La Verdad

Los héroes de la tierra

Los héroes de la tierra

  • Pascual García trabaja hasta la extenuación cada uno de los poemas que nos presenta

En la portada misma -sencilla, austera, de un cierto expresionismo lírico- ya se vislumbra ante qué clase de libro estamos. Y también a qué clase de autor nos enfrentamos. Se vislumbra, en esa primera y fugaz visión (la portada, como siempre, es de Francisca Fe Montoya), el contenido de esta obra grande y hermosa -marca de la casa-, sin una sola fisura, ajena por completo a las consabidas colecciones de poemas, puesto que se trata de un libro de sólida estructura, un único canto expresado por diversas voces, como esos poemas épicos del pasado que todos guardamos como un tesoro en lo más hondo de nuestros corazones.

Pascual García es ya, a estas alturas, un escritor consagrado, un experto en la materia que amanece cada día con la ilusión de un novato. Como si con la creación literaria pudiera alargar su propia vida. Y puede que así sea. 'Trabajan con las manos', cuyo título suena a uno de los conocidos versos de otro ilustre e inolvidable poeta, Jorge Manrique, es una pieza única en donde, una vez más, como ya sucediera en otros memorables libros suyos, como 'Luz para comer pan' y, sobre todo, 'Alimentos de la tierra', lo cotidiano se convierte en materia poética como por arte de magia. O no tanto. Porque Pascual García trabaja hasta la extenuación cada una de sus composiciones, hasta darle un aire nuevo y renovado, con ese inequívoco sabor de todo lo recién creado.

Las imágenes que el autor nos lega son de una hermosura fuera de lo común: la música del agua en un medio en donde este elemento representa algo más que la propia vida, las tardes cálidas del verano, las manos escoriadas de quien regresa del campo con su paso cansino, pensando en una cena humilde y un cálido abrazo que lo redima de tanto esfuerzo. Al contrario de lo que podríamos imaginar con esta clase de poemas, nada o muy poco queda ya de aquella poesía social -que tuvo a representantes tan dignos como nuestro Sánchez Bautista- que tomó cuerpo entre nosotros a partir de los años cincuenta. La poesía que ahora practica Pascual García tiene su mayor fuente en escritores como Virgilio, Horacio y Hesíodo.

Se trata de una obra cuajada, difícil de confeccionar, de mantener su ritmo a lo largo de sus páginas, poema a poema, verso a verso. Es más: se trata de un libro que en manos de un escritor menos experto y exquisito podría haberse convertido un verdadero desastre, una especie de soflama o canto agropecuario de inútil sentido. No es el caso que nos ocupa. Pascual García nos habla sobre los héroes de la tierra en unos espléndidos endecasílabos cuya música es capaz de contagiar al más exigente de los lectores.