
Tan sólo se trata de una de las interpretaciones que se pueden aportar, ya que será el informe que elabore el arqueólogo Enrique Gil el que aclare más detalles. Al perecer, los restos podrían corresponder a finales del siglo XVIII o a una fecha anterior. El concejal José Miguel Belotto recordó que esta aparición no debe entenderse como una sorpresa, ya que antiguamente, los muertos se enterraban bajo las iglesias.
Según algunos vecinos de la zona, en anteriores obras en viviendas próximas, entre las casas nº 4 y nº6, también aparecieron hace años restos correspondientes a un osario.
El arqueólogo, Enrique Gil, se encuentra estudiando la zona para poder elaborar los informes pertinentes sobre este tema, y el hallazgo no ha supuesto la paralización de las obras, que siguen adelante, con la limpieza del solar, ya que la intención es poder iniciar la edificación tras el verano.
El historiador Miguel Juan Pereda, ha señalado que no existe mucha información sobre la denominada Iglesia de Santa María de la Soledad; a nivel gráfico, existen algunas representaciones de la antigua iglesia en un grabado del año 1563 y en el cuadro de la Batalla de Almansa. Según la documentación del historiador, hacia 1707 y de acuerdo al cuadro de la batalla de Almansa, la villa contaba con nueve templos en su casco urbano o inmediaciones del mismo: iglesias mayor y vieja, conventos de franciscanos y agustinas, y ermitas de San Cristóbal, San Sebastián (San Roque), Nuestra Señora del Socorro, Santiago el Viejo y El Salvador (San Blas).
Restos de sus viejos muros podrían formar parte de la pared de mampostería que todavía se levanta en la calle del Castillo.








