
EL PERFIL
-¿Qué hacía Amós Núñez en 1973?
-En 1973 cuando nació La Verdad aún no estaba en el panorama público por decirlo de alguna forma. Yo empecé en el 76 o el 77 cuando empieza a atisbarse la democracia, y empieza a hablarse de que hay que crear patronales. En ese momento un grupo de amigos entre los que estaba Paco Alarcón, Eduardo Sánchez-Muliterno, Perfecto López... y algunos otros que ya faltan, empezamos a pensar que había que montar algo. Nosotros empezamos con la Asociación del Metal y la Asociación de la Madera, e inmediatamente con la cuchillería. Al mismo tiempo fue cuando se fundó la Confederación de Empresarios de Albacete (Feda) y nosotros, que estábamos en todos los fregaos, también estuvimos ahí y fuimos todos socios fundadores. Y yo creo que fue ya a partir del año 76 cuando empezamos a estar más en ese estatus social en el que miras más los periódicos.
-¿Qué recuerda del nacimiento de La Verdad?
-De lo que sí que acuerdo de los años 73 o 74, de cuando llegó La Verdad, era que a la gente no le hacía demasiada gracia un periódico que venía de Murcia. Pero en cambio yo creo que luego esa idea fue cambiando. De hecho La Verdad es uno de los periódicos que nos ha tratado de p... madre. Incluso en el 25 aniversario del periódico, nos concedió a la Asociación Provincial de Empresarios de Cuchillería y Afines (Aprecu), siendo yo su presidente, un reconocimiento a nuestra trayectoria. Pero antes ya cuando constituímos la Asociación de Empresarios de Campollano (Adeca), La Verdad nos dio mucha cancha. Entonces dirigía el periódico Ramón Ferrando. Nosotros creamos Adeca como una escisión de Feda y yo recuerdo que La Verdad nos trató muy bien. También recuerdo muy bien que desde La Verdad cuando yo tomé posesión como presidente de la Caja de Albacete se me trató. Entonces estaba Pepe Sánchez de la Rosa que siempre me trató excepcionalmente. Pero no sólo él, sino con todos los delegados que han pasado por el periódico. Con la gente de La Verdad siempre he mantenido unas relaciones buenísimas. De la primera época recuerdo a Ramón Ferrando, a Faustino López, o a Ángel Cuevas. Tuvimos una relación magnífica.
-Fue uno de los impulsores de Feda y de Adeca, ¿cómo se involucró en el movimiento empresarial?
-En aquella época éramos los que éramos y estábamos en todas las pomadas. Constituímos la Asociación del Metal, la Asociación de la Madera y Aprecu, y con éstas y con la Federación de Comercio, que era muy fuerte entonces, fue con las que creamos Feda. Eso ya, indefectiblemente, te mete en la pomada y te metes en todas las historias habidas y por haber. De hecho yo desde el 77 siempre he estado involucrado en temas públicos. Los únicos momentos en los que descansé, entre comillas claro, fue en el año 89 cuando presidí la Caja de Albacete y cuando empecé otra vez con Aprecu, en el 96 cuando cogí la presidencia.
-Cuando constituyeron Feda, ¿creían que podría adquirir la dimensión actual?
-No, no te lo tomas así. Unos cuantos de nosotros llegamos a comprar la tercera planta de Feda, creo. Nos juntamos Carlos García Dueñas, Paco Alarcón, algunos otros más, y yo y pedimos un crédito en el Banco Exterior de España a nuestro nombre. La Ejecutiva de Feda que estaba recién conformada dijo que no, que no había dinero y que no la comprábamos. Nosotros que éramos más decididos la compramos y cada uno firmó unas letras y cheques, pero al final las pagó Feda. Cuando las pagaron la escritura la hizo Feda por lo que fuimos unos meros intermediarios. ¿Creíamos en el futuro y en la expansión de Feda? Sí, pero quizá no pensábamos evidentemente que Feda iba a adquirir la dimensión que tiene hoy. Creíamos en el proyecto y sabíamos que Feda iba a funcionar y por eso hicimos esa compra.
