La Verdad

Hacia la fuente de energía 'inagotable'

El profesor de la Universidad de Murcia Mariano Alarcón.
El profesor de la Universidad de Murcia Mariano Alarcón. / Javier Carrión / AGM
  • Mariano Alarcón, investigador principal del grupo de Ingeniería Energética e Innovación Docente en Tecnología de la UMU, asegura que «las energías alternativas podrían cubrir las necesidades que actualmente dependen del petróleo»

Hace apenas unos meses se confirmó que la Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC) había autorizado la instalación en Mula de una central solar con una potencia de 450 megavatios, lo que la convertiría en la mayor planta fotovoltaica de Europa.

Su desarrollo, por parte de la multinacional Promosolar Juwi, requerirá de una inversión próxima a los 450 millones de euros, pero permitirá generar más de 750 millones de kilowatios/hora al año de energía 'limpia', suficiente para abastecer a una ciudad como Murcia, lo que evitará la emisión de gran cantidad de gases contaminantes. En concreto, 135.750 toneladas de dióxido de carbono al año.

Está previsto que ocupe una superficie de 900 hectáreas de terreno en el paraje de la Retamosa, pero la viabilidad ambiental del proyecto parece garantizada, ya que el uso del terreno elegido permite las instalaciones de utilidad pública o interés social y no produce afecciones sobre flora o fauna protegidas, hábitats o espacios naturales integrados en el Red Natura 2000.

Sería esto una forma de aprovechar los más de 300 días de sol al año que se dan en la Región de Murcia y es que en la actualidad. Llama la atención que países como Alemania o Reino Unido (característicos por un clima mucho más desapacible) inviertan más que España en este tipo de energía.

Mariano Alarcón, investigador principal del grupo de Ingeniería Energética e Innovación Docente en Tecnología de la Universidad de Murcia, apunta que «estamos desaprovechando un recurso natural que no compromete en absoluto a las generaciones venideras. Y probablemente, por primera vez en la historia, España ha tenido, y sigue teniendo, una posición tecnológica ventajosa en esta como en otras energías renovables. Estamos viendo cómo nuestras empresas y técnicos se están yendo a otros países del mundo a desarrollar sus proyectos».

Añade Alarcón que «en esto las Administraciones tienen mucho que decir; en Alemania y otros países siguen existiendo incentivos a las energías renovables, algo que en España ha desaparecido prácticamente por completo para las nuevas instalaciones, cuando no se las penaliza. Esa es la diferencia, mientras en unos países se incentivan, en otros se desincentivan, y España puede perder una ocasión histórica».

Desarrollo

El grupo de investigación que dirige centra sus esfuerzos en la energía solar térmica, es decir, la que se emplea para la producción de agua caliente, lo que se conoce como agua caliente sanitaria (ACS). Aunque también trabajan en eficiencia energética, materiales termoeléctricos, realización de prototipos de coches eléctrico-solares, implantación de las TIC en procesos de enseñanza aprendizaje, método de proyectos en Enseñanza Secundaria, etc.

Como explica, su objetivo principal, en torno a la energía solar térmica, pasa por «realizar un buen modelado del funcionamiento de las instalaciones para optimizar su funcionamiento, es decir, incrementar la cantidad de energía que podemos captar del sol y convertirla en agua caliente. De momento nos hemos centrado en instalaciones convencionales, donde aún hay mucho margen de mejora en su funcionamiento. También disponemos de una instalación experimental en la que probamos distintos tipos de colectores en el mercado y validamos nuestros modelos, probamos fluidos de trabajo, etc».

La energía solar térmica tiene aplicaciones tanto domésticas como industriales, todas aquellas en las que se use el agua caliente. Aplicaciones típicas son: lavabo, duchas, calefacción, calentamiento de piscinas, limpieza..., tanto domésticas como en instalaciones de servicios: hospitales, polideportivos, etc. También se produce aire caliente para calefacción, secaderos... O, en general, cualquier otro fluido.

Las aplicaciones industriales aún están por desarrollar e implantar. Con solar térmica se puede alcanzar prácticamente cualquier temperatura que se requiera en un proceso industrial, aunque es cierto que requeriría mucho más espacio que el que actualmente ocupa una caldera convencional. Muchos procesos demandan temperaturas menores de 100ºC, por lo que los captadores planos, como los de las viviendas, son totalmente competitivos y aplicables. «Se puede afirmar que en la industria hay un campo de desarrollo muy importante para la solar térmica», según Alarcón.

