Auténticos 'Destacados' en el Palacio del Almudí

'L'appel', de Paul Delvaux./
'L'appel', de Paul Delvaux.

PEDRO SOLER

La exposición 'Destacados', parte de la Colección Telefónica, contiene obras de autores que son auténticos símbolos representativos del arte internacional más vanguardista. Además, representa una amplia etapa, que ofrece la oportunidad de conocer las más variadas tendencias, a lo largo de muchos años. Los espectadores pueden quedar asombrados unas veces por la fama de los autores -entre ellos, Picasso, Delvaux, Magritte, Juan Gris Vázquez Díaz, Darío Villalva, Chillida, Tàpies...-, pero también por cuanto de belleza intrínseca representan muchos de los cuadros, gracias a esa variedad evidente que en ellos se palpa.

En torno a ciento cincuenta obras contiene esta exposición, en la que pueden contemplarse óleos, acuarelas, papel, esculturas en madera y metal..., piezas surgidas de momentos muy concretos dentro del arte moderno. Se trata de una colección, que para el espectador puede resultar alucinante, pero, en ocasiones, menos emotiva, por su multiplicidad y, sobre todo, por una falta de conocimiento del intenso y variable mundo artístico que se va desarrollando a lo largo del último siglo. No cabe duda de que los espectadores quedarán impresionados por la contemplación de la mayoría de las piezas que el Palacio del Almudí expone en su planta principal, donde las obras nos inducen a contemplar cómo se ha ido produciendo una discordia, incluso, entre los propios autores, que ha quebrado su incipiente obra, atraídos por las nuevas corrientes artísticas y la osadía que encierra el cubismo y el surrealismo, capaces de romper moldes por su poderosa inquietud. Son épocas en las que brotan firmas de primera fila, como Picasso o Juan Gris, junto a otras que parecían atraídas más por otras metodologías, pero que optaron, definitivamente, por la novedad vanguardista, como puede ser el caso de un Vázquez Díaz que comenzó cargado de una convencida figuración, para rehacer sus composiciones en un puro cubismo.

Hay obras muy singulares, como pueden ser el retrato realizado Picasso, una figura llena de fortaleza, en la que se advierte de inmediato el carácter rompedor e inventivo del pintor internacional, quien deja siempre un cierto halo de significación misteriosa en sus pinturas. También, de René Magritte se expone una obra muy singular -'La belle societé'-, ejemplo clásico de un método interpretativo, cargado de aparente sinrazón, pero más de un sentido conceptual y de una búsqueda de una misteriosa razón de ser, que, generalmente, da sentido a sus pinturas. Posiblemente, uno de los cuadros que más llame la atención, porque mezcla vanguardia con realismo y figuración, sea 'L'appel', óleo de Paul Delvaux, pintor que, tras una etapa neoimpresionista, adquirió una trayectoria inmersa en el surrealismo clásico, pero sin olvidar definitivamente esos principios. De este modo, junto a los tintes nudistas y poéticos, que quiso aplicar a sus obras, consiguió lo que parece ser una mescolanza de formas y tonos, junto a colores llenos de delicadeza y suavidad, que hacen muy llamativas y complacientes sus composiciones.

La Colección Telefónica contiene ciento cincuenta obras de artistas nacionales e internacionales de primera fila Pertenecen, entre otros, a autores de la categoría de Picasso, Magritte, Delvaux, Vázquez Díaz, Chillida y Tàpies

Otro momento rompedor es el ocupado por las piezas de Chillida, Tàpies y Saura, en el espacio denominado 'El signo y la forma'. Estamos ante tres artistas, para los que la configuración como tal no existe, porque lo suyo parece descubrir unas nuevas formas, penetrar de lleno en la creatividad. Así penetran en el informalismo, metodología en la que quiere imponerse el propio sentido artístico del autor, por encima de los formatos tradicionales, que se vengan arrastrando, y por las teorías impuestas por el éxito de los predecesores. Tres de las obras expuestas ('Assemblage amb graffiti', de Tàpies; 'Yunque de sueños', de Chillida; y 'Caballero', de Saura) suponen una forma no de contemplar la realidad existente, sino de inventar el sentido de lo que cada pieza encierra. Es la demostración del afán innovador en estos autores españoles, capaces de introducir hechuras y conceptos distintos, para dar nuevas formas a las imágenes, sean en lienzo, madera o metal.

No hay duda de que el recorrido sereno por esta colección posibilita la capacidad emocional de los atraídos -por cierto, numerosos, como fácilmente se ha podido comprobar en distintas visitas-, porque la variedad de obra es muy llamativa y excelso el renombre de los autores. Posiblemente, esa emoción pueda cambiar tras la contemplación de las piezas expuestas en la sala alta del Almudí. Es cierto que se trata de obra que, como la ya comentada, está respaldada por artistas de la categoría de Luis Feito, Soledad Sevilla, Campano o Elena Assins; pero sucede que ofertan composiciones, en las que prefieren jugar con manchas, como un desconcierto, a la espera de que el espectador quiera o pueda interpretarlas.

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