-También apostó por Campollano y por la organización empresarial desde un primer momento, ¿cómo fueron los inicios del polígono?
-Albacete ha cambiado muchísimo. Yo me instalé en Campollano en el año 74 y la mía fue la quinta fábrica del polígono. En el 77, cuando se constituyó Feda, en el polígono sólo habría 20 ó 30 fábricas. Aquello parecía un sitio perdido entonces... Y nunca hubiera pensado que Campollano adquiría la dimensión que tiene. Si me hubiesen dicho entonces que años más tarde se tendría que hacer la ampliación de Campollano Norte no me lo hubiese creído. O que iba a necesitarse también otro polígono como el de Romica... Nadie se lo podía imaginar. Yo creo que ahora con Eurocopter va a pasar lo que pasó con Campollano. El polígono cambió totalmente la estructura de Albacete. De ser agricultores, comerciantes... pasamos a ser incipientes industriales. Y en aquella generación éramos todos autodidactas y muy jóvenes. Pero poco a poco se ha ido creando escuela empresarial, y también esa infraestructura empresarial tan positiva para la ciudad. Yo creo que Campollano es una las cosas más importantes que se crearon a principios de los 70. La sociedad en general, en opinión, le debe algo al fundador, está en deuda.
-Adeca surgió como una escisión de Feda, ¿por qué se produjo?
-En buena medida por el Impuesto de Radicación. Con este impuesto se pretendía que los industriales pagásemos por tener implantadas nuestras empresas en una calle de Campollano al mismo precio que los comerciantes del centro de la ciudad. Y eso generó una fuerte discusión. Después empezamos a exigirle alumbrado, aceras, que los teléfonos nos costasen más baratos... Tuvimos discusiones, algunas de ellas bizantinas, y broncas muy importantes. Algunas de ellas se vieron reflejadas en los periódicos.
Nuevos tiempos
-Dice que Eurocopter supondrá una gran transformación similar a lo que supuso Campollano, ¿por qué?
-Yo pienso que dentro de diez años o quizá incluso antes se va a producir, de la mano de Eurocopter, otro cambio importantísimo, para bien, para la sociedad albaceteña. Ya conozco a diez o doce personas del sector de la cuchillería que, o bien habían sido despedidos por falta de trabajo o lo habían dejado ellos buscando algo mejor, están trabajando en Eurocopter. Se está creando otro foco industrial de más futuro. Aquel que se creó en los años 70 con la constitución de Campollano, y luego de otros polígonos, nos ha dado estos mimbres, ya que se ha producido un gran cambio para Albacete. Y ahora se va a producir otro cambio importante.
-Como representante de los cuchilleros ha pasado muchos momentos dulces y alguno amargo, ¿cuál ha sido el más duro?
-Fue en el año 99 cuando tuve que ir al Congreso de los Diputados con el debate que se suscitó ante la propuesta que se hizo para reformar la Ley de Seguridad Ciudadana. Además todo se complicó con las manifestaciones del entonces presidente regional del PP, Agustín Conde, al respecto. Declaraciones bastante desafortunadas, aunque afortunadamente la gente se volcó con nosotros. A mí aquello me cambio la vida. Fueron unos meses tremendos que acabaron con mi presencia en las Cortes Generales. Allí estuve y lo pasé muy mal. Yo venía del primer viaje que hice a China. Recuerdo que dormí en Madrid aquella noche con jet lag por el largo viaje, por la mañana me pasé casi todo el tiempo atendiendo a los medios, y apenas tuve tiempo de preparar nada para mi comparecencia que era a las cinco o cinco y media de la tarde. Aquello fue muy duro porque no era una charleta con amigos. Había gente que sabía de lo que hablaba y que hacía interpelaciones en las que te tendía trampas y tú tenías que estar ojo avizor. Entre los nervios y el cansancio, para mí fue una tarde horrible.
-Pero ganaron la batalla.
