Una revolución universal

Mano de Iron Man construida con impresora 3D para un niño sin dedos de la mano, por un equipo del Parque Tecnológico de Badajoz. / C. Moreno

M. J. MORENOMURCIA

La democratización tecnológica favorecida por las impresoras 3D ha supuesto una revolución alrededor del mundo, es decir, el hecho de que su coste sea reducido ha llevado a que en muchos países se detecte su potencial para ayudar a personas sin recursos y no solo en España existen numerosos ejemplos.

En Chile, la Fundación Prótesis 3D sin ánimo de lucro está dedicada a mejorar la calidad de vida de las personas que necesiten de prótesis, sin distinción, enfatizando en su inclusión en la sociedad y complementando sus capacidades motoras a través de la elaboración personalizada y eficiente de prótesis adaptables y de cero costo para los beneficiarios. Algo similar a lo que hacen en México desde la organización 3D por México.

En Argentina, es conocido el taller Atomic Lab, creado por el inventor autodidacta Gino Tubaro, de 21 años. Desde allí, distribuye prótesis de manos y brazos gratuitamente a niños sin recursos. Este año tiene más de 3.500 pedidos.

E, incluso, iniciativas como E-Nable no solo se dedican a recaudar fondos y distribuir prótesis, sino que en su web se pueden encontrar vídeos tutoriales en los que se explica cómo fabricar prótesis.

Y eso son solo algunos ejemplos. Numerosas organizaciones trabajan, prácticamente en todos los países del mundo, para hacer más sencillo el día a día de aquellos a quienes la tecnología 3D les puede ayudar a mejorar su calidad de vida.

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