La Verdad

Madrid, 14 nov (EFE).- El actual precio del agua en España "es desigual", según usuarios y zonas y además "no refleja su escasez", ha asegurado Eva Hernández, responsable del Programa de Agua y Alimentos de WWF España durante la presentación de un estudio sobre el uso de este recurso.

'¿Quién paga el agua? Una propuesta para la recuperación de costes' es el título del informe, que insiste en que este precio "debe reflejar que es un bien escaso", además de incluir el impacto generado por "su contaminación y sobreexplotación para la sociedad y para el deterioro de los ecosistemas acuáticos".

Con objeto de cambiar esta situación, WWF propone el uso de la recuperación de costes, una herramienta que "incentiva el ahorro, penaliza el uso abusivo y la contaminación" y contribuye a mejorar el estado de los recursos hídricos bajo el principio de "quien contamina, paga".

Hernández ha explicado que la aplicación de la recuperación de costes responde a "tres puntos concretos: a la necesidad -por el mal estado de cerca de la mitad de los recursos hídricos-, a la oportunidad de incentivar el uso eficiente del agua e incrementar la transparencia de los costes y a la obligatoriedad" derivada de la Directiva Marco del Agua de la Unión Europea.

Esta experta ha querido aclarar que "no se trata de pagar más ni de subir la tarifa de agua a todo el mundo", sino de que el precio del agua sea "suficiente" para desincentivar el malgasto y la contaminación y conservar así los recursos hídricos en buen estado.

Hernández ha incidido en que, en la actualidad, la persona que ensucia un recurso hídrico "no está pagando más que la que no lo hace", por lo que la conclusión es "si contaminar te sale gratis, no tienes razones para invertir en métodos que no contaminen".

La propuesta de WWF España para afrontar los problemas del agua responde especialmente a la desigualdad de precios que se pagan en España, con la paradoja de que "en muchas ocasiones", ciudadanos que "no son responsables de la contaminación del agua son justo quienes acaban pagando la factura".

Además, los usuarios urbanos e industriales "subvencionan de forma indirecta el regadío, que paga mucho menos por los servicios prestados".

Aunque esta diferencia se justifica por el menor coste de suministro, "no tiene en cuenta el coste ambiental", como la contaminación o sobreexplotación, ha denunciado Hernández.

Otro caso de interés es el de las reservas de agua subterránea, cuyos usuarios "no pagan canon o tasa por el consumo y sólo asumen el coste de su bombeo".

Según el documento de la ong conservacionista, el precio de este recurso debe ser determinado mediante un sistema de tarifas "más justo, equitativo y transparente" no sólo para transmitir la idea de su escasez sino para "adaptarnos a las sequías cada vez más frecuentes e intensas".

A juicio de Hernández, las principales conclusiones del informe pueden resumirse en una llamada de atención al Gobierno por lo que define como un "alto nivel de autocomplaciencia, pues aseguran que recuperan muchos costes", cuando "hay una falta de transparencia en el cálculo" y "se subestiman los costes ambientales".

El documento también analiza la forma en la que ocho cuencas hidrográficas interpretan sus costes y "cada una lo hace de manera diferente: unas incluyen el coste de oportunidad y otras no lo hacen", por lo que la información que se tiene al final "es incompleta".

El coordinador del informe y técnico del Programa de Agua y Alimentos de WWF, Rafael Seiz, ha añadido las propuestas de esta organización para facilitar la recuperación de costes, que incluyen la introducción de una tasa de fiscalidad verde, presentada en el Congreso de los Diputados.