La Verdad

Raúl Zornoza, coordinador del proyecto 'Diverfarming'.
Raúl Zornoza, coordinador del proyecto 'Diverfarming'. / J. M. Rodríguez / AGM

Marcha atrás a la PAC

  • La UPCT coordina un proyecto europeo de diez millones y medio de euros para promover la implantación de la diversificación de cultivos y prácticas agrarias sostenibles en todo el territorio

El continente europeo es el segundo más pequeño del mundo, solo por detrás de Oceanía. Su superficie supone solamente el 7% de las tierras emergidas, pero eso le basta para contener 50 países (incluyendo Rusia y Turquía) y unas características físicas y climáticas muy particulares. Siendo el más llano de todos los continentes, se encuentra en gran medida en una zona templada, aunque su clima no solo varía de Norte a Sur sino también de Oeste a Este a causa de las corrientes de aire polar marino y polar continental, y en menor medida de las corrientes de aire tropical marino y tropical continental.

Se trata, en definitiva, de un territorio singular en el que, desde el punto de vista de la agricultura, se dan condiciones muy diversas y a la vez complementarias. Con todo ello lidia la Unión Europea a la hora de financiar proyectos, en el marco de su programa Horizonte 2020, con el objetivo de abordar los principales retos sociales, promover el liderazgo industrial en Europa y reforzar la excelencia de su base científica.

La Comisión Europea quiere replantear el modelo de agricultura intensiva y de monocultivo que ha impulsado su Política Agraria Común (PAC) en el pasado y será la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) quien lidere un proyecto comunitario para la implantación de la diversificación de cultivos y las prácticas agrarias sostenibles.

Durante 5 años (a partir del próximo 1 de mayo) con un total de casi diez millones y medio de euros, el grupo de investigación en 'Gestión, Aprovechamiento y Recuperación de Suelos y Agua' (GARSA), que dirige Ángel Faz, va a coordinar el proyecto 'Diverfarming', en el que participan universidades, centros de investigación, administración pública, asociaciones agrarias, agricultores y empresas de la agroindustria y logística de ocho países. En total, 26 socios, entre los que se encuentra en la Región de Murcia la UPCT, el Cebas-CSIC, Asaja Murcia, Industrias David y Disfrimur Logística.

El coordinador del proyecto es Raúl Zornoza, quien explica que el objetivo es probar en diferentes casos de estudio de toda Europa, teniendo en cuenta las características climáticas, edáficas y culturales de las diferentes regiones europeas, si la diversificación de los cultivos favorece económicamente al agricultor. Se va a estudiar si obtienen más rendimientos y más ganancias; si al tener varias cosechas al año se reducen los riesgos de pérdida (por ataques de plagas, por ejemplo) contando con la adopción de prácticas agrarias sostenibles que reduzcan los costes de producción; si mejora la calidad ambiental de los agro-ecosistemas (actualmente existen casos de contaminación, erosión y pérdida de materia orgánica y biodiversidad asociados a la intensificación de la agricultura); también si se dañan suelos, agua o si hay otras actividades económicas que se ven afectadas negativamente, como ha ocurrido con el turismo del Mar Menor.

La diversificación de cultivos es un tipo de agricultura que usa cosechas múltiples en el mismo espacio, imitando la diversidad de ecosistemas naturales y evitando los grandes soportes de las cosechas únicas. Incluye la rotación de cosecha (cultivos en periodos diferentes) y los cultivos simultáneos (cultivos complementarios durante el mismo periodo).

Cosechas simultáneas

La combinación de cosechas simultáneas o de dos ciclos en un mismo año es algo habitual en horticultura. Sin embargo, el uso de cultivos simultáneos no es tan frecuente en zonas de cultivo leñoso, como almendros, olivos o frutales. En la Región de Murcia sí se suelen rotar varios cultivos hortícolas en el mismo año, pero en otros lugares no ocurre, y se quiere extrapolar esta práctica para reducir costes e incrementar beneficios. «En resumen, se trata de naturalizar los procesos que actualmente se han hecho tan intensivos que incluso el suelo no se considera un recurso sino un sustrato donde crece la planta, y eso lleva a que se esté degradando e incluso perdiendo», según el investigador de la UPCT.

En todo el continente, la PAC -promovida por las políticas europeas de las últimas décadas- ha favorecido el monocultivo intensivo, que ha incrementado la producción agrícola en detrimento de la calidad ambiental, la biodiversidad y la sostenibilidad de la propia agricultura. Se han perdido cultivos tradicionales, flora, fauna y microbiota asociada, que también contribuía a evitar plagas y enfermedades y a mejorar la salud de los agro-ecosistemas.

