
Pero la crónica no sólo se escribe, se ilustra. Y 35 años dan para mucho. Grandes profesionales de la fotografía han sido los encargados de captar y plasmar en las páginas de La Verdad el paso de la vida desde el año 73. Tras el objetivo de sus cámaras han sido testigos y notarios de la historia de los últimos 35 años. Miguel Ángel Fuentes aún recuerda a su padre, Tomás Fuentes, el primer fotógrafo de La Verdad, hoy ya fallecido. De él heredó la pasión por la fotografía, que convirtió en su modo de vida. Gran aficionado a los toros y al fútbol Tomás contaba a su hijo, que por aquel entonces era un niño, que siempre veía las corridas de toros «tras el objetivo de su cámara para que no se le escapase una buena foto». De hecho su media sonrisa, su cigarro y su cámara Yashica Linx acompañaron siempre a Tomás. Junto a Tomás trabajó, como fotógrafo del diario decano, Antonio Sáiz, también fallecido ya. Su hijo Antonio, que heredó de su progenitor la profesión en este caso como operador de cámara, cuenta que su padre era «anárquico, duro, pero muy humano». Aprendió el oficio en el estudio de Jaime Belda, en la «Universidad de la fotografía en Albacete», explica el vástago de Sáiz. Fue uno de los mejores profesionales y el primer corresponsal de TVE en Albacete, allá por el año 61. En La Verdad al final apenas veía pero Antonio nunca dejó de hacer buenas fotos. «Las hacía por intuición».
Otros tiempos
José Luis Martínez desembarcó en La Verdad mediada la década de los 80 tras pasar por La Voz de Albacete. Compaginó su trabajo en estudio con las labores de fotógrafo de prensa. Algo que hoy ya jubilado «echa muchísimo de menos». Deportes, toros, ruedas de prensa... no le quedó nada de la vida de Albacete por fotografiar durante largo tiempo. «Lo que más me gustaba eran los eventos sociales y lo que menos los sucesos», apunta. Tampoco olvida que por aquellos días su labor requería una buena dosis de paciencia mientras el tiempo jugaba en contra del fotógrafo. Y es que el revelado y la ampliación de los carretes era una tarea que llevaba un importante espacio de tiempo. Justo lo que faltaba en las redacciones.
Algo que también recuerda Jesús Moreno, hoy ya retirado aunque aprovecha siempre que puede para seguir pegado a su cámara. «Ahora con un simple ordenador basta», afirma indicando que en los últimos años la tecnología en el campo de la fotografía ha progresado «una barbaridad».
Como las del resto de sus compañeros, la cámara de Moreno captó casi de todo aunque su fotografía más famosa fue la del atraco al Banco Hispanoamericano. De La Verdad guarda grandes recuerdos y destaca la influencia del periódico en la sociedad albaceteña.
Pero ellos no han sido los únicos cuyas fotos han conformado y siguen conformando las páginas de este periódico. José Antonio Domingo, periodista y delegado de La Verdad durante años, Manuel Podio, Jesús Calvo y José Miguel Esparcia, conforman el resto del elenco de fotógrafos. Pero su historia y la del propio periódico la han escrito y la siguen escribiendo las imágenes que todos ellos han captado en estos años. Desde el próximo domingo 11 de mayo y hasta el 9 de julio, y dentro de las actividades conmemorativas del 35 aniversario, La Verdad entregará 28 láminas, en formato 39 por 28 centímetros, con algunas de las fotografías y portadas más significativas de su trayectoria. Tras la primera el mismo domingo, se entregarán tres, de lunes a miércoles, cada semana encartadas en el periódico.







