La Verdad

Murcia, 20 jun (EFE).- Las personas refugiadas que viven en la Región de Murcia podrán inscribirse como demandantes de empleo y seguir itinerarios personalizados de inserción laboral gracias a un nuevo protocolo que la comunidad autónoma ha acordado con las distintas ONG que trabajan en la acogida de este colectivo.

Se trata de un convenio impulsado de manera conjunta por las consejerías de Empleo y de Familia e Igualdad para mejorar la coordinación en las actuaciones de orientación laboral e inserción de estas personas en colaboración con las ONG Accem, Cepaim, Murcia Acoge y Cruz Roja, que trabajan con los refugiados en la región.

En total en la comunidad autónoma hay actualmente 369 personas refugiadas procedentes de 32 países diferentes, especialmente de Ucrania, Siria y Venezuela.

De ellos, 81 son atendidos y tutelados por Cepaim (39 menores), 160 por Accem, 108 por Cruz Roja y 20 por Murcia Acoge.

Cuando estas personas llega a España, las entidades colaboradoras realizan con ellas una primera fase de adaptación al contexto sociocultural del país y la región y, tras esas labores, este protocolo pretende ayudarles a formar parte del mercado laboral a través de la orientación individual de formadores y orientadores.

Actualmente, los refugiados tienen dificultades para el mero hecho de inscribirse como demandantes de empleo, un requisito fundamental para acceder a los itinerarios perosnalizados, y que espera facilitarse a través del nuevo convenio.

Una vez superado ese trámite administrativo, el protocolo pondrá a su disposición servicios como el seguimiento de su itinerario de inserción a través de un tutor; talleres grupales para adquirir competencias necesarias para la búsqueda de empleo, o acceso a competencias clave en Lengua y Matemáticas, requeridas para acceder a los cursos de formación de mayor nivel.

Además, al formar parte de un colectivo vulnerable, estas personas tendrán acceso prioritario a programas de empleo subvencionados por la comunidad autónoma como los de empleo público local en municipios, que permiten obtener una experiencia laboral en proyectos de interés social durante un máximo de seis meses.

Además de las circunstancias de desventaja que ya afrontan estas personas, la mayoría de refugiados deben superar una dificultad específica en su proceso de búsqueda de empleo, como es la barrera del idioma.

Otra de las complicaciones añadidas es conseguir que personas que tenían perfiles profesionales de alto nivel en sus países de origen puedan homologar y convalidar en España las titulaciones con las que contaban.

Por otra parte, el protocolo prevé que la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades se coordine con el SEF para mejorar la atención a cada una de estas personas y reforzar su colaboración con las entidades que colaboran en el protocolo en materia de acogida, acceso a servicios de integración, mediación en educación, o mediación en sanidad, entre otros ámbitos.

El protocolo se incluye en la Estrategia por el Empleo de Calidad 2017-2020, que contiene medidas dirigidas a favorecer específicamente la inserción laboral de personas en riesgo de exclusión social y otros colectivos vulnerables, al que se incorporan así los refugiados.