La Verdad

Murcia, 20 mar (EFE).- La administración tributaria tiene que demostrar la culpabilidad del contribuyente al que sanciona por una infracción, porque la misma pudo ser debida a un error, según se recoge en una sentencia dictada por la Sala de lo Contencioso del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de la Región.

La sentencia, a la que ha tenido acceso Efe, da así la razón a una empresa y anula la multa de 6.330 euros que le impuso la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT) por una infracción a la hora de declarar el Impuesto de Sociedades correspondiente al ejercicio 2008.

La multa le fue impuesta, dice la sentencia, "por la infracción consistente en determinar o acreditar improcedentemente partidas a compensar o deducir en la base de declaraciones futuras".

En su recurso, los responsables de la empresa negaron la existencia de culpabilidad en la infracción, para añadir que todo se había debido a un error involuntario.

Y añadieron que "no hubo ningún ánimo de omitir información, no existió ocultación, por tanto, no hubo voluntad de cometer la infracción, ante lo cual, no hay culpabilidad".

La Sala, al estimar el recurso que la empresa presentó contra el acuerdo del Tribunal Económico Administrativo Regional que dio la razón a la AEAT, dice que "en materia sancionadora rige el principio de culpabilidad, aplicable tanto por dolo como por simple negligencia".

Y añade que "si bien es cierto que los datos tenidos en cuenta por la administración para efectuar la liquidación son suficientes, los mismos no lo son para la imposición de la sanción, puesto que en materia sancionadora la carga de la prueba sobre la intencionalidad corresponde a aquélla".

El TSJ, que tiene como ponente a la magistrada Leonor Alonso, impone el pago de las costas a la administración demandada.