-A los pocos días ya supimos que la propuesta de ley se retiraba y se guardó en un cajón silenciosamente, sin que nadie dijera hemos ganado o hemos perdido. Nosotros luego evidentemente nos apuntamos que habíamos ganado, pero también de forma discreta y caballerosa. Yo creo que aquello ha marcado. Por eso al llegar el 2000 pensé que ya había llegado adonde iba y que tenía que dejar ya Aprecu porque aquello fue muy fuerte. Pero también aquello nos dio satisfacciones como por ejemplo que el Gobierno regional concediese a Aprecu una de las placas al mérito en el Día de la Región del año 99.
-¿Cómo les afectaron las declaraciones que hizo Agustín Conde?
-Fueron declaraciones durísimas en contra del sector pero yo creo que nos ayudaron muchísimo porque a partir de ese momento las instituciones y la sociedad nos mostraron su respaldo. Yo recuerdo un día que me avisaron por teléfono que la gente había montado ante la sede del PP, en la calle Mayor, una manifestación. Fui allí y allí había gente que yo no conocía. Y, ¿por qué se produjo toda esa movilización? Porque era como si nos agrediesen, era agredir a nuestro producto, no se podía ir con navajas por la vida... Aquello atacaba a nuestra sensibilidad, a nuestra historia, a nuestro bolsillo... Y a partir de ahí las instituciones se volcaron con nosotros. Desde entonces es rara la institución que cuando hace un regalo no elija una navaja. Así que nos sirvió de promoción. Nos sirvió de estímulo. A partir del año 2000 se nos financió la Escuela de Cuchillería y después el Museo de la Cuchillería.
-De todos los proyectos que ha encabezado, ¿de cuál se siente más orgulloso?
-De lo que más orgulloso me siento y me tengo que sentir es de que el 18 de octubre del año pasado celebramos el 50 aniversario de una de mis empresas, de Viuda de Julián Núñez. Y de eso sí que hay que sentirse satisfecho, de que una empresita que empezó en la calle Herreros con 16 metros cuadrados y cuatro o cinco trabajadores, tenga hoy 80 trabajadores y haya cumplido 50 años. Eso es muy importante..
-¿Y en la faceta pública?
-De mi faceta pública, la primera satisfacción que tuve fue cuando cogí Aprecu, que estaba en una situación calamitosa, y la reflotamos, la pusimos en el nivel que se merece en todos los sentidos. Eso fue un paso importante para Aprecu, porque conseguimos entrar en una dinámica que ya es difícil parar. Otro momento muy satisfactorio y muy sensible para mí fue la inauguración del Monumento al Cuchillero, porque 600 o 700 personas de la calle participaron en esa suscripción popular. Y ya como colofón... el Museo, quizá porque es lo último, lo que más se ve y lo más conocido a nivel internacional. Pero tampoco puedo olvidarme de la Escuela de Cuchillería. Le dedicamos tantas horas y tanta ilusión y entusiasmo al nacimiento de la Escuela que no puedo olvidarme. La Escuela me ha dado, nos ha dado grandes satisfacciones y que lleve mi nombre para mí es una pasada. Y no ya como representante de los cuchilleros, otra de mis satisfacciones es haber sido presidente de la Caja de Albacete.
-Sus más de 30 años representando a distintos colectivos han corrido parejos a la historia de La Verdad, ¿que papel ha desempeñado?
-Por lo que veo y lo que oigo La Verdad es uno de los mejores medios y de los más leídos. Y eso demuestra que es un periódico aceptado, bien visto, que la gente busca y quiere. La Verdad ha sido y es un buen periódico. Eso nadie lo pone en duda. En las épocas de crisis La Verdad, como también los otros medios, siempre ha estado ahí dando la cara por nosotros. En la sección del Sube y Baja me he encontrado en muchísimos sube y aún no me visto en un baja. Eso supone, no sólo que existe un gran afecto, sino que haces cosas por las que merece la pena trabajar. La Verdad para mí ha sido y es un periódico importante en nuestra trayectoria.