Explica el profesor de la UMU que en lo que a este tipo de energía se refiere, «la ciencia está centrada en mejorar la operatividad de las instalaciones, consiguiendo un mayor aprovechamiento de la energía procedente del sol, un menor mantenimiento y mayor durabilidad, y también diversificar las aplicaciones, aún muy centradas en el sector residencial y de servicios».

Y de lo que no le cabe ninguna duda es de que «las energías alternativas podrían cubrir las necesidades que actualmente cubre el petróleo». Asegura que «hace 25 años, a quienes defendíamos las energías renovables nos decían que estas nunca podrían competir con las fósiles y la nuclear, y ahora se va camino prácticamente de lo contrario: el petróleo, el gas, la nuclear serán anecdóticas; es cuestión de (poco) tiempo».

Evidencias hay muchas, como dice: «Las mayores inversiones energéticas actuales, incluyendo las de los países del Golfo, son en energías renovables; numerosas consultoras independientes económicas afirman que las renovables son ya plenamente competitivas sin apoyos públicos; la producción eléctrica española anual de origen renovable, como muestra, está ya por encima del 40%, pese al parón de los últimos años, etc. No se trata de ideas o entelequias, ni mucho menos de ideología, es la realidad».

Donde el petróleo sigue siendo con mucha ventaja la principal fuente de energía del transporte, y con el modelo actual (gran red de carreteras y una flota impresionante) parece difícil de revertir, pero está convencido de que «surgirán alternativas por los graves problemas medioambientales que conlleva».

No obstante, señala que «las renovables, por su parte, tienen un grave problema todavía: su dependencia de los ciclos naturales, agentes meteorológicos, estacionales, etc.», aunque considera que «se pueden solventar con el almacenamiento de energía. En esto se está trabajando mucho ahora y, sin duda, se responderá a uno de los últimos grandes retos de las energías renovables».

Fomento

A nivel mundial, se han creado diversas asociaciones que promueven el impulso de las tecnologías solares. Algo que no es extraño dado que el crecimiento de las energías renovables, sobre todo de la solar, ha sido de abajo a arriba, como consecuencia de que las empresas energéticas nunca tuvieron un papel de apoyo a estas, por diversos motivos.

Ese hueco fue cubierto por particulares y pequeñas empresas que deseaban, por una parte, dejar de contribuir al deterioro medioambiental y reducir su factura energética, y por otra, encontrar una oportunidad de negocio.

De ahí al asociacionismo hay un paso. Por otra parte, indica Mariano Alarcón, «aparece la realidad española de una Administración que en los últimos años ha estado muy del lado de la gran patronal eléctrica, con agresiones constantes al sector, ha motivado también la unión de empresas que están teniendo que competir con el lobby eléctrico».

Ofreciendo tantas ventajas, es de extrañar que las energías renovables no estén más extendidas. Según el investigador de la UMU, «los motivos son muy complejos». Alude a la mala gestión que se hizo de las tecnologías necesarias para su aprovechamiento, en los años 80 ya que «muchos se lanzaron a poner en marcha sus propias instalaciones y en solo un par de años estaban obsoletas».

Por otro lado, la energía solar térmica compite con la bombona de butano que, por estar subvencionada, cuenta con un precio muy reducido, por lo que muchos apuntan a ella como un impedimento para el desarrollo de la renovable. Además, Alarcón culpa a la «pobre cultura tecnológica y la idiosincrasia española: el Código Técnico de la Edificación obliga la instalación de colectores de energía solar térmica en todas las nuevas edificaciones de viviendas, bloques incluidos; pero tengo entendido que en muchos casos se instalan y se dejan inoperativos; se prefiere la energía eléctrica, incluso para calentar agua, pese a que es mucho más cara».

Por último, manifiesta que «aunque la energía es gratuita, la instalación y su mantenimiento no lo es y los periodos de amortización de los equipos son aún muy altos (10-12 años) por lo que habría que reducirlos, y ahí es donde entramos los técnicos e investigadores, pero también las empresas deberían mejorar sus procesos internos. Actualmente, salvo instalaciones singulares, la Administración no incentiva esta energía».