Las amenazas de un mundo global

M. J. MORENOMURCIA

El bajo precio del combustible para aviones, el rápido crecimiento de la industria aérea y la aparición de billetes 'low cost', que aumentan la competencia han llevado a que en la última década el coste de volar se haya reducido considerablemente. Este hecho, indiscutiblemente, facilita la movilidad internacional; aunque no todo son ventajas.

No hay que olvidar que un avión es un espacio cerrado en el que los viajeros, de cualquier procedencia, pueden pasar entre 1 y 18 horas, dependiendo de su lugar de destino. Se convierte así en un espacio potencialmente ideal para la transmisión de enfermedades y la propagación de pandemias e infecciones emergentes. De hecho se trata como un problema de salud global y hay numerosos científicos investigando el fenómeno.

Recientemente, un estudio desarrollado por la Universidad Emory y el Instituto de Tecnología de Georgia, ambos en Atlanta (EE UU) y publicado en la prestigiosa revista 'Proceedings' de la Academia de Ciencias de Estados Unidos, ha revelado que los pasajeros de un avión sentados en la misma fila y los dos asientos laterales del pasajero infectado tienen una probabilidad del 80% o mayor de infectarse. Para todos los demás pasajeros, la probabilidad de infección fue inferior al 3%. Además, el modelo que utilizaron refleja que un tripulante con la enfermedad podría infectar a un promedio de 4,6 pasajeros por vuelo.

Este hecho está relacionado con que las enfermedades respiratorias, como la gripe, se transmiten principalmente en distancias cortas a través de las gotas respiratorias. Por otro lado, el estudio confirma que el movimiento de pasajeros y tripulación puede ayudar a su transmisión, al poner a más personas en contacto cercano con el individuo infectado.

Así pues, estas cifras también son extrapolables a otros transportes públicos porque, cabe señalar que en 2017, en España, mientras 36,6 millones de usuarios utilizaron el transporte aéreo, fueron 604,8 millones de viajeros los que escogieron el tren para sus desplazamientos, que incluye Cercanías, Media Distancia y AVE. Y es que, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), a lo largo del año pasado el transporte público, en todas sus opciones, se utilizó en España 4.745 millones de veces.

Esta facilidad de movimientos intercontinentales, la proliferación de acontecimientos multitudinarios deportivos y de ocio y el incremento de la población mundial favorecen sobremanera la diseminación de enfermedades.

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