
LOS DATOS
-¿Cómo llegó al ciclismo?
-Si te digo la verdad fue de casualidad. Había hablado con mi padre que si aprobaba octavo me compraba una moto pero como no lo hice y aprobé en septiembre me tocó la bicicleta. Me compró la bici en lugar de la moto, empecé a subir en ella y me gustó. La primera carrera fue en Villamalea, yo iba con una BH y con zapatos y me puse en el grupo pensando que cuando faltase poco les atacaba y ganaba la carrera, y en el primer repecho ya iba el último. Luego corrí en Casas Ibáñez, quedé segundo y me animé.
-¿Recuerda sus primeros equipos?
-Siendo juveniles se hizo un equipo en Albacete que se llamaba Cafetería Tríos. Estuvimos un año en ese equipo y otro más en el equipo de Ossa de Montiel. Luego pasé a aficionados, hice la mili y estando allí fiché por un equipo de Murcia que me pagaba los gastos, Construcciones Benedicto, y estando ahí me vio Orbea y me fichó.
-El salto a profesional le llegó en el equipo en el que estaba de amateur.
-Sí, en Orbea hice buenos resultados y cuando fiché por segundo año me dijeron que estuviera tranquilo porque antes que yo estaba Faura, Ridaura y Sanchís. Yo estaba tranquilo y después de correr con la selección en Italia me llamaron para correr la Vuelta a Bidasoa y la gané, luego gané la Vuelta a Sedaví y también la gané y poco después en la Vuelta a Navarra fui líder hasta el último día y al final quedé segundo. En Navarra me ofrecieron el contrato profesional. Ese mismo año, en 1985, corrí la Vuelta a Asturias para profesionales siendo aún aficionado, iba bien clasificado pero me caí en la última etapa y me rompí la clavícula, por lo que no pude disputar los mundiales para los que había sido seleccionado por Pepe Grande.
-¿Influyó la presencia de Jerónimo Ibáñez en su trayectoria como ciclista?
-Yo lo conocía porque es de aquí de Villamalea y es el que me hizo sufrir en la bici y me hizo ciclista. El corría en Kelme y yo era aficionado o incluso juvenil y cuando me enteraba que estaba en Villamalea me iba a su casa para entrenar con él y cogía una preparación de miedo y casi todos los kilómetros que él hacía los hacía yo. Me ayudó mucho.
-¿Coincidió con él luego como profesional?
-Sí, estuvimos dos años juntos. Además, hubo un año que estábamos cinco profesionales en Albacete en diferentes equipos, estaba Faura, Rumbo, El Gato (Del Ramo), Jerónimo y yo.
-¿Cómo define su paso por el ciclismo?
-Yo me consideraba en aficionados bueno y en profesional del montón, un sufridor nato.
-¿Hay un año que recuerde especialmente?
-En al año 1987, mi segundo como profesional, corrí la Vuelta a España y quedé en el puesto 28 y me debieron haber dado el maillot del mejor neoprofesional. A la semana siguiente Marino y parte del equipo se fueron al Giro y a mí me tocó correr la Vuelta a los Valles Mineros, que disputé con Indurain, que la ganó y yo quedé tercero. La semana siguiente corrí la Vuelta a Cantabria, la ganó Blanco Villar y quedé tercero. Poco después disputé la Vuelta a Asturias y quedé cuarto. En las tres semanas que duró el Giro yo corrí esas tres vueltas, disputándolas a muerte, y luego me fui al Tour. Tenía 22 años y la verdad es que ya acabé fundido y si hubiese quedado más no hubiese aguantado.
-Ese fue su gran año personal, luego tuvo una dedicación para su jefe de fila, Marino Lejarreta, y otros compañeros.
-Trabajar para Marino era un honor porque como persona y como jefe de filas no he tenido otro igual. También estaba Hermans, al que había que preparar los sprints, era un corredor que ganaba muchas etapas pero nosotros teníamos que prepararlas; recuerdo una vez que iba El Gato escapado y tuvimos que tirar a por él, de no haber sido así habría ganado él aquella etapa que terminaba en Jaca.
-Aquello le dolió mucho a Del Ramo, porque vio muy cerca la victoria.
-Es cierto, pero el ciclismo es así. Me lo recuerda muchas veces.
-Creo que tiene una anécdota con Marino Lejarreta que suele recordar.
-Sí, en un puerto del Tour Marino me pidió alimento y no llevaba, bajé al coche y cogí alimento y estábamos ya a pie de puerto y para llegar pronto me subía por las baldosas o por donde fuera para llegar antes y cuando llegué me dijo que ya no hacía falta, que le habían dado, entonces cogí el alimento y lo tiré contra el suelo. Al finalizar la etapa Marino me dio las gracias por el esfuerzo.
-Hay otros nombres que estuvieron más unidos a usted porque la convivencia era más directa.
-Yo casi siempre coincidía en la misma habitación con Salvador Sanchís, también coincidía con Ridaura y con Antequera, el que ahora es seleccionador, también me llevaba muy bien aunque no éramos del mismo equipo.
-Es duro para un ciclista parar cuando tienes más fuerza que un compañero de equipo pero esa es la labor de muchos ciclistas, que luego se ve recompensada por el reconocimiento del equipo.
-Estás mentalizado de que es tu trabajo, igual pequé de conformista por no intentar cosas. Yo aunque no tuviera logros mi ficha la tenía preparada hasta que sufrí la colitis ulcerosa y con eso no podía correr, yo lo dejé porque tenía esa enfermedad.
-Le llegó la retirada cuando todavía tenía muchas ganas de seguir.
-Me hubiese gustado seguir pero ya no podía ser. Después de la retirada estuve unos años sin problemas, más tarde tuve varios brotes. Esta es una enfermedad crónica y por tanto ya no podía correr. Cuando se hacen esfuerzos grandes al final caes.
-¿De qué se siente más orgulloso de esos años de profesional?
-Lo que más recuerdo es el segundo año de profesional, en 1987, hasta que me fundí. Yo me siento orgulloso de lo que hice, disputé las tres grandes, ayudando al equipo, porque en la Vuelta ayudé a Cabestany y Mújika y yo me tenía que esperar con ellos.
-¿Qué le dio el ciclismo y que le quitó?
-Quitarme nada, me dio muchas cosas porque cuando eres juvenil y eres un chaval tu máxima ilusión es subir y luego estás arriba y encima te pagan ¿que más quieres? Yo ahora sigo mi vida orgulloso de lo que he sido, ¿qué podía haber sido más o menos?, no lo sé; he sido lo que he podido y desde luego no me arrepiento de nada. Cumplí mi sueño y a cualquier juvenil o aficionado que le preguntes te dirá que su sueño es ser profesional.