Era requisito indispensable que el proyecto tratase de buscar soluciones a un problema que atañe a todo el territorio europeo, por lo que en 'Diverfarming' participan ocho países europeos, cada uno como modelo de un área 'pedoclimática' distinta, dependiendo de su tipo de clima y suelo: España e Italia como clima mediterráneo Sur y Norte; Holanda como clima atlántico; Hungría como zona panonia; Finlandia como boreal; y Alemania como ejemplo de zona continental. A su vez, centros de investigación y universidades de Suiza y Reino Unido colaborarán con el resto de socios del proyecto con carácter transversal.

«Problema global»

Raúl Zornoza expone que «se va a afrontar un problema global, pero se hará de modo local, es decir, las soluciones que se den serán adaptadas a cada uno de los países, atendiendo a sus necesidades específicas. Se van a estudiar las características climáticas, edáficas y culturales de cada zona. Se aplicarán estrategias y sistemas de cultivo específicos y, en cada lugar, se desarrollarán prácticas concretas que garanticen la aceptación por parte de los agricultores».

Para garantizar el éxito del proyecto, los científicos tienen claro que es crucial contar con el apoyo de los agricultores y de la agroindustria, ya que, en última instancia, serán ellos quienes deban poner en práctica los resultados obtenidos. Así pues, la primera parte del trabajo consistirá en realizar un proceso participativo en el que se hable con todas las partes interesadas para que conozcan los problemas que abordan, los sistemas en los que van a trabajar y sus propuestas. El objetivo de esto es intercambiar opiniones y adaptar el trabajo a las necesidades reales de cada zona. Solo atendiendo las demandas de todos los implicados se garantiza que la transferencia vaya a hacerse efectiva.

El proyecto, coordinado por la UPCT, pretende promover la diversificación con prácticas de manejo sostenible para incrementar beneficios de los agricultores, disminuyendo sus riesgos y aumentando la calidad ambiental, lo que lleva asociado una reducción de riesgos para la salud pública y el impacto negativo a otros sectores.

Para ello, se van a analizar la calidad de las cosechas, la producción, las posibles mejoras del suelo en la biodiversidad tanto edáfica como de vegetación (algo directamente relacionado con la reducción de las tasas de erosión y un incremento de nutrientes) y el mantenimiento de la vegetación como hábitat de insectos polinizadores e incluso depredadores de las plagas de las plantas, lo que supone reducir el uso de productos fitosanitarios.

En general, como indica el coordinador de la iniciativa, «se busca que mejore la calidad y producción del sistema y, evidentemente, que el proyecto no se quede ni sobre los papeles, ni en el campo a nivel agronómico, sino que se busca reducir los costes al consumidor, es decir, se va a tener en cuenta toda la cadena de valor».

Para conseguirlo, se va a llevar a cabo una adaptación y organización de toda la cadena de valor desde el campo al consumidor para que se haga más eficiente, se usen menos recursos y se adapte a la diversificación. «El trabajo de investigación no solo va a proponer la introducción de nuevos cultivos, sino que va a mostrar a los agricultores soluciones para su comercialización, de modo que no les suponga un esfuerzo extra ni pérdidas, sino que incluso les sirva de apoyo para sacar al mercado otros cultivos que ya contemplasen», en palabras de Zornoza.

Así pues, a través de 'Diverfarming' se va a ayudar a todos los integrantes del sector agrario con directrices y guías para adaptar y reorganizar la cadena de valor y complementar varias cosechas de modo que todo el proceso sea eficiente y se puedan compatibilizar con el objetivo de que suponga una reducción de costes para el agricultor y el consumidor y no se incrementen los precios.

Y es que la comunidad europea no busca soluciones a medias, persigue acabar con un problema de forma global y completa. El investigador de la Universidad Politécnica de Cartagena lo aclara: «Vamos a trabajar para demostrar si con la diversificación y prácticas agronómicas sostenibles se reduce la contaminación y degradación de los campos de cultivo, si se mejora la calidad de los suelos para que permitan buenas cosechas, si se reduce la erosión, si se mantienen las cosechas existentes al tiempo que se introducen cultivos complementarios que ayuden al agricultor y, además, si se reducen los precios para el consumidor final, mediante la optimización de la cadena de valor».

La labor de todos los socios participantes va a permitir elaborar un estudio pormenorizado de la cadena de valor para una correcta adaptación y organización de la misma en cada uno de los países participantes. Al mismo tiempo, se realizará un análisis económico exhaustivo, donde se tendrán en cuenta variables de coste/beneficio con la intención de determinar si realmente la diversificación y unas prácticas de manejo sostenibles permiten reducir costes e incrementar el beneficio neto. Esto está relacionado de manera directa con la reducción de maquinaria (a veces, por ejemplo, el arado se emplea sin que sea necesario), el uso eficiente del agua, dado que existen tecnologías que permiten controlar mediante sensores las necesidades hídricas de los cultivos y mejorar la productividad de las cosechas ganando en calidad del producto.

