La Verdad

Purificando agua con energía solar

Simón Navarro García, catedrático de Química Agrícola de la UMU.
Simón Navarro García, catedrático de Química Agrícola de la UMU. / Vicente Vicéns / AGM
  • La UMU trabaja para demostrar la efectividad de la fotocatálisis con el fin de degradar los residuos de plaguicidas

El uso sostenible de plaguicidas en agricultura está recogido en una directiva europea que obliga a todos los estados miembros a adoptar medidas para garantizar que las operaciones de los profesionales implicados no pongan en peligro la salud humana ni el medio ambiente.

En este contexto, la Universidad de Murcia está llevando a cabo un proyecto Life+, que finaliza en 2018, y cuyo principal objetivo es demostrar la efectividad de la fotocatálisis solar como técnica capaz de degradar por completo los residuos de plaguicidas contenidos en las aguas residuales producidas en las explotaciones por remanentes en envases y tanques de tratamiento, enjuague de depósitos tras su uso, limpieza de maquinaria y equipos, etc., con un equipo innovador ubicado en la propia finca, dando solución a un problema europeo actual, de especial incidencia en la zona mediterránea.

Life+ Aquemfree está dirigido por el catedrático de Química Agrícola Simón Navarro García y destaca por tratarse de un proyecto de trasferencia tecnológica surgido a raíz de los resultados de una investigación anterior. De hecho, los grupos de Química Agrícola y Ambiental, de la UMU, y de Calidad y Sostenibilidad de Productos Vegetales, del Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Alimentario (IMIDA), colaboran desde hace años en la aplicación de tecnologías innovadoras para eliminar residuos de productos fitosanitarios en aguas de distinta procedencia, fundamentalmente aguas residuales agrícolas.

Fruto de esta colaboración, surge la realización de diversos proyectos de investigación financiados por organismos internacionales, nacionales y regionales, así como la redacción de un gran número de trabajos publicados en revistas internacionales especializadas y la dirección de diversas tesis doctorales.

«Los resultados obtenidos permitieron afirmar que el empleo de materiales semiconductores como óxido de titanio y óxido de zinc en tándem con oxidantes como persulfato de sodio y una fuente de energía renovable como es la luz solar, se presenta como una tecnología efectiva, rápida y económica para la remediación de aguas superficiales y/o subterráneas contaminadas con plaguicidas, sobre todo, en determinadas zonas mediterráneas como el Sureste español, el cual recibe más de 3.000 horas de sol al año», según Navarro García.

Actualmente, una vez optimizado el proceso y fabricados e instalados los prototipos en las distintas fincas experimentales seleccionadas, se está realizando el seguimiento medioambiental y socioeconómico del proceso, así como iniciando la valoración económica de la implantación de los distintos equipos instalados.

El empleo de la fotocatálisis solar, explica el investigador de la UMU, «se debe a que los tratamientos convencionales para purificar aguas en ocasiones resultan insuficientes para eliminar el contaminante hasta alcanzar los límites establecidos por ley, o por el uso posterior que se vaya a dar al efluente tratado, por lo que se requieren otras etapas de tratamiento que logren este objetivo».

«Los últimos estudios en la purificación de aguas se han enfocado en el desarrollo de procedimientos de oxidación de compuestos orgánicos muy persistentes que se encuentran disueltos en el medio acuático. Estos métodos, denominados Procesos Avanzados de Oxidación (PAOs), se basan en procedimientos catalíticos y fotoquímicos capaces de producir cambios profundos en la estructura de los contaminantes, causando su degradación en el agua por la generación y uso de especies transitorias muy reactivas, principalmente radicales hidroxilo (·OH). Este radical es un potente oxidante, capaz de degradar rápidamente muchos compuestos orgánicos hasta dióxido de carbono, agua y sales minerales. A diferencia de los procesos no fotoquímicos, los fotoquímicos requieren el empleo de energía luminosa, natural o artificial, para producir estos radicales libres. Cuando la energía proviene del sol, el proceso se denomina fotocatálisis solar», añade.

Por el momento, la acogida del proyecto por parte de los agricultores se puede considerar como muy satisfactoria y esperanzadora, tanto por parte de los propietarios de las fincas colaboradoras como de los cooperativistas asociados, aunque todavía resta completar la etapa de difusión para que la propuesta llegue al mayor número posible de interesados, lo que se está llevando a cabo mediante talleres y charlas divulgativas, entre otras actividades.