La Verdad

¿Dar el pecho o el biberón?

Patricia Peso, profesora de Tecnología de los Alimentos de la UMU.
Patricia Peso, profesora de Tecnología de los Alimentos de la UMU. / G. Carrión / AGM
  • Son muchos los estudios que reportan los beneficios de la leche materna contra las fórmulas infantiles

Puede que la primera gran decisión de una madre sea la de elegir entre amamantar a su bebé u optar por la leche preparada. Una opción que ha dejado de ser personal para convertirse en algo social, en la que argumentos científicos se cruzan con modelos de crianza y posibilidades de conciliación.

Patricia Peso Echarri es profesora asociada del departamento de Tecnología de Alimentos, Nutrición y Bromatología de la Universidad de Murcia e investigadora del grupo Nutbro, en la misma institución. Además trabaja como responsable del Departamento Técnico de la empresa Neolact Nutrición Infantil. Explica que «la leche materna es el alimento ideal para el recién nacido, contienen la cantidad adecuada de nutrientes para el óptimo crecimiento y desarrollo del niño. Son muchos los estudios que reportan los beneficios de la leche materna contra las fórmulas infantiles. La leche materna protege al lactante de algunas infecciones y también confiere beneficios a largo plazo, reduciendo la probabilidad de que el bebé sea obeso o diabético».

Ahora bien, aunque insiste en que «nunca se debe dudar de la superioridad de la leche materna frente a las fórmulas infantiles», hay madres que por diferentes motivos deciden no amamantar sus hijos y para quienes eligen esa opción, «la industria centra sus esfuerzos en la investigación de la composición de la leche materna, de manera que cuanto más se conoce sobre ella y sus nutrientes más se podrán parecer las fórmulas infantiles a ella. De esta manera la suplementación de las fórmulas se realiza con ingredientes que han sido identificados en la leche materna y en cantidad similares a las que presenta».

Además de esto, dice la investigadora, «se debe tener en cuenta que la legislación europea establece los ingredientes con los que se puede suplementar así como las fuentes de las que proceden y los límites y máximos y mínimos».

Otro de los grandes debates sociales surge en torno a si existe una edad ideal para dejar de amamantar. Así, mientras hay quienes critican que las madres opten por el biberón, otros repudian que un niño ya con dientes siga pidiendo el pecho. Las principales organizaciones o asociaciones científicas tanto a nivel nacional como internacional (Organización Mundial de la Salud, Academia Americana de Pediatría, Asociación Española de Pediatría...) recomiendan la lactancia exclusiva hasta los seis meses y mantenerla hasta los dos años de edad complementándola con otros alimentos.

Ahora bien, Patricia Peso apunta: «La lactancia materna se puede alargar tanto como el niño y la madre deseen. La Asociación Española de Pediatría indica que la leche materna no pierde propiedades nutritivas y aporta numerosos beneficios aún después del año de lactancia».

Y una vez que se da el salto a la introducción de nuevos alimentos, señala que «no hay que tener ningún cuidado especial en el caso de que se combine con la continuación de la lactancia. Se recomienda una dieta variada y rica en hierro ya que a partir del sexto mes el niño necesitará un aporte extra, puesto que la leche materna es deficiente en este mineral».

La realidad de todo esto es que a diario hay millones de madres en el mundo atormentadas porque no pueden o no quieren dar el pecho a sus hijos, mientras la posibilidad de alimentarles de otro modo es posible. En las estanterías de los supermercados y farmacias se puede elegir entre multitud de productos destinados a tal fin. De hecho, suele ser complicado decidir entre una u otra marca. La investigadora de la Universidad de Murcia recomienda «elegir fórmulas suplementadas con DHA (ácido docosahexaenoico), que es necesario para el desarrollo normal del sistema nervioso y la retina. Este ingrediente, a partir del 2020, será de obligatoria adición a las fórmulas de inicio y de continuación, según establece la legislación Europea. La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) recomendó en su publicación de 2013 la ingesta diaria de 100 mg de DHA hasta los dos años de edad».