Exactamente lo mismo que ocurre con el uso de fertilizantes y productos fitosanitarios. «Estamos convencidos de que aplicar técnicas de agricultura de conservación va a mejorar las condiciones del suelo. Que el suelo tenga más materia orgánica contribuirá a que presente mejor estructura, con el beneficio de contribuir a que retenga más agua, se reduzca la erosión y se incremente la oxigenación de las raíces. Las poblaciones de microorganismos se activarán y eso ayudará a que se mineralice parte de la materia orgánica. El objetivo final es conservar y mejorar un recurso que es un medio vivo y soporte principal de la agricultura: el suelo», dice Raúl Zornoza, quien añade que «conservar y mejorar la salud de nuestros suelos es primordial para garantizar la continuidad de la agricultura».

Resultados útiles

Lo que hace realmente interesante 'Diverfarming' es que, al llevarse a cabo en el marco del programa europeo Horizonte 2020, una vez finalizado, ofrecerá resultados que serán útiles no solo en los países en los que se desarrolle sino en otras regiones de todo el continente, por lo que si se consiguen demostrar todas las premisas con las que trabajan, en pocos años el panorama agrícola podría ser totalmente diferente al actual, mucho más eficiente y respetuoso con el medio ambiente, sin que ello suponga pérdidas para los agricultores sino todo lo contrario.

Apunta su coordinador que «la participación de empresas e instituciones como Asaja, Disfrimur, industrias David o el Cebas-CSIC, en el caso de la Región de Murcia, es de una importancia destacada, ya que cada una de ellas cumple un papel muy fundamental, aportando su conocimiento y experiencia en beneficio del trabajo común, y así va a ser en todos los países socios».

Aquí la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores proporciona las zonas de estudio (se trabajará en una finca de un agricultor asociado) y el contacto con sus socios como parte del proceso participativo para seleccionar las prácticas de manejo y los cultivos más idóneos a introducir en la Región de Murcia, y en la difusión y puesta en marcha de resultados; la empresa Disfrimur Logística intervendrá en el análisis de la cadena de valor para su optimización, de manera que se reduzca el uso de recursos y se haga más eficiente, mientras Industrias David jugará un papel importante en la selección de la maquinaria más eficiente para una agricultura diversificada de bajos insumos. Además, Industrias David, como fabricante de maquinaria, va a desarrollar un prototipo que mejore el laboreo, siembra y control de hierbas en cultivos leñosos con presencia de cultivos herbáceos simultáneos en las calles.

Por su parte, el Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (Cebas) participa de la mano de su grupo de 'Erosión y Conservación de Suelos'. Como expertos en ello, serán los encargados de investigar sobre los procesos de secuestro de carbono en suelo y reducción de las tasas de erosión. El grupo de Enzimología y Biorremediación de Suelos y Residuos Orgánicos participará en el estudio de la biodiversidad edáfica, con el objetivo de incrementar el número y la diversidad de microorganismos y fauna en el suelo con la estrategia que va a implementar 'Diverfarming'. Se ha comprobado que el uso de herbicidas y otros fitosanitarios, o el empleo excesivo de maquinaria ha afectado negativamente a la biodiversidad edáfica, tanto faunística como microbiana, de manera que es necesario contribuir a la recuperación de estas comunidades que reducen la incidencia de plagas y enfermedades, mejoran la fertilidad de los suelos y desarrollan asociaciones sinérgicas con los cultivos que favorecen su desarrollo y pueden aportar resistencia a estrés o enfermedades.

La UPCT, además de coordinar el proyecto, va a estar implicada en diversas tareas a través de diferentes grupos de investigación de diversas disciplinas. Se van a controlar en campo las mejoras de los servicios ecosistémicos (mejora de la estructura del suelo, incremento de la biodiversidad, mejora de la fertilidad, reducción de gases de efecto invernadero, reducción de la contaminación), efectos en la calidad de la cosecha, optimización y adaptación de la cadena de valor y análisis económico. Dentro del análisis económico, se van a valorar los beneficios directos procedentes de la reducción de costes e incrementos en producción, pero también indirectos, derivados de la mejora de los servicios ecosistémicos. Este análisis económico cuantifica los beneficios que reporta a un agricultor a diferentes escalas temporales que sus fincas presenten mayor fertilidad, mayor calidad ambiental, secuestren más carbono (ayuda a combatir el calentamiento global) o se pierda menos suelo por erosión.