El último 'pequeño padre'

Nicolás II./
Nicolás II.

Nicolás II.El zar ignoró el 'aviso' de 1905 y durante 23 años menospreció los cambios sociales

Coronado en 1894, con 26 años, Nicolás II no tenía ni el carácter ni la preparación para transformar en parlamentaria la monarquía absolutista. Quiso gobernar el país como si aún fuera un remanso de bucólica paz con esforzados pero felices campesinos que le consideraban «el pequeño padre del pueblo». Y como ya no lo era, optó por no mirar, por aislarse en Tsárskoye Seló, a 25 kilómetros de la realidad de San Petersburgo. Tolstói calificó esa actitud frente «al histórico maremoto de rugientes olas» de «indiferencia bovina».

En 1906, cuando las revueltas del año anterior le obligan a convocar la primera Duma que daría entrada en el Gobierno a la burguesía industrial y la clase trabajadora, desaprovecha una oportunidad histórica para modernizar el país y da un golpe de mando. En diez semanas disuelve la asamblea para convocar otra más complaciente, una que no le abrume con «tonterías» y le permita centrarse en tratar -y ocultar- la hemofilia del zarévich.

Al frente del Sóviet
Mientras socialistas moderados y mencheviques tratan de organizar una Conferencia Democrática que normalice el país tras el intento de golpe de Estado, el 30 de septiembre, el Sóviet de Petrogrado evidencia el ascenso bolchevique escogiendo como presidente a Trotski.
Listos para la verdadera revolución
El 7 de noviembre, Lenin entra en el Sóviet de Petrogrado. La debilidad del Gobierno y su mayoría entre los revolucionarios señalan que ha llegado el momento de asaltar el poder, en coincidencia con el segundo Congreso Panruso de los Sóviets.

Profundamente religioso -incluso providencialista- en 1915 asume que él, guiado por Dios, será el mejor mando de las tropas imperiales. No lo sabe, pero está ligando la supervivencia de la dinastía que ha reinado en Rusia durante 300 años al devenir de la Gran Guerra. Aunque también eso pudo haberlo imaginado porque su pericia militar era nula.

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