Querer entender el mundo

ANTONIO ORTEGA

A puerta cerrada' es el título de una obra de teatro existencial de Jean Paul Sartre de 1944. También, curiosamente, el primer disco de la banda de Fito y los Fitipaldis de 1998. Y no parece casual la primera referencia -ni la segunda-, pues aquella obra ponía sobre la mesa el conflicto filosófico y cultural de que el infierno son los otros. Y ese estado de desasosiego intelectual ha alcanzado a Luis García Montero en este poemario que él mismo fecha entre 2011 y 2017, centrando si cabe su propia historia personal en el debate teórico y lírico. Miro el mundo desde mi distancia, el centro del universo soy yo.

En el primer poema 'Entretiempo' deja claro el poeta que estos años últimos han sido convulsos y algo desbocados, «como un otoño idiota». Sufre con la posibilidad y el temor de padecer una segunda adolescencia, ha perdido la ilusión de aquellos paseos por su ciudad, bebe solo, está fatigado y permanece reflexivo en su habitación.

Ahora además otros peligros acechan al poeta, o a cualquier ciudadano, nuevos modos de control social se instauran de modo opaco o subliminal. Denuncia el peligro de utilizar el yo como punto de partida para entender el mundo, el yo es por principio subversivo e impredecible, por eso hay que anularlo; el nuevo amo deja la luz encendida de su oficina en lo más alto del edificio del banco, la luz que alumbra los pasos de una sociedad alienada, sí, sí, volvemos al materialismo histórico, solo que con la iluminación mística de las redes sociales, que borran nuestra memoria -no nuestro rastro- y nos llevan por el redil púrpura del Gran Hermano.

Despropósito

Para hacer frente a tamaño despropósito, será preciso volver a la habitación de la infancia y pararse un momento a echar la vista atrás, recordar aquellos viajes a Buenos Aires o Bogotá, abrir las agendas antiguas o leer un libro que nos libre del embrujo del tiempo. Usar la palabra en la calle, las conversaciones con amigos y amores, una playa, un verso de Cernuda, «la poesía indulta de la maldad».

Es un libro de poemas de un poeta cansado con el mundo y consigo mismo, al que aún le quedan algunas fuerzas para decir aquí estoy y escribo lo que me dicta mi propia libertad. Es un poemario triste y apela al lector al modo narrativo de la abuela que nos cuenta un cuento o a través del diálogo poético que estos versos desprenden. En suma, un poeta que quiere entender el mundo y que sufre en su intimidad las/sus contradicciones de la idea, la palabra y la realidad.

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