Cartagena, 15 jul (EFE).- Cuando solo tenía 22 años, el senegalés Mamadou Dia recorrió 3.052 kilómetros, parte de ellos a bordo de una patera, hasta llegar a la Región de Murcia, donde ahora vive y donde presentará el próximo 23 de julio un libro en el que narra su periplo y con el que pretende recaudar fondos para fomentar la educación en su pueblo natal.
El libro, titulado "3.052, persiguiendo un sueño", se presentará en Cartagena dentro de la sección literaria del festival La Mar de Músicas, y nace de la promesa que Dia le hizo a sus amigos en 2006 antes de embarcarse en la experiencia que le "cambió la vida".
Según ha explicado en una entrevista a EFE, cuando en 2006 se embarcó en un cayuco rumbo al "sueño dorado" de la vida en Europa no podía compartir sus anhelos de crecer con sus amigos.
"Esa experiencia suponía jugarse la vida, y no me hubieran permitido partir, así que les escribí una carta diciéndoles que les quería y que al llegar a España escribiría un libro con esa historia", ha recordado.
El proyecto ha tardado seis años en salir a la luz, porque la realidad fue muy diferente a aquel "sueño dorado": en los ocho días que duró su viaje hasta la isla canaria de La Gomera, el senegalés perdió a uno de sus compañeros de viaje y pasó dos jornadas sin apenas agua ni comida, "esperando a la muerte, dentro de una nube de desesperación".
En España (Dia pasó por Madrid y Castellón antes de llegar a Murcia), las cosas no fueron más fáciles: "Pasé más de dos semanas sin entender ni siquiera la palabra 'Hola', y el periodo de adaptación fue muy duro, porque en mi país vivimos todos juntos, en comunidad, con la familia, mientras que aquí estaba solo, me sentía como en una cárcel, totalmente limitado", ha señalado.
Sin embargo, la promesa de escribir su periplo no había caído en el olvido: "La mayoría de mis amigos murieron en otros viajes, tratando de llegar a España, así que no podía incumplir mi palabra porque no tenía la posibilidad de pedirles perdón por ello".
Así nace "3.052, persiguiendo un sueño", donde el senegalés cuenta sus motivaciones para jugarse la vida a bordo de un cayuco, el viaje en sí y la realidad que encontró al pisar tierra española.
"Cuando un joven abandona África en un cayuco, no es un viaje de placer, no son unas vacaciones, porque no hay otro sitio mejor que la casa propia, ni otra comida mejor que la de una abuela o una madre. Pero a veces salir de tu país es una obligación, te sientes impotente porque no puedes acceder a un trabajo y piensas que debes vivir dignamente y, si hace falta, morir intentándolo", ha declarado.