Javier Triana
Mogadiscio, 6 ago (EFE).- Mogadiscio conmemoró hoy en relativa calma el primer aniversario de la retirada de la capital del grupo radical islámico somalí Al Shabab, cuya ausencia ha dado paso a un intento de reconstrucción de la ciudad tras dos décadas de guerra.
"Hoy es un día muy importante, en el que (hace un año) Al Shabab salió de todos los distritos de Mogadiscio y de algunas regiones somalíes", dijo el presidente de Somalia, Sharif Sheik Ahmed, durante un acto conmemorativo.
Para que la reconstrucción de la ciudad se acelere, el responsable del Gobierno Federal de Transición (GFT) somalí solicitó que las agencias humanitarias y los empresarios locales ayuden a la población, al tiempo que agradeció el apoyo internacional.
Aunque muchos de los edificios de la capital continúan en ruinas o directamente hechos escombros, se pueden observar algunas edificaciones restauradas o de nueva construcción.
El Aeropuerto Internacional Aden Abdule de Mogadiscio, por ejemplo, ha recibido un lavado de cara por cortesía de la Agencia de Cooperación Turca (TIKA), que se encarga ahora también de adecentar el esqueleto en que había quedado convertido el Parlamento.
No es el único indicador de que Mogadiscio trata de ponerse de nuevo en pie: las autoridades portuarias señalaron que las importaciones marítimas de materiales de construcción se han cuadruplicado en el último año.
En el mismo sentido, el responsable del hospital capitalino de OPD de la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM), Elias Biguma, aseguró que el número de heridos por causas relacionadas con la guerra se ha reducido en alrededor de un 75 por ciento.
Según Biguma, quienes aún acuden al centro por esa causa proceden de zonas aledañas a Mogadiscio, cercanas al frente en el que las tropas gubernamentales y de AMISOM combaten a los islamistas.
"Desde que Al Shabab se fue de Mogadiscio, hemos reducido el número de días en que pasamos consultas externas, también porque han llegado más agencias humanitarias", agregó el jefe del hospital.
"Al Shabab no se retiró (de Mogadiscio)...Fue derrotado", puntualizó a Efe Ronald Kakurungu, encargado de Comunicación del contingente ugandés de la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM).
Kakurungu otorgó el mérito a sus tropas y subrayó que el "cambio táctico" esgrimido por los radicales para justificar su repliegue no es más que mera propaganda.
De hecho, el frente de batalla con los radicales islámicos -que antes controlaban la mayor parte de la capital- se encuentra ahora a unos 50 kilómetros, según el militar ugandés.
Pero esta calma aparente no garantiza aún la seguridad: una bomba acabó el domingo con la vida de al menos dos somalíes y hirió a varias personas más en la capital, donde también fue asesinado el gerente del aeropuerto, Ibrahim Iman Halane, el pasado día 4.
Aunque ningún grupo se ha responsabilizado todavía de los atentados, los milicianos de Al Shabab cometen ataques de manera casi rutinaria en la capital, aunque cada vez con un impacto más limitado.
La sensación de libertad tras la salida los radicales (que imponían reglas draconianas como la prohibición de la música bajo severas penas, incluida la muerte) se percibe asimismo en la playa capitalina del Lido, adonde -aseguran los residentes- cada viernes cientos de somalíes acuden a bañarse en las aguas del océano Índico.
Los fundamentalistas, que el pasado febrero anunciaron su unión formal con la red terrorista Al Qaeda, combaten desde 2006 (aunque no en su actual formato) al GFT y a las fuerzas multinacionales de AMISOM para instaurar un Estado musulmán de corte wahabí en el país.
Somalia vive en un estado de guerra civil y caos desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barré, lo que dejó al país sin un gobierno efectivo y en manos de milicias islamistas, señores de la guerra y bandas de delincuentes armados.
En la actualidad, Somalia está inmersa en un proceso político para terminar con la transición que debería concluir el próximo 20 de agosto con la elección de un nuevo presidente. EFE