Todo cuanto nos rodea nos lo dice. Es una experiencia vital. Cae algo y se hace añicos. Nunca a partir de los añicos, vuelve a tomar la forma original por sí solo. Freímos una salchicha hasta que las reacciones de Maillard pardeen, no enzimáticamente, la superficie y se generan los compuestos aromáticos y el buen aspecto de ese tostado que las hace apetecibles. Pero nunca nadie ha contemplado que por sí solo se deshagan las citadas reacciones y el proceso se invierta para retornar al producto original. El envejecimiento corre la misma suerte. Todo parece indicar que obedece a una flecha inexorable que la Naturaleza impone a todos los procesos que alberga.

Las Ciencias de la Naturaleza estudian y tratan de comprender esta. La formulación de leyes intenta identificar los principios que operan y que justifican el comportamiento de todos los componentes de aquélla y los procesos en los que se ven involucrados. Es bien conocido que la energía del mundo es constante, mientras que la entropía tiende a un máximo. La entropía mide cuanto detalle microscópico se pierde al pasar desde la descripción atómica a la termodinámica. Energía y entropía deciden qué procesos son posibles en la Naturaleza. Dada la íntima relación entre energía (calor) y entropía, ésta debe relacionarse con la dinámica microscópica. Como evidenció Boltzmann para un sistema aislado, la entropía de un macroestado es una medida del número de microestados accesibles. La hipótesis de igualdad de probabilidades implica que en un sistema aislado no hay preferencia para encontrarse en un microestado u otro. Así pues, la evolución mecánica lleva de unos estados a otros, entre los accesibles, sin predilección por ninguno de ellos.

La cuestión de fondo es la aparente contradicción entre la reversibilidad mecánica y la irreversibilidad termodinámica. En la esfera mecánica hay simetría en el tiempo. Pasado y futuro están contenidos en las leyes de la mecánica. En cambio, la entropía solamente puede aumentar. Lo que supone que inicialmente los sistemas se encuentran en estados de baja entropía. Y así debió ser en el Big Bang. Si la película de evolución de la difusión de un líquido en otro, la pasamos al revés, podemos reconstruir la situación de partida. Las leyes de la Mecánica no lo impiden, son simétricas. La Termodinámica es asimétrica, dado que aquí la evolución depende del estado inicial del que parte. No es cuestión de las leyes, sino de las condiciones iniciales. Como diría Max Born: «La irreversibilidad es, por tanto, consecuencia de la introducción explícita de la ignorancia en las leyes fundamentales». No es imposible que sea reversible, sino solamente improbable.

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