Las TICs se cuelan en los hospitales

Fernando Losilla realiza una demostración de realidad virtual. / UPCT
Fernando Losilla realiza una demostración de realidad virtual. / UPCT

Investigadores de la Universidad Politécnica de Cartagena emplean la realidad virtual para el tratamiento de enfermedades neurológicas como el alzhéimer

MARÍA JOSÉ MORENO

La enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia. Se calcula que representa entre un 60% y un 70% de los casos, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Por el momento, no existe ningún tratamiento que pueda curar este tipo de dolencia o revertir su evolución progresiva, aunque científicos de todo el mundo están investigando para poner remedio a esta grave patología.

Sí existen, en cambio, numerosas intervenciones que se pueden ofrecer para apoyar y mejorar la vida de las personas con demencia, así como las de sus cuidadores y familias.

En ese caso, las líneas de investigación están principalmente dirigidas al diagnóstico precoz, para posibilitar un tratamiento temprano y óptimo; optimizar la salud física, la cognición, la actividad y el bienestar; identificar y tratar enfermedades físicas concomitantes; detectar y tratar los síntomas conductuales y psicológicos problemáticos y proporcionar información y apoyo a largo plazo a los cuidadores.

Fernando Losilla: «Usamos unas gafas para introducir al paciente en estos entornos y una cámara infrarroja acoplada a ellas que capta los movimientos de sus manos»

En la Universidad Politécnica de Cartagena, el profesor del Departamento Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TICs), Fernando Losilla, está trabajando en la creación de una serie de entornos virtuales que simulan lo que se conoce como salas de estimulación multisensorial. «Estas salas se llevan utilizando durante años en terapia ocupacional y permiten estimular procesos cognitivos básicos mediante distintos tipos de estímulos a los sentidos (visuales, auditivos, olfativos, táctiles), según el objetivo que se quiera conseguir. Nosotros usamos unas gafas de realidad virtual para introducir al paciente en estos entornos y una cámara infrarroja acoplada a ellas para captar los movimientos de sus manos y que puedan interactuar con el entorno», explica.

Como investigador del grupo de Ingeniería Telemática (GIT) de la UPCT junto con otros colegas como Paqui Rosique, de la División de Sistemas e Ingeniería Electrónica (DSIE), lo que persiguen es estimular la memoria, la planificación o el razonamiento, entre otros aspectos.

Además, al dirigirse a pacientes con alzhéimer, se encuentran con el reto de mantener la atención del enfermo en la tarea que se quiere realizar. Losilla señala que han desarrollado «una primera sala en la que los estímulos son suaves y al paciente se le va pidiendo que realice una serie de tareas, bien de observación o bien de interacción con sus manos. En una segunda sala, además se añaden estímulos más fuertes como objetos brillantes o juegos de luces donde el propio estímulo capta la atención del paciente. En una tercera sala buscamos que el paciente realice un ejercicio físico suave para poder avanzar dentro de la sala».

La realidad virtual se muestra como una herramienta idónea para esta tarea dado que ofrece una sensación de inmersión en un mundo virtual que no da ninguna otra tecnología. «Nos permite crear un entorno controlado, libre de distracciones externas y en el que se puede ajustar la cantidad e intensidad de los estímulos que recibe el paciente. En nuestro caso, también nos permite replicar a un bajo coste salas que requieren espacios amplios y equipos caros», comenta el investigador.

En este momento están tramitando los permisos para realizar el estudio en sí, por lo que todavía no lo han podido probar con pacientes. Sin embargo, cuentan con la colaboración de la Asociación de Familiares y Amigos de Enfermos de Alzhéimer de Cartagena (AFAL) y sus responsables sí han podido probar el sistema, mostrándose optimistas con respecto al impacto de la realidad virtual y de este estudio en pacientes aquejados de la enfermedad.

En relación a otras terapias, la realidad virtual ofrece las ventajas propias de las salas multisensoriales pero su uso se hace mucho más accesible para todos. Se ha demostrado que las salas multisensoriales aumentan la capacidad de concentración y atención de los pacientes, despiertan algunos recuerdos y mejoran la movilidad, creatividad y la conciencia general del mundo que les rodea, entre otras muchas ventajas.

Y no solo se trata de una tecnología útil para luchar contra el alzhéimer, sino que, en general, la realidad virtual puede ser de gran utilidad para un gran número de enfermedades neurológicas. Un ejemplo sobre el que ya hay estudios publicados es el autismo. También se está utilizando mucho para el tratamiento de fobias. Permite que los pacientes se enfrenten a sus miedos dentro de entornos controlados.

Para el equipo de la Universidad Politécnica de Cartagena, este es el primer proyecto en el que aplican realidad virtual en sí. No obstante, Fernando Losilla ya había participado en otros que le han permitido adquirir los conocimientos necesarios para adentrarse en la realidad virtual, ya que hacer aplicaciones con este sistema es muy similar a desarrollar videojuegos. Cuenta que colabora en un proyecto en el que se ha desarrollado un simulador de comunicaciones entre vehículos en un entorno 3D, y en otro proyecto en el que han llevado a cabo un juego con realidad aumentada orientado a la realización de ejercicios de rehabilitación.

En definitiva, hoy en día las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) son un apoyo importantísimo para los profesionales de la Medicina. Apunta el investigador de la Universidad Politécnica que «hemos visto cómo los hospitales se están digitalizando, lo que facilita el trabajo de los profesionales de la medicina. Esto también va a permitir en un futuro próximo la aplicación de nuevas técnicas de análisis de datos para lograr avances importantes en el conocimiento de muchas enfermedades. Además, las TIC están eliminando fronteras entre el personal médico y los pacientes, haciendo posibles servicios como el telediagnóstico o la telerehabilitación. Las tecnologías en general son, y van a ser, de gran ayuda para la medicina. Por poner un ejemplo, la realidad virtual ya permite el diagnóstico de algunas enfermedades en función de cómo se desenvuelven o reaccionan los pacientes en distintos escenarios virtuales».

Normalización

La relación de la sociedad con estos avances está cada vez más normalizada. «Ya no sorprende que podamos pedir cita al médico por internet, ni que este pueda acceder a tu historial completo. Tampoco sorprende enterarse de los estudios que se están realizando con nuevas tecnologías. Lo que sí nos sorprenderá será llegar al médico y que nos ponga unas gafas de realidad virtual. Pero, como todo, sorprenderá solamente la primera vez», según Losilla.

Y añade que «aunque la realidad virtual viene utilizándose desde hace muchos años, solo recientemente se han conseguido avances técnicos que permiten la producción a gran escala de equipos de calidad y relativamente baratos. Ahora es cuando vamos a ver, cada vez más, nuevas aplicaciones de este tipo».

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