La Verdad

Murcia, 16 jul (EFE).- Investigadores de la Universidad de Murcia (UMU) han estudiado un insecto acuático procedente de la costa atlántica americana y que ha proliferado en la costa de Cádiz, Portugal y Marruecos, y ha concluido que esta especie invasora puede convivir con otras autóctonas sin hacerlas peligrar.

Esas son las principales conclusiones de un estudio llevado a cabo por el grupo de investigación de Ecología Acuática de la universidad dirigido por Josefa Velasco, que ha estudiado las posibilidades de coexistencia de distintos tipos de coríxidos, insectos acuáticos nadadores conocidos popularmente como "chinches de agua".

Según ha explicado Velasco, la proliferación de especies exóticas e invasoras, que proceden de otros lugares, es "una de las mayores amenazas que sufren los ecosistemas", ya que esas especies externas pueden entrar en competencia con las locales y tener un impacto negativo sobre ellas haciéndolas peligrar.

El grupo de investigación detectó una gran proliferación de una de esas especies invasoras en los humedales costeros de la provincia de Cádiz, la "Trichocorixa verticalis verticalis", un tipo de "chinche de agua" procedente de la costa atlántica de América.

Esa especie ha proliferado también en la costa sur de Portugal y en Marruecos, donde se está avanzando de manera más rápida y se ha extendido ya desde las salinas de Larache en el Atlántico hasta cerca de la frontera con Argelia, en el Mediterráneo.

El objetivo de la investigación ha sido determinar si esa especie invasora puede poner en peligro otras especies autóctonas de chinches de agua y para ello se han estudiado sus nichos ecológicos y su nivel de competencia.

Según ha detallado Velasco, los investigadores han concluido que la especie exótica y las especies locales pueden convivir y coexistir en el mismo lugar, ya que sus nichos ecológicos no son tan similares como se pensó en un primer momento.

Así, aunque las dos especies tienen características comunes, la americana es más pequeña y tiene un mayor campo de fuentes de alimentación, lo que permite reducir la competencia de ambos tipos de insecto.

Además, la especie invasora tiene una mayor capacidad de vuelo y una tasa reproductiva superior en condiciones de salinidad elevada, lo que le permite extenderse con éxito.

Para llegar a esas conclusiones, los investigadores han hecho experimentos en laboratorio que han combinado con datos de campo recogidos den bases de datos desde hace tres décadas, y han contado con la colaboración de investigadores de la Estación Biológica de Doñana capitaneados por el reconocido investigador Andy Green.