La Verdad

Murcia, 19 may (EFE).- Los padres de Mario C.M. y Juan Jesús M.N., jóvenes a los que juzga en la Audiencia Provincial de Murcia un jurado popular por el asesinato de una anciana en Alhama, han defendido hoy la inocencia de sus hijos en una sesión emotiva que han obligado a suspender la vista en dos ocasiones.

La sesión ha dado comienzo con la declaración de M.C., la madre del niño de diez años que poco después del asesinato y robo en abril de 2014 le hizo unos comentarios de los que se desprendía que los autores eran los dos acusados y que él había sido testigo del crimen desde un lugar próximo al domicilio de la víctima.

También ha manifestado que en varias ocasiones el pequeño le dijo que tenía miedo porque Mario "era muy malo" y le aconsejó a ella que también tuviera cuidado.

La testigo ha explicado que su hijo le confesó haber entrado en algunas tiendas a robar porque se lo había pedido Mario.

El siguiente en prestar declaración ha sido un funcionario de la prisión de Campos del Río, donde estuvieron recluidos al mismo tiempo tanto Mario como Juan Jesús M.N., este en libertad bajo fianza.

Ha explicado que Juan Jesús le comunicó un día que había recibido amenazas verbales de muerte del otro procesado y un escrito igualmente amenazante, que le entregó.

Ha añadido que dentro del expediente que se abrió contra Mario, este negó en una primera ocasión ser el autor de las amenazas, pero después admitió haberle enviado el escrito, aunque le quitó importancia y dijo que era solo una broma.

También ha revelado que Juan Jesús le dijo que tenía miedo y que llegó a comentarle que era porque "igual que había hecho aquello -en referencia a la muerte de la anciana-, lo mismo le podía ocurrir a él".

La siguiente en declarar ha sido M.I.N., madre de Juan Jesús, quien ha señalado que los dos acusados no pudieron cometer el asesinato porque aquella noche ambos estaban en su casa, de la que no salieron en ningún momento.

A preguntas de las acusaciones, que se interesaron por saber cómo podía tener esa seguridad, ha explicado que ella estuvo en un sillón hasta bien tarde y que aunque tenía los ojos cerrados, no dormía, por lo que de haber salido de la vivienda alguno de ellos, lo habría visto.

Ha comentado también que el único que salió un rato fue su hijo, que se fue con la novia a llevarla al domicilio de esta, pero que al poco regresó y ya no volvió a salir.

Por su parte, J.M., madre de Mario, ha manifestado que la convivencia en el hogar era a veces difícil, porque este, que es hiperactivo, no aceptaba las normas, y se ha referido luego a las numerosas visitas que hicieron a psicólogos y psiquiatras para tratar el trastorno disocial que sufre.

Ha señalado que cuando dejaba de tomar los medicamentos que tenía prescritos, él era difícil de controlar.

Su padre ha declarado que se sintió "indignado" cuando su hijo fue llevado a casa, detenido por la Guardia Civil, para realizar un registro, ya que presentaba huellas de haber recibido malos tratos.

Ha quitado importancia a la denuncia que pocos días antes del crimen presentó contra su hijo por agresión, ya que lo hizo para conseguir conectar con el juez o el fiscal de forma que moviera los hilos para que el joven pudiera ser tratado adecuadamente de sus problemas psiquiátricos.

Al finalizar su interrogatorio, el jurado le ha preguntado si al ver a su hijo con rastros de presuntos malos tratos no preguntó a los agentes a qué eran debidos, a lo que ha dicho que no, la misma respuesta que ha dado a si presentó una denuncia para que los presuntos hechos fueran investigados.