
-¿Cuáles son las características del vino que ha sido galardonado?
-Se trata de un vino monovarietal, elaborado cien por cien con garnacha tintorera, que es la variedad autóctona de esta zona. Este tipo de uva supone el 97% de nuestra producción, y el resto se reparte entre las variedades syrah y cabernet. Todo el producto es aportado por nuestros socios, que en total ascienden a 440.
-¿Es la primera vez que la cooperativa recibe un premio de esta categoría? ¿Cómo lo han recibido?
-En el año 2000 embotellamos por primera vez vino de garnacha tintorera cien por cien, y en el 2001 ya nos dieron un Baco de Oro y una medalla en el certamen internacional de Bruselas, en la categoría de vino joven. Además, en el 2005 el crítico estadounidense Robert Parker lo calificó con 90 puntos, algo que supuso un empujón de primer orden para las ventas de nuestro vino en los mercados estadounidense y asiático.
-A su juicio, ¿cuál es la clave del éxito de este vino?
-Diría que es la variedad; la garnacha tintorera es una uva de piel y pulpa rojas, que aromáticamente se comporta muy bien. Tradicionalmente siempre se había utilizado para reforzar y dar intensidad colorante a otros vinos, pero nosotros empezamos a elaborarla para nuestros embotellados y hemos visto que se comporta de manera adecuada.
-¿En qué momento se encuentra, ahora mismo, la cooperativa?
-Estamos comercializando cinco vinos: con la marca Higueruela tenemos en el mercado dos vinos jóvenes, uno tinto y otro rosado, y también trabajamos con la etiqueta Tintoralba que es, realmente, la referencia de nuestra bodega, comercializando un vino roble, con tres meses en barrica, un crianza y un vino dulce que hacemos también cien por cien de garnacha tintorera y que vendemos a nivel nacional. Ponemos en el mercado unas 240.000 botellas de todos ellos, aunque el que más se vende es el vino joven tinto Higueruela. Este último, además, está presente sobre todo en el mercado exterior, con botellas en Estados Unidos, Japón y varios países europeos; este año hemos entrado en el Reino Unido y estamos presentes también en Canadá y Corea. Nuestra apuesta es de futuro, encaminada a seguir embotellando y sacando vinos de calidad.
-¿A qué se debe esa gran proyección exterior? ¿Qué ocurre con el mercado español?
-Las estadísticas nos dicen que el consumo de vino en España desciende año a año, y a ello se une que en el mercado nacional hay muchas referencias de vino, somos un país productor y por eso es más difícil competir. El mercado exterior no es que sea más fácil, pero al tener una variedad distinta el público lo ha aceptado muy bien. Esa es la nota diferenciadora de nuestra bodega, lo que nos distingue, porque buenos vinos hay muchos.







