La Historia a través del vestido

Boceto de bolsillo de casaca masculina de Fábrica de San Ruf (Lyon), 1785.
Boceto de bolsillo de casaca masculina de Fábrica de San Ruf (Lyon), 1785.

El estudio de la ropa en los diferentes periodos históricos permite conocer a la sociedad en detalle, así como profundizar en su cultura y comportamientos

MARÍA JOSÉ MORENO

La moda, un sector etiquetado de banal y femenino que es objeto de estudio para numerosos historiadores alrededor del mundo. Buscan un correcto conocimiento sobre las diferentes culturas, costumbres y estilos de vida a lo largo y ancho del planeta en los diferentes periodos.

Investigar el vestido o sus complementos permite recrear una imagen fidedigna de quienes los portaban y de la época en la que vivían, así como de su contexto. «La ropa aporta información sobre la economía, demografía e incluso las leyes del momento», según Arianna Giorgi, miembro del grupo de investigación 'Familia y Élite de Poder' de la Universidad de Murcia.

Doctora en Historia del Arte, es especialista en historia social del vestido, centrada en el consumo de las apariencias desde el siglo XVII hasta el tránsito del Antiguo Régimen a la época liberal. «El estudio de las vestimentas es muy útil para conocer de cerca la identidad personal y social de los individuos, cómo ellos se representan en la realidad dado que las apariencias pueden ser empleadas en dos vertientes: para resaltar lo que se es y para ocultar lo que no se es», explica.

Giorgi: «El sector de la moda, considerado ahora femenino, fue cosa de hombres hasta el siglo XIX» «Sigue siendo un elemento que distingue entre clases, a pesar de los 'outlets'»

Destaca como dato curioso que «el sector de la moda, que actualmente está considerado como femenino, fue cosa de hombres hasta el reciente siglo XIX. La sociedad patriarcal en la que el hombre ejercía todos los poderes sobre el resto de miembros de su familia así como sobre otros estamentos o clases sociales, empleaba el vestido como un complemento más por medio del que mostrar su superioridad, rango o clase social».

Era, además, el armario, algo que se dejaba en herencia, de generación en generación. Arianna Giorgi menciona como ejemplo el del décimo cuarto Duque de Alba, tatarabuelo de la Duquesa Cayetana: «Nace en el seno de una familia noble a finales del siglo XVIII. Es el prototipo de burgués del siglo XIX que tuvo la oportunidad de disfrutar un gran 'tour' de la época y eso lo refleja su guardarropa. En él se encuentran vestidos a la francesa, pero también muchas prendas de Inglaterra, con una elegancia más cómoda y sencilla».

Llama la atención, por ejemplo, que en el inventario que se hizo tras su muerte en Suiza se señala que «todas sus posesiones permanecen en su residencia de Nápoles excepto el baúl de prendas que llevaba a los viajes, es decir, la ropa y los uniformes de Gentilhombre eran lo único que llevaba consigo con el fin de remarcar esta dualidad: la tradición absolutista del Antiguo Régimen y el carácter internacional de la modernidad».

En la Región de Murcia, una figura similar sería la de Jesualdo Riquelme y Fontes, quien encargara a Francisco Salzillo el belén que hoy día se conserva en el Museo. «Además de poseer un patrimonio de más de un millón de reales, se sabe que su guardarropa superaba los cinco mil reales. Entre sus prendas se encontraban 65 sombreros que heredó su hijo, junto con otras prendas, todas de procedencia foránea».

Dice la investigadora que «aunque su vástago ya no estaba tan pendiente de la moda, seguía teniendo un apartado solo de ropa antigua de su padre, con los sombreros, la vuelta de los puños de las camisas, casacas, abrigos, etc. Su herencia no solo fue el belén sino que, de algún modo, la ropa representa la visión de la vida que su padre le dejó. Le enseñó a estar en sociedad, en un momento en el que los cafés o espacios públicos como el jardín del Malecón propiciaban los actos públicos».

El grupo de investigación al que pertenece y que desde 1982 lidera el catedrático Francisco Chacón en la Universidad de Murcia estudia la sociedad en movimiento. Algo que le ha permitido investigar sobre la evolución de la misma hasta la actualidad en la que la sociedad de los individuos gana fuerza sobre los grupos familiares.

«A pesar de lo cual -en palabras de Giorgi- la moda sigue siendo un elemento que distingue entre clases sociales. Si bien hoy en día se han desarrollado métodos, como los 'outlet' o el alquiler de prendas, que permiten poner los productos más exclusivos al alcance de casi todos, en general siguen siendo una forma de expresión y de diferenciación que se difunden en sentido descendiente desde las clases altas a las inferiores por medio del llamado Trickle Down o Teoría del Goteo».

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