Enma Martínez López: «En ciencia, el fin no justifica los medios»

Enma Martínez López./Vicente Vicéns / AGM
Enma Martínez López. / Vicente Vicéns / AGM

Coordinadora General de Investigación de la Universidad de Murcia

M. J. MORENOMURCIA

Es extendida la creencia de que los científicos están dispuestos a todo por ser los primeros en lograr un hallazgo. La coordinadora general de Investigación de la Universidad de Murcia, Enma Martínez López, asegura que si bien su objetivo es desarrollar nuevo conocimiento y descubrir y entender mecanismos que expliquen fenómenos y estructuras complejos, al mismo tiempo deben participar en la educación de nuevas generaciones, en general para ayudar al avance de la sociedad. En este sentido, «la ciencia está obligada, por su implicación con los campos del saber, a emprender la búsqueda de la verdad sobre las hechos, a responder preguntas. Bajo mi punto de vista, los científicos, debemos controlar que la aplicación de la ciencia no desequilibre a la sociedad ni sus conocimientos sean utilizados con fines dañinos. Pero lógicamente, esta comunidad científica está formada por individuos, cuyas acciones y decisiones se verán condicionadas por valores sociales de nuestra propia sociedad. La ciencia es una actividad que se lleva a cabo en el contexto de la sociedad a la que pertenece».

-O sea, que en ciencia no todo vale.

-No todo vale; el fin no justifica los medios. La responsabilidad en investigación conlleva aspectos éticos generales. Siento que la ética no puede, ni debe separarse del análisis científico. Los científicos tenemos una responsabilidad social, económica, científica y por supuesto una responsabilidad legal de la que no podemos aislarnos. Esta responsabilidad no sólo debe circunscribirse al mero campo de las acciones sino que debe ser sometida a la reflexión sobre lo que se desea realizar y por supuesto al análisis de sus posibles consecuencias.

-¿Son responsables los científicos con respecto a los riesgos que se pueden o no asumir en su trabajo?

-Un científico debe reflexionar acerca de las actividades y/o experiencias que va a desarrollar y, por tanto, de los riesgos que estas prácticas conllevan, para sí mismos, el resto de ciudadanos y el medio ambiente. Esta caracterización del riesgo nos permitirá establecer un análisis beneficio/riesgo de la misma, más allá de los imperativos legales. Además, desde todas las instituciones europeas se está haciendo una apuesta decidida para salvaguardar los eventuales riesgos para la salud humana y/o medio ambiente que el avance científico pueda generar. Tal es el caso de la UE, donde la legislación en este sentido es clara y se está trabajado mucho en su implementación. Así, en la Universidad de Murcia tenemos una Comisión de Ética de Investigación, con objeto de llevar a cabo la supervisión y asesoramiento jurídico y ético de los proyectos de investigación que implican la participación de seres humanos, la utilización de muestras biológicas de origen humano, la experimentación animal y el uso de agentes biológicos y/o químicos así como la utilización de organismos genéticamente modificados.

-Y no solo hay que pensar en los productos usados en ciencia que puedan ser potencialmente peligrosos sino que, en algunos casos, se trabaja con animales y ahí hay que extremar los controles.

-Así es, salvaguardar la salud ambiental pasa por salvaguardar la salud de todos los seres vivos que la habitan. La experimentación animal no es método recomendado siempre que existan alternativas en experimentación con el mismo nivel de evidencia científica, pero en determinados casos es necesario su uso ya que no puede realizarse los experimentos con humanos. Ahora bien, ya lo dijeron Russell y Burch en 1959, la excelencia científica está fuertemente ligada al uso humanitario de los animales de laboratorio. Nuestro deber como científicos es buscar metodologías que pudieran reemplazar a los animales en experimentos, disminuir el número de animales usados en cada caso y/o mejorar los procedimientos a fin de disminuir el estrés y evitar sufrimiento a los mismos. La experimentación animal que implique un sufrimiento físico o psicológico es incompatible con los derechos del animal, tanto si se trata de experimentaciones médicas, científicas, comerciales, como de toda otra forma de experimentación (Declaración Universal de los derechos del Animal). Una vez más, la legislación en este sentido es clara y concisa. En el RD 5372013 se establecen las normas básicas aplicables para la protección de los animales utilizados en experimentación y otros fines científicos, incluyendo la docencia. Solo se podrán utilizar animales cuando su uso esté justificado por la finalidad que se persigue, valorando su oportunidad siempre en términos de sus potenciales beneficios. Como he comentado anteriormente, la UMU cuenta con una comisión de ética en investigación de la que forma parte el Comité Ético de Experimentación Animal, una de cuyas funciones principales es asesorar sobre cuestiones relacionadas con el bienestar de los animales y a la aplicación del requisito de reemplazo, reducción y refinamiento en los proyectos de investigación.

-También hay quienes trabajan con material biológico, cadáveres... ¿Se prepara a los investigadores durante la carrera científica para afrontar esas situaciones de manera segura o es una formación posterior?

-La formación en etapas iniciales de un investigador es fundamental para afrontar el resto de su carrera sobre unos pilares fuertes que le permitan seguir el proceso evolutivo lógico sin fisuras en el campo científico. La preparación inicial a este nivel depende de la formación básica de la que proceda. Sin embargo y a pesar de la responsabilidad inherente al investigador en procurarse formación continua, considero que es un deber de la institución en la que se desarrollen las actividades facilitar formación especializada en la prevención de riesgos de diversa índole, asesorando y concienciando a que las investigaciones se realicen conforme a las normas de buenas prácticas de laboratorio y de bioseguridad.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos