-Esa libertad, que a muchos les daba miedo porque decían que iba a ser libertinaje, ha traído cosas fundamentales, por ejemplo, la libertad a los ayuntamientos que han podido hacer a sus pueblos progresar sin necesidad de que el alcalde fuese rico. Fue muy emocionante cuando Salvador Jiménez ganó las elecciones.
-Ese progreso, ¿dónde se nota?
-En el primer número de La Verdad aparecía una noticia que decía algo así como que Socovos despide con tristeza a los emigrantes que se van a Holanda y a Alemania por verdaderas necesidades de trabajo donde han de enfrentarse a costumbres y comidas distintas y a un lenguaje que no conocen. En 1973, éramos nosotros quienes sufríamos lo mismo que ahora padecen los inmigrantes que vienen a España cuando se sienten rechazados por nuestra sociedad, pese a que nos son imprescindibles.







