se prolongará la contracción generalizada de la oferta y la demanda en todo tipo de préstamos, si bien perciben algo de luz en el segmento de la financiación a los hogares, que podría frenar su ritmo de caída.
Las diez entidades españolas que colaboran en la encuesta que trimestralmente elaboran los bancos centrales del área del euro, que ya suman 113, al ampliarse la muestra, reconocen que la demanda de préstamos se ha reducido en todos los segmentos, pero sobre todo entre los hogares que piden fondos para comprar una vivienda. Algo similar ha ocurrido en el resto de la zona euro, aunque en menor medida.
Las entidades españolas explican que redujeron la oferta de crédito tomando en cuenta el riesgo de impago de los solicitantes, por la desaceleración económica, el alza del desempleo y la situación del mercado inmobiliario.
También consideraron el aumento de los costes de financiación y la menor disponibilidad de fondos, consecuencias directas de las turbulencias de los mercados financieros.
En paralelo, las condiciones asociadas a los nuevos préstamos se hicieron más exigentes para hogares y empresas. Las entidades ampliaron sus márgenes -aplicando tipos de interés más elevados- y recortaron la relación entre el préstamo y el valor reconocido tanto al inmueble hipotecado como a otros tipos de garantía.





