La Verdad

La ola que no cesa en la Región

Teresa Mateo.
Teresa Mateo.
  • Teresa Mateo, Alberto Soler, Beatriz Miralles, Christian Nieto Tavira, Ana Vidal Egea, Manuel Pujante, Marina Alcolea, Gala Hernández, Samuel Jara... La poesía murciana nunca tuvo tanta cantera

Poesía joven. Escribo ambas palabras y siento que manipulase material explosivo. La verdad es que hablando con mis compañeros escritores y editores, todos estamos de acuerdo en algo: nunca antes un joven poeta ha tenido tantas oportunidades de publicar como ahora. El 'boom' es nacional, pero especialmente llamativo en nuestra Región. Aquí la sequía de los últimos tiempos duró hasta hace bien poco, acaso cuatro o cinco años. Desde entonces, editoriales como La Fea Burguesía, Raspabook o Balduque -que dirijo junto a María del Pilar García- han surgido con la idea de paliar esa escasez y reservar en su catálogo un lugar importante para la poesía. Son casos significativos poque tampoco han tenido miedo de apostar por los más jóvenes. De igual forma sucede con la revista 'La Galla Ciencia' o la microeditorial Ad minimum. Todos ellos proyectos independientes con perspectiva nacional e internacional (no se limitan a publicar a escritores murcianos).

Desde luego, la Región no se ha quedado atrás en esta ocasión. La nuevas tecnologías de impresión y las redes sociales han provocado la eclosión de pequeñas editoriales por todo el país. Tiradas cortas a bajo coste y capacidad de difusión. ¡De pronto la periferia es visible! Nuestros escritores pueden publicar desde Murcia y ver distribuidos sus libros. Algo impensable hace diez años. Si tenías menos de treinta años, podías participar en premios como el desaparecido Murcia Joven o el Crea Joven (ahora Crea Murcia), pero la fórmula de publicación escogida (un catálogo de ganadores y finalistas) nunca ha tenido recorrido. Por otra parte, al sello institucional Tres Fronteras le sigue quedando lejano el espejo en el que mirarse, la editora regional de Extremadura. En la actualidad, su visibilidad es prácticamente nula y continúa la leyenda del sótano oscuro con cajas y cajas de libros sin abrir.

Porque corren buenos tiempos para la lírica murciana en general, pero los malos tiempos institucionales continúan. Faltan ayudas a la edición, ferias del libro, dotación para que las bibliotecas compren más ejemplares, etc. Los editores estamos haciendo malabarismos para mantenernos a flote y dar el tipo, muchas veces por encima de nuestras posibilidades.

Asociaciones y revistas

Por suerte, asociaciones, recitales y revistas nunca han faltado. Y siempre dando cancha a las voces jóvenes. Pienso ahora en el Colectivo Iletrados, los Lunes literarios del Café Zalacaín, el Museo Ramón Gaya, la revista digital 'El coloquio de los perros' y las actividades de 'La Galla Ciencia' o de nuevas librerías como Educania, En las Nubes o La Montaña Mágica.

Esta última, del poeta Vicente Velasco, ha creado hasta su propio premio de poesía. Como no podía ser de otra forma, el ganador de la primera edición ha resultado ser un joven de apenas 26 años, Pablo Vizcaíno Guillén, con su obra Desertores, que acaba de ver la luz.

Y es que la efervescencia va a más. El mismo Premio Mandarache ha creado Libreta Mandarache, un taller que tengo la suerte de impartir en un espacio inmejorable como es la biblioteca del Arqua. La fórmula promete dar buenos frutos: formar a nuevos escritores -la mayoría adolescentes- de manera integral, trabajando en la escritura y en una concepción global del mundo del libro. También de la ciudad portuaria son los festivales de poesía Deslinde y Raíces. Ambos celebraron su primera edición en 2016 y no dudaron en hacerle un hueco en su programación a los jóvenes bardos.

Con tal panorama, normal que empiecen a sonar con potencia nuevos nombres. El cartagenero Francisco Vicente Conesa publicó en 2015 'El mundo sin usted', su primer poemario. Lo hizo con Balduque en la colección B49, creada especialmente para escritores emergentes. Pese a sus 22 años, el autor -además, cantante y compositor del grupo Ayoho- muestra una madurez sorprendente. También en Balduque publica en 2016 su primera obra Hugo Cano, cosecha del 96 y estudiante de Biología en la UMU. Los feroces versos de su 'Nacionalizado bonobo' han sido comparados con los de Leopoldo María Panero. Por partida doble debutó en 2016 Annie Costello con Catábasis (Raspabook) y Huérfanos (Ad minimum). En palabras del poeta José Daniel Espejo, el lenguaje de esta murciana del 92 «bebe de la seda y también de la dinamita, de la entomología y de la arquitectura, de la mística y de la música de nuestra generación». Más primeros libros de poesía nos ha brindado La Fea Burguesía recientemente, en concreto 'Última bala', de Christian Nieto Tavira (Ricote, 1998), y 'Dolores Manhattan', de Ana Vidal Egea (Dolores de Pacheco, 1984).

Manuel Pujante, Marina Alcolea, Gala Hernández, Samuel Jara, Violeta Nicolás, Pablo Serrano, Saúl Lozano, Pablo Velasco Baleriola o Manuel Torres son otros de los nombres habituales. A varios de ellos el crítico Héctor Tarancón (Albacete, 1991) va prestando atención en el ciclo de poesía joven Ver sacrum. La lista va engrosándola la asociación cultural Diván con sus antologías de ultimísima poesía en Cartagena: 'Siete menos veinte' (Huerga y Fierro, 2014) y 'Siete menos veinticinco' (Raspabook, 2017).

Jóvenes pero algo más veteranos son Alberto Caride (Alcantarilla, 1982) y Noelia Illán Conesa (Cartagena, 1983). Los dos han publicado fuera su último libro: respectivamente, 'Ciudades jirón' (Lastura, Toledo, 2014) y 'Verbos por dentelladas' (Ravenswood Books, Almería, 2016). La alta actividad cultural de ambos -Caride en Lunes literarios del Café Zalacaín y Noelia Illán en La Galla Ciencia- los convierte en claros ejemplos del activismo literario de muchos de nuestros escritores. De hecho, Alberto Soler (Cartagena, 1980) solo era conocido por muchos como el coordinador del Premio Mandarache de Jóvenes Lectores. Sin embargo, él siempre ha escrito. Para mí nunca dejó de ser uno más, así que en 2014 le propuse inaugurar la colección de poesía de Balduque. El resultado fue 'Los tigres devoran poetas por amor', un primer libro maduro, personal, desenfadado y contundente.

Proyecto literario

Otra poeta al frente de un proyecto literario -la microeditorial Ad minimum- es Beatriz Miralles. Su ópera prima, 'Oscura deja la piel su sombra' (Balduque, 2016), llama la atención por sus poemas desnudos, limpios, esenciales; poco común en su quinta. Deudora de José Ángel Valente -no en vano abre el libro una cita suya-, se le puede aplicar a su poesía aquella cita de Antonio Machado que el poeta gallego utilizaba para defenderse: «El diamante es frío pero es fruto del fuego». Efectivamente, la frialdad de su poesía tiene mucho de fuego y de carnalidad: «Desnuda en mis manos tu cuerpo / dame / dime / amor / su terrible desamparo». Beatriz nació en Madrid en 1985, pero es murciana de adopción.

Tampoco nos falta en la Región nuestra poeta superventas. Con más de 30.000 seguidores en Twitter, Teresa Mateo (Murcia, 1984) ha publicado 'Cuando nos repartimos los bares' en la famosa Frida Ediciones. Mucho se ha escrito sobre este perfil de escritores, pero Teresa realmente promete y va más allá. «Me he mirado a la cara / y he desarmado el sentido», escribe. Sin duda, desarmar sentidos es lo que también hace en sus lúdicos aforismos, recopilados en 'Las margaritas no tienen la culpa' (Balduque, 2016). «Si no ves bien lo que hago con mi vida, ponte más cerca», dice en uno de ellos.

Hagámosle caso. Pongámonos bien cerca sin perder de vista esta nueva ola de poetas que no deja de crecer.