José Luis Alonso: «Ahora hay más casos de cáncer por la mejora en las pruebas de detección y en la concienciación para hacérselas»

El doctor José Luis Alonso, jefe de Oncología del hospital Virgen de la Arrixaca./javier carrión / agm
El doctor José Luis Alonso, jefe de Oncología del hospital Virgen de la Arrixaca. / javier carrión / agm

Jefe del Servicio de Oncología del Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca

M. J. MORENO

El cáncer, por definición, es una enfermedad genética. Está causado por ciertos cambios en los genes que controlan la forma en la que funcionan nuestras células, especialmente la forma en la que crecen y se dividen. Para que se produzca tiene que haber un daño en los genes de las personas, generalmente por factores externos. Ahora bien, que una enfermedad sea genética (por alteración de los genes) no significa que sea hereditaria. Las enfermedades hereditarias son aquellas que afectan a los genes de las células germinales y se pueden transmitir de padres a hijos. En el caso del cáncer, suponen entre el 5% y el 10% de todos los casos.

Precisamente, el conocimiento de los genes dañados que producen cáncer está dando muchas opciones terapéuticas para algunos tumores concretos, aunque es importante no generar falsas expectativas en la población. Como explica José Luis Alonso, jefe del Servicio de Oncología del Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca, el proceso de descubrimiento de los mecanismos moleculares que producen cáncer o que son susceptibles de nuevas opciones terapéuticas es lento porque hay que pasar de experimentos en laboratorio a pruebas con cultivos celulares, animales y, finalmente, a ensayos clínicos en personas. «Esto supone años de trabajo», indica.

La mayoría de las noticias con frecuencia presentan nuevos mecanismos moleculares descubiertos, que podrían explicar algunas situaciones en laboratorio, pero que posteriormente hay que llevar a la clínica. Por lo que destaca que hay que ser «muy cautos» a la hora de transmitir estas informaciones.

«La introducción de programas de cribado genera un sesgo evidente, el sobrediagnóstico y, por tanto, el sobretratamiento»

En el caso del cáncer hereditario, existen unos protocolos a seguir que permiten estudiar cada caso. «En lo que respecta a La Arrixaca, se da un primer cribado por parte de los médicos de familia y de otros especialistas dedicados al tratamiento del cáncer, por medio del cual se identifican individuos o familias susceptibles de tener cáncer hereditario», según Alonso. Estos pacientes son remitidos a consulta de consejo genético donde se hace una segunda valoración más exhaustiva, decidiéndose en qué casos está indicada la realización de pruebas genéticas para detectar o confirmar un cáncer hereditario.

Mayor incidencia

Alonso destaca que «no se equivocan quienes creen que actualmente hay más casos de cáncer que años atrás, aunque expone que los motivos son diversos». Explica que «existe una mayor incidencia y prevalencia como consecuencia del aumento real del número de casos diagnosticados, mayor capacidad de detección de las pruebas diagnósticas de las que disponemos y mayor concienciación de la población para acudir antes a solicitar estudios diagnósticos (mayor incidencia de cáncer) y a que la gente sobrevive más al cáncer que previamente y, por tanto, los casos se acumulan (mayor prevalencia de cáncer)».

Y, precisamente, existe un intenso debate en torno a la sobredetección de tumores de mama, es decir, la detección de cánceres asintomáticos (con frecuencia por medio de exámenes de detección: mamografías o ecografías) que o no están creciendo, o están creciendo con tal lentitud que nunca habrían causado problemas médicos para el paciente en el transcurso de su vida. Algunos de estos tumores detectados pueden hasta desaparecer espontáneamente sin tratamiento.

De ahí que hay quienes creen que son una causa importante de sobretratamiento, lo que puede incluir perjuicios graves y toxicidad como muertes por cirugía, pérdida o desfiguración mayor de órganos, y segundos cánceres por radiación o por quimioterapia.

A ese respecto, José Luis Alonso cree que no es una cuestión de opinión. «Efectivamente, la introducción de programas de cribado genera un sesgo evidente, el sobrediagnóstico y, por tanto, el sobretratamiento. En todos los estudios de cribado mamográfico de cáncer de mama se ha estimado -y digo estimado porque no puede demostrarse que sea así- que existe un porcentaje, que es variable, de sobrediagnóstico». Y añade que la realidad también es que el diagnóstico precoz del cáncer genera, en combinación con el resto de avances que tenemos, un gran aumento de la supervivencia, que en el cáncer de mama ha pasado del 50% a los cinco años a mediados de los años 70, al 86% en el año 2016. «Hay distintos estudios en marcha para valorar si es necesario o no tratar lesiones precoces detectadas mediante mamografía o si el seguimiento será suficiente, pero deben pasar años todavía para tener conclusiones al respecto», indica.

