Brasilia, 9 feb (EFE).- El ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Celso Amorim, instó hoy a la comunidad internacional a buscar nuevas vías de diálogo con Irán y aseguró que la imposición de sanciones sería insuficiente para atajar sus planes nucleares.
"Todavía hay posibilidades de diálogo", declaró a periodistas el ministro, quien se mostró contrario a la aplicación de sanciones a Irán después de que este país anunciara que ha iniciado el proceso de enriquecimiento de urano al veinte por ciento.
Según Amorim, las sanciones económicas y políticas que reclaman Estados Unidos y Francia no tendrían mucho efecto, pues "Irán es un país muy grande y con una economía diversificada".
El canciller reiteró que Brasil es "totalmente contrario" a la fabricación de armas atómicas, pero también insistió en que Irán o cualquier otro país "tiene derecho a desarrollar un programa nuclear con fines pacíficos", como Teherán afirma que es el suyo.
Amorim consideró que, a pesar de que Estados Unidos y Francia han declarado que ya no hay cómo negociar con Irán pues "lo ha rechazado todo", aún "existen caminos para el diálogo".
En la misma línea se expresó el ministro de Defensa brasileño, Nelson Jobim, quien consideró que la comunidad internacional debe evitar caer en "radicalizaciones" y mantener abiertas las puertas de la negociación.
"Brasil no es contra nadie y tiene como tradición el tratar de resolver las cosas conversando", declaró.
Jobim minimizó el hecho de que Irán haya llegado a enriquecer uranio al veinte por ciento, lo cual explicó que, entre otras cosas, "es necesario para la fabricación de determinados fármacos".
Brasil ocupa actualmente una de las diez plazas rotativas del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, al que Estados Unidos y Francia estudian la posibilidad de presentar en marzo próximo una petición oficial de sanciones económicas y políticas contra Irán.
Desde el año pasado, Brasil ha estrechado sus relaciones con Irán, lo que ha generado críticas de sectores conservadores y de la colectividad judía mundial.
Las críticas se acentuaron en noviembre pasado, cuando el jefe de Estado brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, recibió en Brasilia al presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, a quien pretende visitar este mismo año en Teherán.