Juan Miguel Núñez
Valencia, 20 mar (EFE).- Los diestros David Fandila "El Fandi" y Rubén Pinar, que cortaron una oreja cada uno, se quedaron sin salir a hombros por decisión del "palco", que les denegó un trofeo más, igual que a Rivera Ordóñez, que tuvo que conformarse con una vuelta al ruedo, hoy en Valencia.
FICHA DEL FESTEJO.- Toros de Jandilla, el segundo con el hierro de Vegahermosa, bien presentados, con cuajo y pitones, nobles y toreables a pesar de que algunos se vinieron abajo en el último tercio. El quinto, el único con dificultades.
Francisco Rivera Ordóñez: pinchazo hondo que termina tragándose y tres descabellos (silencio); y estocada trasera y descabello (vuelta tras petición).
David Fandila "El Fandi": estocada desprendida y descabello (silencio); y estocada (oreja con petición de la segunda).
Rubén Pinar: pinchazo y estocada (oreja tras aviso); y estocada, larga e inadecuada agonía del toro, y descabello (dos avisos y ovación tras petición de oreja).
Al finalizar el paseíllo se hizo entrega al rejoneador y ganadero Fermín Bohórquez Escribano de una placa como reconocimiento a su presencia constante en esta feria a lo largo de su vida, en medio de una ovación cerrada y muy sentida. El caballero jerezano besó la arena emocionado y emocionando.
La plaza tuvo más de tres cuartos de entrada en tarde entoldada, con lluvia intermitente y diluvio en el último toro.
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"VENDER EL BARATO"
La lluvia deslució un festejo cuyas claves fueron la buena presencia de los "jandillas", la sinceridad de Rivera Ordóñez aún con las limitaciones que tiene su estilo; la rotundidad de "Fandi" con capote y banderillas, e incluso resolviendo también a su manera con la muleta, y la buena disposición asimismo de Rubén Pinar.
Dos orejas en la tarde, no obstante debieron ser cinco si el presidente no se hubiera cerrado en banda obviando peticiones mayoritarias tanto a Rivera en el cuarto como a Pinar en el sexto, y al Fandi para el doble trofeo en el quinto. Bien mirado, se han dado apéndices bastante más baratos en este mismo ciclo.
Lo de "Fandi" fue una lección de voluntad, arrojo y habilidad para concretar en situaciones nada fáciles. Por ejemplo, nadie daba un duro por la faena a su primero, un animal que quedó inútil a partir de dos tremendos volatines y, por si fuera poco, con un segundo puyazo que no tenía sentido.
Lo banderilleó "Fandi" para no decepcionar a la parroquia, esta vez muy normal, dosificando las fuerzas del astado, que irremisiblemente se pararía en la muleta. Cumplió el granadino más que de sobra.
En el quinto ocurriría todo lo contrario al dejárselo crudo en varas, prácticamente sin picar. Tuvo emoción en el tercio de banderillas con el toro venido arriba, arrancándose como un obús. Hasta cuatro pares prendió "Fandi": el de la moviola, de poder a poder, un "violín" de dentro a fuera y otro más por dentro, de extraordinario ajuste.
Ambiente de frenesí. Pero había que estar muy atento a las dificultades del toro, mironcete y "adelantando" mucho. "Fandi" sorteó algún que otro gañafón mientras le buscaba las vueltas, hasta encontrárselas. El toro terminó parándose. Tras la contundencia de la estocada le pidieron las dos orejas, pero el presidente dio sólo una.
No había sido faena de exquisiteces. Pero tuvo su mérito el granadino. El castizo diría que "vendió bien el barato". Eso.
El primer toro de Rivera fue tardo y corto de embestida. Tres pares de banderillas nada del otro mundo, pero muy seguro el torero. La faena, en plan conservador.
En el cuarto, en el que se lució con una larga cambiada y bonitos lances rodilla en tierra, volvió a coger "los palos" Rivera para dejar tres pares con mucha soltura y sin complejos a pesar de estar presente "El Fandi".
En la muleta "toreó" mucho con la voz y al pisotón, embalándose en un final más de cara a la galería que otra cosa, al fin y al cabo lo que esperan de él sus partidarios, mejor dicho, partidarias.
La petición de oreja para Rivera fue mayoritaria y, sobre todo, muy ruidosa. Incomprensible el no del usía.
Pinar acertó con su noble primero, en la distancia, en la altura y en la velocidad. Toro justito de fuerzas pero templado y dócil. La faena, a menos, tuvo una primera parte muy interesante, aunque donde metió a la gente en la canasta para cortar la oreja fue con el proyecto de arrimón final.
Parecía que iba a estar Pinar en la foto de la Puerta Grande. De hecho la faena al sexto tuvo tanta enjundia como la anterior.
El toro, aparentemente humillado, pega un tornillacito al final de los pases. Muy habilidoso el torero solucionó la papeleta como buenamente pudo: algún que otro regate se mezcló con una actitud de aparente temeridad.