La Verdad

Del tubo de vacío a la nanoelectrónica

La microelectrónica ha hecho posible que operaciones que nos parecían ciencia ficción hace unos pocos años se hayan convertido en compañeras de nuestra rutina diaria sin las que no sabríamos vivir hoy en día. La capacidad de almacenamiento de datos, la rapidez de acceso a ellos, las comunicaciones inalámbricas, los sensores y los sistemas microelectromecánicos lo han hecho posible. La implantación del concepto nano permitirá aplicaciones todavía más sofisticadas en el marco de la nanoelectrónica. Ya hay aplicaciones conocidas en los campos del automóvil, las comunicaciones y las tecnologías de la información y se vislumbran avances relevantes en el ámbito biomédico, medioambiental y agroalimentario.

La microelectrónica ya ofrece tecnologías para la monitorización del agua de los mares y ríos, la identificación de emisiones contaminantes y la calidad del aire en nuestras ciudades. Abre la puerta a la agricultura de precisión que valora de forma continua parámetros esenciales de los cultivos y de su estado hídrico, nutricional y sanitario, permitiendo un uso óptimo de productos fitosanitarios, fertilizantes y agua. Se han desarrollado sensores que tienen un gran impacto y potencial en la mejora de la calidad y la seguridad de los alimentos durante su producción, conservación y distribución. Una mención destacada merece el 'Genosensing', que supone el uso de sensores para la medida de secuencias génicas específicas convirtiendo la hibridación como reacción de reconocimiento en señales eléctricas que se muestran y valoran en un dispositivo. Tienen gran aplicación en el diagnóstico clínico, en bioseguridad, análisis de alimentos y control ambiental. Se han desarrollado sensores dietéticos como 'Whatsinmyfood', que utiliza la espectroscopía de infrarrojo cercano que permite al consumidor determinar la composición nutricional de alimentos y bebidas.

Esta tecnología ha llegado también a los laboratorios de investigación y diagnóstico, por la tecnología 'lab-on-a chip', que permite realizar experimentos a escala miniatura combinando la microelectrónica con la microfluídica, aumentando su precisión y ahorrando tiempo y materiales.

Un referente destacado en este campo es el profesor Emilio Lora-Tamayo, presidente del CSIC y anterior director del Centro Nacional de Microelectrónica. Este próximo lunes día 28, a las 8 de la tarde en el Aula de Cultura de Cajamar, tendremos la oportunidad de escuchar su visión de la trayectoria de la microelectrónica y sus perspectivas de futuro durante su discurso de toma de posesión como Académico Correspondiente de la Academia de Ciencias de la Región de Murcia.