Washington, 17 mar (EFE).- La UE espera que EEUU avance en su propuesta de reducir un 17 por ciento las emisiones de C02 para el 2020 y busca recuperar la confianza de los países para que no diluyan los compromisos alcanzados en la Cumbre de Copenhague.
Así lo manifestó hoy la secretaria de Estado española de Cambio Climático, Teresa Ribera, tras reunirse con los representantes del Gobierno estadounidenses responsables de esta materia, con quienes analizó los pasos a seguir de cara a la próxima Conferencia de Naciones Unidas sobre el tema que se celebrará Cancún (México) a finales de año.
En los meses posteriores a la cumbre de Copenhague, "uno de los grandes retos es construir la puesta en marcha de todos los elementos que acordamos y buscar el modo en el que recuperar la confianza entre los países, orientando los resultados en el medio y en el largo plazo", señaló Ribera.
La cumbre del Clima, que quiso liderar la UE, acabó sin compromisos concretos y vinculantes, con un texto final negociado entre Estados Unidos, China, India y Brasil.
El acuerdo no fijó objetivos de reducción de gases, aunque sí limitó la subida de temperaturas a 2 grados centígrados para evitar una catástrofe.
No obstante, la cita en la capital danesa permitió fijar como fecha límite el pasado 31 de enero para que los países comunicaran oficialmente a Naciones Unidas sus objetivos de reducción de emisiones de CO2.
En este sentido, señaló que es necesario que "todos esos anuncios que han dado a conocer antes del 31 de enero pasen a ser legislación de aplicación en su territorio nacional".
Durante sus reuniones, Ribera recordó a EEUU que es "fundamental" que se materialice lo acordado "a través del ejercicio de los poderes ejecutivos y legislativos para dar respaldo a ese anuncio del presidente Obama de lograr una reducción de emisiones del 17 por ciento en el horizonte de 2020".
Ribera valoró la aprobación de la legislación sobre estándares en combustibles pero consideró necesario avanzar también en otros programas de eficiencia energética, energías renovables, transportes y la "Clean Act".
Esta propuesta de ley, la denominada "Clean Energy Jobs & American Power Act", aboga porque EEUU reforme su sistema productivo hacia una industria más "verde", que sea más cuidadosa con el medioambiente y permita generar empleos.
Ribera señaló la necesidad de cumplir los compromisos internacionales y la necesidad de trabajar juntos para consolidar la referencia común del coste del CO2.
No obstante, reconoció la dificultad del Gobierno estadounidense para promover leyes en un país en el que el cambio climático no es un tema popular y causa escepticismo en un sector de la población que no cree en los efectos a largo plazo.
A estas dificultades se suman la oposición de algunos sectores empresariales, "los menos", según la secretaria de Estado que aseguró que la industria estadounidense mira a Europa y no quiere perder negocios en el continente por no estar adaptados a la normativa.
Además señaló que desde el punto de vista doméstico "es capital, porque los sectores asociados a este ámbito de la economía tendrán la capacidad de crear empleo y riqueza en los próximos años".
En este sentido, señaló que los mercados de carbono son la solución más flexible y eficaz para trasladar esa señal a la actividad industrial y permitir incentivar el cambio tecnológico.
Ribera se reunió con el enviado especial de EEUU para el Cambio Climático, Todd Stern, la administradora de la EPA Lisa Jackson y con la asistente para Energía y Clima del presidente Barack Obama, Carlo Browner, con quienes ya se entrevistó en enero.
Ésta era la primera ocasión en la que viajaba como representante de la presidencia de turno que ostenta España este semestre y acudió a Washington acompañada de la nueva comisaria de Acción para el Clima, Connie Hedegaard, con quien se dirigirá a México para preparar la cumbre de Cancún. EFE