Alonso explica que en determinados tumores, como el cáncer de mama, el efecto del cribado podría quedar diluido por la eficacia de los nuevos tratamientos de los que disponemos, pero también es indudable que cuanto más precozmente se detecta un cáncer, más posibilidades hay para su curación y también los tratamientos requeridos suelen ser más sencillos y con menos efectos secundarios relacionados. «Todavía no tenemos los conocimientos suficientes como para no recomendar el cribado de cáncer de mama con mamografía como algunos colectivos defienden», añade.

Además, el cáncer de mama es, quizás, sobre el que más datos existen. Hay quienes apuntan que será el primer tipo de cáncer para el que se encontrará una cura. No obstante, que se consiguiese curar el cáncer de mama no significa que, a continuación, vayan a llegar curas para todos los demás tipos. Y es que hablar de cáncer no es hacerlo de una sola enfermedad, sino que cada tipo es diferente del resto.

«Ya existen tratamientos curativos para muchos tumores, incluso en situaciones de enfermedad avanzada, como pueden ser los tumores germinales o los linfomas. Las posibilidades de éxito aumentan si el tratamiento se hace en centros con los medios adecuados y con equipos interdisciplinares bien integrados en la toma de decisiones y en su trabajo.

La dificultad es que, conforme aumentan los conocimientos, somos conscientes de la complejidad del cáncer, de manera que en este momento podemos decir que no hay un cáncer de mama, sino que hay más de una decena de variedades, cada una de ellas con un tratamiento específico», aclara el oncólogo.

Cuestión de biología

Al igual sucede con el resto de tumores: pulmón, colon, melanoma... El conocimiento de que el tratamiento de un tumor no depende solo del órgano en el que se origina, sino de su biología, es lo que está permitiendo llevar a cabo terapias más adecuadas para personas con determinados tipos de tumores, y de esta manera conseguir mejores resultados. De hecho, cada poco tiempo se inician nuevos tratamientos con buenos resultados para algunos subgrupos de pacientes de forma que, globalmente, esto está consiguiendo la mejoría del pronóstico.

En relación a los tratamientos existentes contra el cáncer (quimioterapia, radioterapia...) y la medicina personalizada, Alonso comenta que en general se puede decir que hay mucho de personalizada en la terapia que recibe cada paciente. «Se adecúa a su edad, condiciones físicas, otras enfermedades y, en general, respetando su actitud en la toma de decisiones», enumera. Y añade que se está generalizando la terapia personalizada cuando hablamos de terapias no clásicas (quimioterapia, radioterapia, cirugía...), y que van dirigidas a determinadas alteraciones moleculares conocidas, que hacen que su tratamiento sea más eficaz, sencillo y con menos efectos secundarios.

«Se está avanzando mucho y rápidamente en este sentido en muchos tumores y estamos aplicando con frecuencia estas terapias personalizadas, pero todavía queda mucho camino por recorrer, por lo que es necesario continuar con los esfuerzos para seguir investigando», subraya.

Nuevas investigaciones

Pero en el Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca no solo se trata a los pacientes, sino que también se investiga para seguir avanzando. «En concreto, se está trabajando en investigación clínica, nuevos fármacos, nuevas combinaciones, nuevas terapias... Tenemos varios ensayos en marcha con inmunoterapia y terapias dirigidas. También tenemos líneas de trabajo más translacionales en cáncer hereditario, cáncer de ovario y cáncer de mama», dice Alonso.

De hecho, entre los resultados que han obtenido, se han comunicado varias nuevas mutaciones que generan tumores hereditarios: BRCAs, RAD1. También recientemente han presentado los resultados en relación con factores predictivos de tratamiento y pronósticos en cáncer de ovario mediante el uso de ADN circulante en sangre periférica y datos acerca de la implicación de factores de crecimiento conocidos en el desarrollo del cáncer de mama.

Ahora, según indica Alonso, el objetivo es seguir creciendo en el mundo de la investigación del cáncer y colaborar más con el resto de grupos que trabajan en este campo. «Para ello se necesitan instalaciones adecuadas para la clínica diaria y para la investigación clínica, y recursos suficientes», concluye.

Temas

Cáncer

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos