
En torno a una veintena de libreros de Albacete, Ponferrada, Gijón, Valladolid, Málaga, Madrid, Alcalá de Henares, Torrevieja, Valencia, Barcelona y Granada se dan cita este año en 180 metros lineales de casetas abiertas a un público heterogéneo, cuya afición por el papel impreso ayuda a que el libro, ese «gran marginado de las subvenciones», como indicaban algunos expositores, mantenga intacta su buena salud y pueda hacer frente al envite de los nuevos soportes digitales.
«Espero que este año el tiempo nos respete un poco», explicaba una de las organizadoras del evento, Rosa Sardá, de Barcelona, quien destacaba la «diversidad» del material que puede encontrarse estos días, incluyendo láminas, cromos y libros antiguos -en ocasiones auténticas joyas-, con precios al alcance de todos los bolsillos. Los libreros agradecen la respuesta de los albaceteños a esta feria, un público que, según indicaba otro de los organizadores del certamen, Roberto Araújo, es bastante exigente.
«La gente no compra cualquier cosa y nosotros, que ya lo sabemos por la experiencia de tantos años, venimos preparados», indicaba el representante de la Librería Dante de Alicante, que desde hace 17 años no falta a este encuentro que cuenta con el beneplácito de los albaceteños y de compradores de otros lugares. «No tenemos un perfil de cliente», señalaba Araújo, quien explicaba que, por ejemplo, las dos primeras jornadas de celebración son las preferidas por los coleccionistas, que acuden buscando temas concretos.
Uno de los grandes protagonistas de la oferta es el cómic, con adeptos de todas las edades. Así lo explicaba Jesús Sánchez Vico, del establecimiento albaceteño Libros El Joven y otro de los impulsores de esta cita anual: «Este año vengo con unos 3.000 cómics nuevos», comentaba, llamando la atención también sobre otra de sus apuestas para la presente edición: seis tomos del Quijote editados por Viuda de Ibarra en el siglo XVIII, cuyo valor ronda los 3.000 euros.
«El año pasado ya traje uno y ahora repito, que es algo muy difícil de conseguir», indicaba desde el otro lado del mostrador de su caseta y sin dejar de atender las visitas de una clientela fiel que no desaprovecha la oportunidad de 'rastrear' entre los libros apilados piezas únicas que llevarse a casa.
Nuevos expositores
Una de las novedades de l certamen de 2008 es la presencia, por primera vez, de la empresa albaceteña Maderas Nobles de la Sierra del Segura, una firma que ha colaborado en la edición de libros como la traducción española de Una verdad incómoda, de Al Gore.
La publicación está en la línea de la filosofía que promueve esta empresa, ya que ha compensado sus emisiones de CO2 a la atmósfera plantando árboles. Es la denominada «responsarbolidad», según explicaba la representante de la firma Charo Muñoz, que supone «calcular, reducir y compensar» las emisiones de gases contaminantes mediante la plantación de especies arbóreas.
Las nuevas tendencias de la sociedad actual, como la preocupación por el medio ambiente, conviven de esta manera en la feria con el legado cultural de otras épocas guardado en los libros, pese a que éstos tengan que competir duramente con las propuestas de la era digital.
«No sabemos que pasará con las nuevas tecnologías, pero yo no sé si es acertado cambiar el papel por un soporte que permite borrar toda la información con sólo apretar un botón», comentaba Rosa Sardá, hija y nieta de libreros: «Mi yerno dice que somos como los dinosaurios, una profesión a extinguir». Esperemos que no sea así.







