Asunción Hidalgo: «El modelo económico actual está basado en 'tomar-fabricar-consumir-eliminar'»

Asunción Hidalgo trabaja en el laboratorio./Nacho García / AGM
Asunción Hidalgo trabaja en el laboratorio. / Nacho García / AGM

Profesora de Ingeniería Química de la Universidad de Murcia

M. J. MORENOMURCIA

El modelo de consumo actual en los países desarrollados lleva implícita una enorme generación de residuos. Según el informe del Banco Mundial 'What a Waste: A Global Review of Solid Waste Management', la producción de residuos aumentará desde los 3,5 millones de toneladas diarias en 2010 a cerca de 6 millones en 2025. Algunas estimaciones resaltan que a las ciudades del mundo se sumarán unos 1.400 millones de personas en 2025, que producirán 1,42 kilos de basura urbana al día, más del doble de los 0,64 kilos producidos actualmente. Esto significa que en los próximos 10 años -recuerda la ingeniera química Asunción Hidalgo- pasarán de producirse 680 millones de toneladas de desechos en las ciudades al año a 2.200 millones.

-¿Cómo afectan los residuos al medio ambiente?

-En primer lugar es importante introducir el concepto de residuo de acuerdo a la normativa vigente: un residuo es considerado como cualquier sustancia u objeto que su poseedor deseche o tenga la intención o la obligación de desechar. De acuerdo con la ley de residuos, estos se pueden clasificar en residuos domésticos, generados en los hogares (se incluyen en esta categoría los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, ropa, pilas, acumuladores, muebles y enseres así como los residuos y escombros procedentes de obras menores de construcción y reparación domiciliaria). La ley diferencia además, los residuos comerciales (generados por la actividad propia del comercio, de los servicios de restauración, bares, oficinas, entre otros), de los residuos industriales que resultan de los procesos de fabricación, transformación, de utilización, de consumo, de limpieza o de mantenimiento generados por la actividad industrial. Dicho eso, si un residuo no se gestiona de forma correcta puede ocasionar un problema para la salud de las personas o para el medio ambiente. Luego la correcta gestión de los residuos es una tarea ardua e importante. La ley define como gestión la recogida, el transporte y tratamiento de los residuos, incluida la vigilancia de estas operaciones, así como el mantenimiento posterior al cierre de los vertederos.

«La legislación prioriza la prevención, incluyendo como objetivo una reducción del 10% del peso de los residuos producidos en 2020»

-¿Se están investigando formas de gestionar los residuos más compatibles con el medio ambiente que los vertederos?

-Si se parte de la premisa de que el mejor residuo es aquel que no se produce, la jerarquía de residuos establece como prioridad la prevención, es decir, el conjunto medidas adoptadas en la fase de concepción y diseño, de producción, de distribución y de consumo de una sustancia, material o producto, para reducir, o bien la cantidad de residuos, los impactos adversos sobre el medio ambiente y la salud humana de los residuos generados, incluyendo el ahorro en el uso de materiales o energía, o el contenido de sustancias nocivas en los materiales o productos. De hecho, la legislación vigente incorpora como prioridad la etapa de prevención, incluyendo como objetivo una reducción del 10% del peso de los residuos producidos en el año 2020 respecto a los generados en 2010. Por tanto, es necesario concebir ideas más respetuosas con el medio ambiente, así como impulsar la reutilización de los materiales o productos, fomentar el reciclaje y adoptar medidas para separar y segregar las distintas fracciones de forma que pueda realizarse una correcta gestión de los diferentes residuos.

«La economía circular puede ayudarnos a un aprovechamiento integral de los recursos disponibles en el medio ambiente»

-El desarrollo, además, lleva asociada la aparición de nuevos materiales. ¿Se tiene en cuenta el modo de eliminarlos una vez que no son útiles?

-El modelo económico actual es un modelo lineal, basado en 'tomar-fabricar-consumir-eliminar'. Este modelo no es sostenible, dado que pueden agotarse los recursos naturales. Además este tipo de economía es muy dependiente de las materias primas, lo que conlleva un riesgo asociado al suministro, precios elevados de las mismas y con mucha volatilidad, así como una reducción significativa del capital natural, con las consiguientes pérdidas económicas. Debemos, por tanto, avanzar en un modelo económico de desarrollo de forma circular, en el que se puedan maximizar los recursos disponibles, así como los materiales energéticos, para que en el ciclo productivo permanezcan el mayor tiempo posible. Los nuevos materiales deberían tener un ciclo de vida elevado, es decir, que puedan ser reutilizados más de una vez y que, una vez en desuso, puedan ser reciclables o ser introducidos en otros ciclos productivos.

-Lo que se conoce como economía circular, ¿no?

-La economía circular puede ayudarnos a realizar un aprovechamiento integral de los recursos disponibles en el medio ambiente. En este proceso circular, las materias primas se extraen, pasan a un proceso productivo, y los residuos generados son susceptibles de ser recuperados, bien los materiales o las sustancias contenidas en ellos, de forma que pueden incorporarse en el mismo ciclo productivo o en otro de forma segura para la salud humana y el medio ambiente. Mediante estos procesos que pueden aplicarse tanto a ciclos biológicos como tecnológicos, lo que se aspira es a reducir al máximo la generación de los residuos y aprovechar al máximo aquellos residuos cuya generación no se ha podido evitar. Además, mediante este tipo de modelos se pretende desvincular el crecimiento económico del consumo finito de los recursos.

-¿Sigue siendo importante la formación y la concienciación social en esta materia o se trata más bien de un trabajo de las administraciones y las empresas?

-Resulta importante que todos los agentes implicados tomen conciencia y sean responsables de su papel en relación con la gestión de los residuos. Por supuesto, la formación y la concienciación social pueden ayudar a mejorar las fracciones de recogida, y la separación o segregación de los residuos para ser destinados al reciclaje. Pero todavía existe mucho camino que recorrer y queda mucho trabajo por hacer.

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