Literatura antes que nada

En estas cartas se encuentra el misterio literario de Miguel Espinosa

PASCUAL GARCÍA

Si este libro fuera solo el compendio de una larga correspondencia entre el autor nacido en Caravaca y su musa, la segoviana Mercedes Rodríguez, a la que dedica 'Escuela de mandarines' y que con diferentes nombres anda en toda su obra desde el inicio, la verdad es que su interés habría quedado limitado a la mera curiosidad, a cierto morbo por una relación afectiva e intelectual que se sitúa en el canon de las grandes parejas literarias de la historia.

Pero como en el resto de los libros de Espinosa, todo trasciende la literatura, el pensamiento y la vida y se convierte en espíritu y en arte, en idea casi religiosa.

Miguel Espinosa coloca a Mercedes Rodríguez en el ámbito de lo platónico y desde allí se sirve de su luz para fraguar toda su obra hasta el punto de que lo novelesco, lo ensayístico, lo biográfico y lo real se mezclan en ella en un todo único de factura netamente espinosiana, hasta tal punto que estas cartas son, en el fondo y leyéndolas bien, una novela, un fluido narrativo que cambia a los personajes si nos atenemos a las fechas y atendemos ciertos acontecimientos que van sucediendo en el contexto de las mismas.

Pero hay más, porque en ellas se encuentra el misterio literario de Espinosa, sus intuiciones magistrales, su razonamiento constante y la revisión del mundo que lo rodea, que en ocasiones lo oprime y que muy a menudo se halla muy por debajo de su altura. Pero aquí también encontraremos el dato menudo de la vida cotidiana, los numerosos problemas económicos del hombre corriente que escribe y que en ocasiones está obsesionado con ganarse la vida para mantener a dos familias: a su esposa y a dos hijos y a su madre y a sus tres hermanas, pero también el escritor que anda terminando la que será su obra cumbre, 'Escuela de mandarines'.

El ánimo de Miguel Espinosa y su relación con Mercedes pasa por altibajos, recriminaciones y éxtasis variados, pero a nosotros, a sus lectores fieles, nos interesa sobre todo el pensamiento del escritor, su tenaz andadura intelectual que no cesa tampoco en estas cartas, conde desarrolla sus más originales teorías, que luego veremos plasmadas en títulos como 'La fea burguesía' o 'Tríbada', porque la literatura del autor murciano es un continuo vital, donde comparecen los afectos, las razones y los hallazgos que veremos reflejados de una manera más amplia a lo largo de toda su periplo literario.

De manera que estas cartas son antes que nada literatura, extraordinaria literatura y vida, tal vez porque para Miguel Espinosa como para don Quijote de la Mancha no existía diferencia entre la una y la otra, porque la locura de ambos constituye la locura de la palabra y su dimensión humana que únicamente los sueños son capaces de satisfacer.

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