La Verdad

Rafael García Valverde, en Dinamarca.
Rafael García Valverde, en Dinamarca.

La Politécnica danesa 'pesca' en Cartagena

  • Una llamada le bastó a Rafael García Valverde, doctor en Energías Renovables por la Universidad Politécnica de Cartagena, para que la Universidad Politécnica de Dinamarca, líder en ese país, le quisiese entre sus filas

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Una llamada le bastó a Rafael García Valverde, doctor en Energías Renovables por la Universidad Politécnica de Cartagena, para que la Universidad Politécnica de Dinamarca, líder en ese país, le quisiese entre sus filas.

Es de Bullas pero trabaja en Dinamarca en el desarrollo de células fotovoltaicas impresas en material plástico, una tecnología novedosa que utiliza electrónica diseñada por la UPCT. El exalumno de la Escuela de Industriales del Campus de la Muralla es ingeniero de desarrollo para el asesoramiento técnico y el diseño de electrónica en la sección Materiales Orgánicos del Departamento de Energía de la Universidad danesa.

La tecnología en la que trabaja se caracteriza porque cada célula genera 0,7 voltios y están haciendo rollos de hasta 100 metros, pero podrían ser kilométricos. «Los hacemos en una especie de gran rotativa, por capas para los diferentes electrodos, que se conectan en serie durante la impresión. Con 100 voltios de tensión por cada metro necesitamos una electrónica muy particular, preparada para alta tensión pero con corrientes pequeñas», explica.

Sus ventajas son numerosas, pero destaca que «las células se imprimen en un sustrato flexible, que se puede enrollar, y se pueden elegir colores o patrones de impresión con motivos decorativos. Tienen un menor impacto medioambiental, al no requerirse altas temperaturas para su fabricación, y su coste de producción será menor cuando se haga a gran escala. En cuanto a eficiencia y tiempo de vida, un tercio respecto de las placas tradicionales, aún queda mucho por mejorar».

También las aplicaciones de esta tecnología son muchas y diferentes de las tradicionales. «En lugares donde las otras no llegan por peso, por estética o por flexibilidad, por ejemplo, en paneles solares enrollables, para integrar en toldos, cortinas o pantallas para invernaderos por ejemplo. O 'kits' de emergencia portátiles con cargador solar integrado», afirma.

Y también donde el peso sea crucial, como en alas de aviones, globos, cometas o, simplemente, tejados débiles, como los de los invernaderos. Por otro lado, sirven en superficies curvas e incluso para integrarse en electrónica para la ropa. Y pueden ser de gran utilidad pedagógica en los colegios, pues los niños puedan conectar las células fácilmente únicamente con unas tijeras y una cinta de aluminio adhesiva.

Su comercialización se está llevando a cabo de una empresa 'spin-off' que se creó para gestionar la patente. Una especie de cooperativa en la que participan una treintena de investigadores.

El científico no tiene pensado volver a España, al menos por el momento, ya que su mujer también ha encontrado plaza como investigadora en la Facultad de Veterinaria. Aunque no pierde el contacto con la UPCT y allí el sistema es muy distinto al español, dado que la Universidad solo paga el 20% del sueldo del investigador (algo más si también imparte docencia) y el resto proviene de proyectos externos, por lo que su sueldo depende de la gestión del grupo de investigación.