Antonio Orejudo revisita a Antonio Orejudo

El escritor Antonio Orejudo./pedro urresti
El escritor Antonio Orejudo. / pedro urresti

El escritor madrileño reúne en 'Grandes éxitos' antiguos textos reelaborados, de carácter narrativo, reflexivo o autobiográfico que tratan sobre la literatura y la vida con un humor impagable

IÑAKI EZKERRA

El 'making of' es un género en sí mismo que comparece tan amañado como las películas o las series televisivas de las que nos muestra, en un vídeo, las supuestas tripas, los presuntos bastidores, el 'cómo se hicieron'. Todos los directores y actores salen en esos DVDs glosando las anécdotas del rodaje en tono distendido y dicharachero cuando es muy probable que, durante este, hubiera broncas, llantos y momentos críticos de verdadero desánimo. El sello Tusquets presenta la última entrega del escritor madrileño Antonio Orejudo, 'Grandes éxitos', como lo que inicialmente se concibió a la manera de un 'making of'. El término resulta idóneo en este caso no solo porque el libro muestre una ilustrativa serie de las interioridades que conlleva el proceso creativo sino porque estas son también un resultado acabado de ese mismo proceso.

Este hecho se agradece. Se agradece que quien habla de cómo se escribe o cómo ha escrito un texto literario lo haga asimismo literariamente, esto es de un modo divertido y sin tecnicismos ni academicismos soporíferos. Antonio Orejudo parece entender la metaliteratura como eutrapelia. Y así ya la primera prosa con la que se abre el volumen a manera de informal introducción, la titulada 'Currículum vitae', ofrece al lector, con la fórmula y el tono de una ficción, una nítida reflexión sobre lo que es el acto de leer: «He dado la vuelta al mundo, he recorrido veinte mil leguas de viaje submarino, he montado en globo, he sido secuestrado por contrabandistas...». La siguiente prosa, la que abre la primera de las diez partes de las que se compone el libro, es una digresión sobre diferentes cuestiones vinculadas al oficio de las letras, desde la relación dudosamente biográfica de los personajes que hablan en primera persona con el autor hasta la escritura como un refugio del miedo a la vida, pasando por el papel pasivo, distante, inasequible y mudo que el hombre, desde los trovadores medievales a los poetas renacentistas, atribuye a la amada en la producción lírica. «Las mujeres -sostiene el autor- no hablan nunca en los poemas amorosos de Dante, Petrarca o Garcilaso de la Vega». El texto que sigue a ese auténtico ensayo es directamente un conseguido relato titulado 'Una teoría de Ámsterdam', en el que un astrofísico de una universidad española entabla, con una colega residente en los Países Bajos, una relación profesional que amaga con convertirse en otra cosa cuando esta decide invitarlo a dar una conferencia.

'Grandes éxitos' es un libro misceláneo en el que el escritor se revisita a sí mismo en textos que escribió hace años, que fueron celebrados por sus lectores o que no llegaron a ver la luz, y que recientemente ha revisado o reelaborado. Algunos de ellos poseen un registro ensayístico en el que no falta la introspección íntima y la confesión personal adobadas con un humor irreverente por el propio oficio que no nos abandona hasta la última página. También hay a menudo en ellos un grado de teorización que llega a colarse en las ficciones. Así, 'Los congelados' es un metarrelato en el que desde el inicio se nos anticipa el desenlace argumental: un hombre y una mujer que se han mirado en un autobús acaban casándose a los pocos meses y teniendo un hijo que los asesinará al cumplir la mayoría de edad. El narrador interrumpe la acción a la manera del locutor de un documental para teorizar sobre las casualidades que tejen una historia o la propia existencia. Y así también, en el texto que abre la novena parte del volumen, vierte datos autobiográficos sobre su experiencia como columnista, a la vez que se hace una entrevista ficticia a sí mismo sobre una novela que no ha escrito ni escribirá nunca: «¿Podrías resumir un poco de qué va 'El parto de los montes'?» El texto con el que se cierra el libro -'Las faldas largas vienen con fuerza'- es claramente una columna de prensa en la que al escritor se la va la mano hacia la ficción, y lo que era el anuncio de una moda se convierte en un toque militar de queda.

'Grandes éxitos' tiene momentos de una hilaridad impagable que quita hierro al mito del escritor, al mismo tiempo que desvela o al menos insinúa algunos de los propios secretos, las claves y las incertidumbres del proceso creativo. Particularmente jugosas y desmitificadoras son las referencias a la universidad española en la que -según sostiene recurriendo a la hipérbole satírica- «disputarle una plaza al candidato de la casa era como cuando en las novelas de Marcial Lafuente Estefanía alguien desenfundaba primero».

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