
Esta declaración la firmó Rafael Rubio en el chalet de la calle Diego de León donde se instaló provisionalmente el juzgado. Quedó detenido hasta que saliera su juicio, siendo trasladado con otras personas, en camiones escoltados por la Guardia Civil, al Convento de las Trinitarias, transformado en prisión.Eran más de trescientos detenidos. Todos estaban incomunicados con sus familias, aunque Rodalito sobornó a un guardia para que se pusiera en contacto con su mujer y le pidiera una manta y comida, que le llegó días después. Allí comenzaba la peripecia carcelaria del torero.
Durante el tiempo de reclusión, relatado por el torero, queda al descubierto la sagacidad, el temple y el valor de un hombre que tantas veces había desafiado el peligro en las plazas, sorteando las dificultades de la vida. El cambio a la cárcel de Yeserías atenuó su humillante situación, pero la salida resultó traumática. En la puerta estaba su mujer, que había ido a retirar la cesta de la comida y que le vio subir al camión. Allí sufrió la vergüenza de la gente que los miraba y se tapó la cara con la gorra para que nadie lo reconociera. Otra vez, Rafael buscó un cómplice -ahora un italiano- y pudo reanudar el enlace con su casa y recibir comida y mudas. También tuvo una visita de su mujer, Ana María, que le dio la noticia de la muerte de su hermanastro Domingo, que estaba inválido, al derrumbarse su hospital. «Nunca traigas a nuestros hijos al locutorio, habla con el Cónsul y llévatelos a Italia», le pidió. En otra entrevista se enteró de la anulación de los billetes de banco que ellos tenían y que no servían para nada. A Ana María, su esposa, le ayudaron en el Consulado de su país unos días, y algún dinero recibido de Roma se agotó pronto. Entretanto, Rafael fue encargado del reparto de paquetes a los reclusos. Entretanto, había escrito Le había escrito dos cartas a casa y no tenía respuesta. Finalmente supo que estaba cerrada, que la señora se puso enferma y la llevaron a un hospital. Los niños los tenía su hermanastra Luisa; ésta misma lo confirmó en una visita varios días después.
Tras seis meses de cárcel, Rafael fue juzgado y condenado a quince años de prisión, que rebajaron a seis. Quince días después le trasladaron en tren a Segovia y desde allí al castillo de Cuéllar, donde coincidió con Rafael Sánchez Guerra, que fue secretario del presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora y presidente del Real Madrid. Allí le conmutaron la pena y salió en libertad. Era el verano de 1941. Esperpento
Sería un fiasco que en la partida de nacimiento de Carod Rovira, el líder republicano catalán y vicepresidente de la Generalitat, figurase con el nombre de José Luis Pérez Díez que le atribuyen algunos biógrafos. Sobre este asunto, un tío irritado que minutos antes afirmó ser independentista y no nacionalista, sin duda olvidando que hace años concurrió a las elecciones con Nacionalistes d'Esquerra, un movimiento asambleario de Cataluña, reiteró que su nombre era Josep Lluís, debatiendo con talante chulesco en el programa "Tengo una pregunta para usted", con un joven y una señora que se dirigían a él en castellano. No sé si a un personaje como éste valía la pena ponerle en bandeja la posibilidad de airear su condición, que seguro nos importa un carajo a millones de ciudadanos.
Cuarto de lectura
"Debemos mencionar en Albacete la importancia que tiene la cuchillería, que alcanzó en los siglos XVII y XVIII altísimas calidades, no sólo artesanas , sino auténticamente artísticas, especialmente en la realización de tijeras de escribanía, raspadores y pequeñas navajas con su mecanismo para pesar, con nombres como el del maestro Joseph Romero (1739-1798) autor de un juego de tijeras y raspador, hoy en el Museo Lázaro Galdiano, verdadera filigrana barroca y que merecen ser consideradas en su auténtica dimensión creativa y artística... Sería deseable que el flamante Museo de la Cuchillería dirigiera su atención, precisamente hacia estas importantes piezas que durante mucho tiempo dieron nombre a Albacete más que las conocidas navajas".
La Universidad Se anuncian en el campus elecciones para rector. La Universidad de Castilla-La Mancha es un órgano vivo que ha experimentado una crecida espectacular. Es la joya de la corona de nuestro desarrollo..Los estudiantes con acné juvenil reciben alrededor de las facultades una sobredosis de clorofila, a mediodía se les ve tendidos en el césped charlando de sus cosas mientras esperan la clase siguiente. La escultura de José Luis Sánchez emerge extendiendo las alas inertes de un fuselaje urbano, allí donde parece que se acaba la ciudad y es porque ha nacido otra, que se desarrolla en plenitud. Algunos albaceteños pasean por allí, pero hay miles de paisanos que no conocen este jardín de la ciencia, que no se han asomado, desde el brocal, al Pozo de la Sabiduría, el símbolo del recinto universitario. Quién lo ha visto y quién lo ve. Total sólo han pasado veinticinco años desde su fundación, de aquellos días cuando la gente se aprendía el Gaudeamus igitur a toda prisa para cantarlo en la primera gala docente.Aquello era el resultado de un acuerdo político, pero alguien recordó, por si parecía extraña la aventura académica, que en las tierras ahora comunitarias, existió, para empezar la Real y Pontificia Universidad de Nuestra Señora del Rosario, en Almagro, creada en 1550.
Esto ha sido una ratificación. Manuel Martínez Santana, Manolo Santana, tenista español histórico, recibió en Albacete el homenaje del Club de Tenis de esta ciudad en el XXV aniversario del Ciudad de Albacete, cuyo primer trofeo ganó. Nacido en Madrid en 1938, el recogepelotas estaba llamado a ganar 37 torneos, cinco de ellos del Grand Slam: dos veces en los individuales de Roland Garros, en 1961 y en 1964, otro en dobles de ese torneo francés, un U.S. Open y una edición de Wimbledon. En 1965 fue nombrado mejor jugador amateur del mundo. Un año después encabezó la clasificación mundial, pero nunca se convirtió en jugador profesional. Participó en la Copa Davis, disputando 119 partidos con el equipo español, de los cuales ganó 91.En 1973 se retiró oficialmente de los terrenos de juego. La placa que le entregaron José María Sanz y Julián García fue un justo y emotivo reconocimiento. Siniestros laborales







