La Verdad

Madrid, 29 nov (EFE).- El próximo viernes llega a los cines españoles la comedia "Villaviciosa de al lado", la nueva apuesta del director Nacho García Velilla para asaltar las taquillas navideñas a base de carcajadas: "Reírse es hoy una necesidad y casi una obligación", dice a Efe su protagonista, la actriz Carmen Machi, a quien acompaña en el reparto el murciano Carlos Santos.

"En la vida hay que reírse, y aprovechar cualquier oportunidad que la vida te permita", considera la ganadora de un Goya por "Ocho apellidos vascos", quien asegura que "Villaviciosa de al lado" tiene "todos los mimbres para que la disfrute cualquier tipo de público".

Según el director, esto se debe a que es una comedia con "muchas capas de humor".

"Si quieres llenar una sala no puedes pensar sólo en tu punto de vista y en lo que te hace reír a ti; cuando escribes solo puedes pensar: quiero que la gente se ría, y por eso hay que trabajar en varias direcciones", afirma en declaraciones a Efe.

García Velilla hizo el guion basándose en un hecho real ocurrido en un pueblo de Toledo; un burdel repartió a todos sus clientes pequeñas participaciones del número premiado con el gordo de la lotería de Navidad, pero nadie se atrevía a dar la cara e ir a cobrarlo, por las posibles represalias hogareñas.

"Ahí había una película", comenta con Efe el director, convencido de que "detrás de un gesto tan tonto hay familias rotas, luces y sombras de cada uno, imágenes respetuosas que se desmoronan; a partir de esto construimos el microcosmos que es Villaviciosa", apunta.

Un pueblo recreado con seis o siete localidades diferentes, ubicadas desde Palencia a León, señala el director. "En España hay rincones, como la Plaza Mayor de Graus (Huesca), con sus fachadas de colores. El pueblo es un personaje más y le tienes que querer, porque luego lo vamos a partir en pedazos".

Con un reparto que "costó mucho" porque el director quería "dar un punto de frescura", García Velilla ha mezclado a su "musa" Carmen Machi con Leo Harlem, Macarena García, Belén Cuesta, Jon Plazaola, Arturo Valls, Carlos Santos, Yolanda Ramos y Antonio Pagudo, además de los veteranos Julieta Serrano, Miguel Rellán y Tito Valverde emulando a los viejetes de los "Teleñecos".

Machi y García Velilla se conocieron "hace más de veinte años", recuerda la actriz, cuando ambos trabajaban juntos en la serie de televisión "Siete vidas" y, posteriormente, en "Aida", y juntos hicieron también las supertaquilleras "Que se mueran los feos" (2010) y "Perdiendo el norte" (2015).

"Él domina mucho la sit-com y tiene una manera muy acertada de hacer eso mal llamado 'dramedia', comedia y ternura, que ya estaba en las series de televisión. Esto es muy interesante que eso se produzca en las películas porque es lo que, de pronto, sucede y empatizas", explica Machi.

Ella es la protagonista en esta comedia tan coral; "La Mari", explica, "es una chica de pueblo que se tiene que ir a los 17 años porque se queda embarazada y regresa al cabo de los años, a la muerte de su padre, que era el alcalde, y le hereda un hostal que ella convierte en puticlub".

Un negocio que "va muy bien, porque todos los hombres del pueblo son clientes". Hasta que toca la lotería.

En medio, un pueblo-pueblo, donde todos se conocen, con sus rencillas y sus manejos: desde el nuevo concejal de un partido muy parecido a Podemos (Carlos Santos), a un prototípico "tonto del pueblo" (Florin Opritescu), pasando por el cura negro (el mallorquín Boré Buika), o el gay (Antonio Pagudo), que "está ahí un poquito atado, porque no quiere decepcionar a su madre", dice a Efe.

Ahí, Macarena García y Belén Cuesta enganchan con el grupo de mujeres del pueblo, cada una "de su padre y de su madre" que no tienen otra que hacer todo juntas: desde el zumba a las procesiones. "Yo me parto nada más ver a Yolanda Ramos", comparte García, la "Blancanieves" ganadora de un Goya.

Harlem, por su parte, es el actual alcalde, que fue novio de "La Mari".

Como al resto de los hombres del pueblo, le ha tocado la lotería, pero no puede ir a cobrarlo porque está casado y su esposa no puede enterarse de que ha comprado la lotería en un burdel.

"Él -dice Harlem- forma parte del grupo de cretinos que gobierna el pueblo, una panda de tontos que cada vez que intentan solucionar algo, la preparan más gorda, y no solo llevan doble moral con sus mujeres, es que la llevan hasta con ellos mismos".