El viaje espacial más realista

La misión tripulada a Júpiter de la 'Discovery' sigue siendo una de las más creíbles aventuras interplanetarias del cine de ciencia ficción

L. A. GÁMEZ

La soledad y el aburrimiento de una larga misión, la demora en las comunicaciones por radio por las distancias interplanetarias, la necesidad de hacer ejercicio para mantener la salud, la gravedad simulada, la nave controlada por una inteligencia artificial... y el abrumador silencio del espacio. '2001: una odisea del espacio' cuenta una aventura de millones de años que empieza en la sabana africana y acaba en el Sistema Solar exterior, y en su tercer cuarto recrea el viaje espacial más realista rodado hasta entonces.

«El 20 de julio de 1969 se hallaba aún a media década en el futuro cuando Stanley Kubrick y yo empezamos a pensar acerca de la 'proverbial buena película de ciencia ficción' (la frase es suya)», rememoraba Arthur C. Clarke en 1982 en el prólogo de '2010: odisea dos', la continuación que Peter Hyams llevó al cine dos años después. Si todo lo que rodea la vida a bordo de la nave 'Discovery' nos parece hoy lejano en el tiempo, imagínense en 1964, cuando solo habían pasado tres años desde el vuelo de Yuri Gagarin y ningún ser humano había estado en órbita más de un día y unas horas.

El Hombre pisó la Luna en julio de 1969, un año después del estreno de '2001'. «Cuando se hizo la película, la computadora de abordo del Apollo era menos potente que un teléfono inteligente moderno», ha señalado a este periódico Johann-Dietrich Wörner, director de la Agencia Espacial Europea (ESA). Frente a los 400.000 kilómetros que salvó el 'Apollo 11' para la hazaña lunar, Kubrick plantea un viaje de 800 millones de kilómetros.

'2001' según...

Pedro Duque. Astronauta de la Agencia Espacial Europea
«Un día, construiremos naves con motores iónicos. Un día, nuestras naves dispondrán de una zona rotatoria para simular la gravedad. Un día, aprenderemos a hibernar personas para viajes larguísimos. Un día, la ingeniería espacial será como la de '2001'»
Elia Barceló. Escritora de ciencia ficción
«Cincuenta años han pasado desde que vi a Moon-Watcher lanzar un hueso al aire. Cincuenta años desde que ese hueso se transformaba en una blanca estación espacial a los acordes del 'Danubio azul'. Entonces decidí ser escritora»
Agustín Sánchez Lavega. Astrofísico
«Me llevó mi padre a ver '2001' al cine cuando tenía 15 años. Y al año siguiente el hombre llegó a la Luna. Así que en 1971 ya tenía un telescopio y miraba Marte y el Júpiter de '2001' que tanto me impactó. Mi profesión estaba determinada»
Miquel Barceló. Informático y crítico de ciencia ficción
«Hito de la ciencia ficción cinematográfica, '2001' eliminó la idea de que el género era solo para la serie B. Tiene de todo: extraterrestres sugeridos, naves y viajes espaciales, inteligencias artificiales tan humanas que llegan al asesinato...»
Johann-Dietrich Wörner. Director de la Agencia Espacial Europea
«'2001' cuenta una historia fascinante que, incluso 50 años después, logra asombrarnos y asustarnos en la misma medida al hacernos reflexionar sobre la pregunta: ¿qué pasa si las máquinas realmente toman el control?»

Viajeros dormidos

En la 'Discovery', el superordenador HAL 9000 lo controla todo. «Es lógico que en una misión así los astronautas cuenten con el mayor apoyo posible, con un ordenador que tenga acceso a todos los comandos de la nave y una cierta capacidad de razonamiento, y pueda interpretar y manejar los datos», dice Pedro Duque, para quien el planteamiento del viaje a Júpiter es «muy realista». El astronauta español de la ESA está convencido de que algún día dispondremos de avances como los previstos por Clarke, incluida la posibilidad de que la tripulación haga gran parte del trayecto dormida. Sin embargo, aun cuando exista algo parecido a la hibernación, cree que siempre tendrá que haber algún astronauta despierto vigilando el sueño de sus compañeros, como en '2001'.

«El aburrimiento será un serio problema. Ir a Marte, que está mucho más cerca, llevaría seis meses y, aunque ya hay quien ha estado más tiempo en la Estación Espacial Internacional, siempre ha tenido experimentos que hacer», advierte Duque, que voló en el transbordador 'Discovery' en 1998 y visitó el complejo multinacional en 2003. Cargar una nave de experimentos para años parece poco factible, pero habría que ocupar el tiempo de los astronautas en vigilia de algún modo, con vistas a su salud mental. Porque, además, estarán 'aislados', ya que, como sucede en '2001', cualquier comunicación con la Tierra tendrá mucha demora. Si un astronauta llamara a casa desde Júpiter, pasarían como poco 48 minutos hasta que recibiéramos su mensaje y nuestra respuesta le tardaría en llegar otro tanto.

Medio siglo después del estreno de la película, con una estación orbital habitada desde 2000, casi todo el mundo ha oído hablar de la pérdida de masa muscular asociada a la microgravedad y la necesidad de hacer ejercicio para contrarrestarla. En '2001', la primera vez que vemos el interior de la 'Discovery', el astronauta Frank Poole (Gary Lockwood) corre por un anillo en cuya pared exterior, gracias a la fuerza centrífuga causada por la rotación, se consigue simular la gravedad, algo factible, aunque en el mundo real la nave tendría que ser bastante más grande.

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