La Verdad

Murcia, 14 nov (EFE).- Un mozo de almacén que sufre de problemas de columna y de rodilla e insuficiencia venosa en los miembros inferiores, junto con obesidad mórbida y que tiene prescrito el uso de una silla eléctrica para desplazarse, no está incapacitado para el desarrollo de toda clase de trabajo.

Así se recoge en una sentencia dictada por la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de la Región de Murcia, que señala que no está impedido para realizar tareas sedentarias "en las que predominen las funciones intelectuales, como son toda la gama de trabajos administrativos e incluso tareas en las que se precise habilidad y destreza manual".

La sentencia, a la que ha tenido acceso Efe, desestima así el recurso que el afectado presentó contra la sentencia de un Juzgado de lo Social de Cartagena (Murcia) que rechazó su demanda y absolvió al Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS).

La resolución judicial, ahora confirmada por el TSJ, respaldó la resolución adoptada por el INSS, que declaró al demandante en situación de incapacidad permanente para su trabajo habitual, pero rechazó su solicitud de que se le concediera la incapacidad absoluta para todo trabajo.

Ahora, la Sala de lo Social del TSJ, al confirmar la sentencia apelada, dice que "no cabe concluir que el demandante se encuentre impedido para llevar a cabo cualquier profesión u oficio, circunstancia que ha de concurrir para poder ser declarado afecto de incapacidad permanente absoluta".