La vieira que puso a Mula en el mapa mundial prehistórico

Las dos caras de la media vieira, usada como adorno personal, encontrada en Cueva Antón (Mula).
/Joao Zilhao
Las dos caras de la media vieira, usada como adorno personal, encontrada en Cueva Antón (Mula). / Joao Zilhao

«Los hallazgos de Cueva Antón prueban que, por lo menos en el Sureste peninsular, los neardentales desaparecieron hace menos de 37.000 años»

M. J. MORENO

La última ocupación neandertal de Cueva Antón (según el radiocarbono, hace unos 37.000 años) dejó una serie de vestigios, no muy numerosos, compuestos por una docena de útiles y restos de talla asociados a una treintena de huesos -casi todos de ciervo y muchos de ellos claramente fracturados por el hombre- pero entre las piezas recogidas, una llama la atención por su excepcionalidad: una concha de vieira rota por la mitad con una gran perforación central y cuya cara externa había sido pintada con un pigmento de color anaranjado obtenido mediante la mezcla de dos minerales de hierro, la hematita (roja) y la goetita (amarilla). Su descubrimiento y la información que de ella se desprende han llevado a que se hable de esta pieza por todo el mundo.

Según palabras de João Zilhão, «la pérdida del color original de la cara que fue pintada y las múltiples microperforaciones producidas por esponjas indican que se trata de una concha arrojada desde los fondos marinos a la playa donde fue recogida; es decir, que procede de una distancia de por lo menos 60 km, que es la que separa Cueva Antón del punto más cercano de la costa de Murcia».

Atendiendo a esa distancia, al carácter esporádico de la ocupación y a la naturaleza relativamente frágil del material, la interpretación lógica de esta pieza es que cumpliera un rol no utilitario sino simbólico. «Con toda probabilidad, se trata de un objeto de adorno que circulaba por el territorio con la persona que lo portaba; al romperse cuando estaba por Cueva Antón, esa persona ahí mismo lo tiró; si no es que, más sencillamente, ahí es donde lo perdió», explica el arqueólogo.

Esta conclusión gana especial relevancia debido a que la tecnología de talla de la piedra que se desprende de los útiles y restos de talla en sílex asociados a esta concha pintada es idéntica a la observada en los niveles de base del yacimiento formados hace unos 75.000 años.

En esta tecnología, que los arqueólogos denominan como de tipo Paleolítico Medio o Musteriense, la intención del artesano es obtener lascas cuya forma viene predeterminada por el modo en que se desprenden del núcleo de piedra. «En Europa, solo los neandertales habían empleado esa tecnología, por lo que, en el caso de Cueva Antón, su presencia constituye prueba sólida, aunque indirecta, de la identidad del grupo humano al que pertenecía el propietario de la vieira».

A pesar de su número reducido, aparente sencillez y falta de espectacularidad, el investigador de la Universidad de Murcia Ignacio Martín Lerma asegura que «los hallazgos de esta cueva prueban que los neandertales practicaban la ornamentación personal y que, por lo menos en el Sureste peninsular, la desaparición de estos grupos hubo de darse hace menos de 37.000 años».

¿Y por qué son estas dos conclusiones de gran importancia? En el caso del uso de complementos, asegura que «la ornamentación del cuerpo es una forma de transmitir información sobre el estatus social de la persona, por ejemplo, sobre su identidad étnica, su grupo de edad, si tiene o no pareja, etc. Todo ello a través de la utilización de elementos como colgantes, anillos, brazaletes, botones, collares, tatuajes o pinturas, entre otros, cuyo significado deriva de unos códigos arbitrarios que son independientes de sus propiedades intrínsecas».

Se trata por lo tanto de cómo la utilización de símbolos constituye el fundamento mismo del pensamiento y del lenguaje humano. A modo de conclusión, la profesora de la Universidad de Murcia Josefina Zapata señala que, «tanto estos aspectos culturales como los datos genéticos obtenidos en los últimos años, muestran que la relación entre las poblaciones de neandertales y modernos era más estrecha de lo que tradicionalmente se ha venido ofreciendo al presentarlos como especies diferentes».

En cuanto a la desaparición de los neandertales del Sureste español, el dato obtenido en Cueva Antón es importante porque, junto con informaciones recabadas de algunas áreas de Gibraltar y Portugal, se pone de manifiesto que mientras al Norte de la depresión del Ebro, la sustitución de los neandertales por los modernos se dio hace no menos de 41.000 años; los neandertales habrían persistido cuatro milenios más en el Sur y el Oeste de la Península Ibérica que en el resto de Europa.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos