Sereno en el deber

ANTONIO PARRA SANZ

Defiende Lorenzo Silva al inicio de este libro que no se trata de ningún texto histórico, sino de un relato literario, pero justo sería precisar que tiene muchos tintes de biografía novelada, porque la fidelidad con la que el narrador desgrana los orígenes y los avatares de la vida del protagonista acercan mucho el texto a lo biográfico, aunque su redacción sea la de una novela.

La cuestión, etiquetas aparte, es que estamos ante un volumen atractivo, por la historia que nos cuenta y por el calado, humano y profesional, de quien la protagoniza, el general Aranguren, máximo responsable de la Guardia Civil durante la sublevación de 1936, y que fue capaz de frenarla en Barcelona optando por defender la democracia y el orden legal establecido.

Antes de que alguien tilde a su autor de oportunista, con lo cual demostraría no conocerle y no haberle leído antes, hay que decir que el libro se publicó ya en mayo del presente año, mucho antes de todo lo que ha acontecido en este otoño en la ciudad condal; otra cosa bien distinta es que los españoles, catalanes incluidos, tengamos cierta facilidad o propensión para rompernos mil veces la crisma golpeándonos con la misma piedra. Pero ciñéndonos a la historia, nos encontramos a un hombre firme en sus convicciones, sereno en el peligro, tal y como reza la divisa de los herederos del Duque de Ahumada, y leal al gobierno para el que trabajaba, con todo lo que eso conlleva, porque, y esto lo hace fantásticamente bien Lorenzo Silva, ese rigor en lo ético y lo profesional le granjearía al general Aranguren el mayor de los ostracismos, ya que ni los republicanos le consideraron uno de los suyos, acaso por no mostrar un exceso de fervor, ni los sublevadostampoco, puesto que les aguó la fiesta. Así que estamos ante un hombre que vivió con una carga y una soledad monumentales.

Méritos

El resto de los méritos del autor son fáciles de detectar: la implicación en la historia, incluyendo vinculaciones de índole personal y un destino que le empujó a escribir el libro, y sobre todo la búsqueda de datos que le permiten regalarle al lector los antecedentes de la carrera de Aranguren, y su participación bélica en África, donde coincidiría con un puñado de apellidos que luego tendrían un peso decisivo en el devenir de España, Franco y Mola incluidos. Con algunos de esos compañeros, como fue el general Goded, tuvo que lidiar, y fue, a tenor de su conducta, mucho mejor que la mayoría de ellos. De ahí que recordemos su nombre gracias a Lorenzo Silva.

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