El poder de las partículas que no se ven pero están

La catedrática de la Universidad de Murcia Gloria Villora, en uno de los laboratorios de la Facultad de Química. / LV

El equipo de la catedrática Villora trabaja en la aplicación de las nanopartículas de seda para la dermocosmética

M. JOSÉ MORENOMURCIA

Las nanopartículas poliméricas sólidas son partículas de menos de aproximadamente 200 nanomicras de diámetro que se preparan a partir de polímeros naturales o sintéticos. El desarrollo de nanopartículas se ha convertido en un área de investigación importante en el campo de la administración de fármacos, ya que tienen la capacidad de suministrar una amplia gama de compuestos mediante sistemas de administración que permiten mejorar la eficacia de los medicamentos y reducir al mínimo los efectos secundarios, como en el caso de los medicamentos antitumorales.

En la Universidad de Murcia, la catedrática Gloria Villora dirige el grupo de investigación de Ingeniería Química Verde y Nanotecnología, el cual cuenta con la financiación de la Fundación Séneca-Agencia Regional de Ciencia y Tecnología, precisamente para desarrollar un proyecto denominado 'Síntesis de nanopartículas basadas en biopolímeros, usando líquidos iónicos y fluidos supercríticos, para aplicaciones biomédicas'.

El proyecto tiene como finalidad el desarrollo de nuevos procesos para la síntesis de nanopartículas basadas en biopolímeros, usando disolventes más benignos con el medio ambiente que los disolventes orgánicos convencionales. Como explica Villora, «la ventaja más importante de los biopolímeros, en comparación con los polímeros sintéticos, es que son biodegradables, biocompatibles y de naturaleza no tóxica. Las aplicaciones de las tecnologías desarrolladas estarán orientadas a la obtención de las posibles combinaciones de proteínas procedentes del gusano de seda, quitosano que se obtiene a partir de quitina procedente de gambas, cangrejos, etc. y diferentes fármacos». Además de las aplicaciones biomédicas, estos materiales también tienen aplicaciones en dermocosmética, por ejemplo, nanocápsulas con dióxido de titanio para obtener filtros solares o con ácido hialurónico para conseguir efecto de relleno mediante aplicación tópica.

En concreto, su equipo está especialmente interesado en las nanopartículas de seda. Según la investigadora, «es un material muy interesante, ya que, de los muchos biomateriales disponibles en el campo de la nanomedicina, la fibroína de seda, una proteína presente en la seda del gusano, ha demostrado ser un excelente biomaterial por presentar un conjunto de propiedades mecánicas impresionantes, relativa estabilidad ambiental y es biocompatible y biodegradable. Por otra parte, la producción de seda constituyó en el pasado una actividad muy importante en la Región de Murcia y podría revitalizarse, obteniendo productos de muy alto valor añadido».

Una de las aplicaciones a las que van dirigidos los resultados es la dermocosmética, una disciplina que además de estar orientada hacia la preservación y el embellecimiento del cuerpo y fundamentalmente del rostro, como ocurre con la cosmética, también se ocupa buscar soluciones a afecciones de la piel. En ese sentido los resultados obtenidos con este proyecto de la Fundación Séneca serían muy útiles. «La clave está en cargar las nanopartículas con el compuesto adecuado para cada finalidad concreta», explica Villora.

Dado que ya tienen resultados preliminares muy interesantes, se prevé que vayan a obtener resultados satisfactorios. Por el momento, en 2015 publicaron una patente de titularidad compartida por la Universidad de Murcia y el Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Alimentario (Imida) y ya han tenido contacto con una empresa para su posible transferencia. En todo caso -advierte la investigadora-, «se requiere más experimentación para que los resultados pueden aplicarse en humanos, sobre todo en el campo de la biomedicina».

Con respecto al hecho de que el sector de le cosmética sea considerado como algo frívolo y sin importancia, a la vez que los avances científicos y la apuesta de I+D+i en torno al mismo es enorme, Gloria Villora apunta que «en los últimos años, se está realizando en todo el mundo, y en especial en Estados Unidos, una gran inversión en investigación en el campo de la nanotecnología y, particularmente, referida a productos cosméticos, aunque, en mi opinión, la mayor parte de la investigación en este sector la realizan grandes empresas».

Según la investigadora, «la aspiración del ser humano a ser más bello y a paliar las huellas del inexorable paso del tiempo hace que se realicen grandes inversiones en este campo. Son muchos los grupos de investigación que trabajan en el sentido de detener el proceso de envejecimiento, no solo en cuanto a los signos externos, sino también el deterioro de los órganos internos. Por lo tanto, es un sector de futuro e interés social al que se están dedicando grandes esfuerzos e inversiones en investigación».

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