Eloísa Azorín: «Estoy rota de dolor, pero voy a estrenar»

La actriz Eloísa Azorín, en una imagen promocional del espectáculo./Joaquín Clares
La actriz Eloísa Azorín, en una imagen promocional del espectáculo. / Joaquín Clares

La actriz yeclana, que perdió a su único hermano en pleno proceso de ensayos de 'Antígona', estrenará el jueves en el Romea este montaje, dirigido por Paco Macià y cuya música firma El Niño de Elche

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

En la tragedia griega 'Antígona', de Sófocles, esta mujer extraordinaria se arriesga al mayor de los castigos por desafiar una orden del rey Creonte que prohibía enterrar el cadáver de su hermano Polinices arrojado en las afueras de la ciudad, toda una humillación para cualquier griego. Pero ella no dudó, en una de las escenas más conmovedoras de la Historia del Teatro universal, en cubrirlo de tierra. Esta era la escena que estaba ensayando Eloísa Azorín (Yecla, 1977), protagonista del montaje de 'Antígona' que, con versión y dirección de Paco Macià, y música de El Niño de Elche, estrenará la Compañía Ferroviaria el próximo jueves en el Teatro Romea (a las 21.00 horas), cuando la actriz recibió la noticia de que su único hermano había fallecido, repentinamente, mientras dormía. El dolor fue, y continúa siendólo, implacable: desmoronó su cuerpo, desmoronó su ánimo, desmoronó su alma. Pero Eloísa Azorín ha seguido con los ensayos y, en unos días, vivirá en carne viva el estreno más difícil y amargo de su vida.

-¿Cómo se enfrentó usted a la decisión de darle vida a Antígona en los escenarios?

-Pues es curioso porque, a pesar de llevar ya como unos veinte años en esta profesión, me hizo temblar la idea de encarnar yo a un personaje de esta magnitud, a un mito de esta categoría, con lo que ello significa. Mi exceso de sentido de la responsabilidad, el miedo a no estar a la altura y a no tener nada nuevo que ofrecerle como actriz del personaje, me inquietaban. Tampoco estaba vitalmente en un momento fuerte, porque esta maravillosa profesión también desgasta en exceso, a veces, y hay que tener mucha fuerza y valentía para abordar un nuevo proyecto; pones mucho en juego, muchísimo, y no puedes permitirte fallar. Yo andaba un poco agotada porque el panorama teatral no es demasiado alentador, pero por suerte Paco Macià [su compañero de vida y padre de su hijo] está sobrado de ilusión y de energía y logra tirar de mí y quitarme de la cabeza tanto conflicto inútil... Así es que nos pusimos a trabajar y decidí abordar este personaje desde mi ser, desde mi estómago, mi corazón y mi cabeza, porque de eso trata esta profesión: de poner tu ser al servicio de un personaje, y darle tu cuerpo, tu voz y tus emociones.

«Estoy muerta de miedo, todo me supera; no sé si seré capaz de abrir la boca en escena»

-¿Qué tenía usted de Antígona antes de comenzar los ensayos? ¿qué le atraía de ella?

-Antígona es una mujer fuerte, que dice 'no' y se rebela, que se mantiene firme, que defiende sus principios a costa de todo; una mujer a la que le mueve la justicia del corazón, el amor a su familia y el deber para con su hermano; es una mujer con una valentía extrema. Antígona es casi inhumana, no se detiene, asume sus actos sin temor y traspasa los límites. ¡Todo me atrae de ella, envidio la fuerza y la voluntad de este personaje! Y lo fiel que es a sí misma. Yo no tengo ni la mitad de estas cualidades, pero sí sé que también sería capaz de hacer cualquier cosa por los míos, por las personas a las que realmente quiero; las defendería con uñas y dientes, sin dudarlo.

«A las personas a las que realmente quiero las defendería con uñas y dientes, sin dudarlo»

La vida de Antígona está marcada por el dolor, por la tragedia, por la pérdida. Su madre, Yocasta, se suicida al enterarse de que se ha casado con su propio hijo, Edipo, padre de Antígona; por ello, mi personaje siente que su vida ya no vale la pena y no teme a la muerte; siente que su espíritu ya está como muerto. Yo, a diferencia de ella, amo la vida y tengo muchas razones para amarla.

-¿Por qué pensó que sería necesario volver a hablarle de Antígona al público de hoy?

-Porque habla del ser humano, porque es necesario recordarnos una y otra vez cómo somos para poder avanzar y aprender. Porque es la historia de un ser valiente que lucha completamente sola contra una situación intolerablemente dolorosa. Porque habla del enfrentamiento con el poder establecido, pero no como insubordinación sino como posicionamiento y defensa del deber familiar de enterrar a los muertos, a tus muertos. Porque es una historia en la que una mujer se rebela en un mundo de hombres, y el valor de su muerte es el valor de la convicción y de la profunda falta de sensatez de Creonte y de todos los 'Creontes' que existen también hoy. Porque Antígona debería hacernos reflexionar en cada nuevo conflicto de nuestro mundo actual, y porque hoy sigue habiendo miles de familias que no han podido enterrar a sus muertos y tenemos, como artistas, el deber de recordarlo.

Las actrices Bárbara Sánchez Vargas y Eloísa Azorín, que da vida a Antígona, durante un ensayo del montaje que se estrena el próximo jueves en el Romea.
Las actrices Bárbara Sánchez Vargas y Eloísa Azorín, que da vida a Antígona, durante un ensayo del montaje que se estrena el próximo jueves en el Romea.

Y luego está el texto: el poder de su poesía, el hecho de que sea directo y épico y, al mismo tiempo, de una fuerza y una belleza brutales. Solo por oír un texto así, ya merece la pena llevar esta obra a escena.

-Era imposible imaginarse lo que a usted le ocurriría en mitad del proceso de ensayos de la obra: el dolor, la incomprensión, un golpe terrible. ¿Cómo lo afrontó?

-Era imposible, sí, y todavía hoy no puedo creerlo, me cuesta pensar en ello como algo que ha sido real...; es como una broma pesada del destino, demasiado pesada para mí. Llevaba medio mes ensayando una escena en la que yo intentaba enterrar a mi hermano muerto, trabajando sobre ese dolor, buscando en mi interior a qué agarrarme para poder comunicar al público, de una manera orgánica, la emoción de la pérdida, el dolor de una hermana que pierde a su hermano. Y, de repente, una mañana recibo una llamada y me dicen que mi único hermano [tenía 36 años] está muerto...; no tengo palabras para describir lo que sentí, es tal el dolor y la impotencia, la rabia. Me recuerdo totalmente fuera de mí, completamente abatida, y la verdad es que así sigo, no consigo reponerme. ¿Cómo aceptar que ya no voy a ver nunca más a mi hermano? Sigo pensando que en cualquier momento voy a recibir una llamada de él, o un 'whatsap' con una foto suya disfrutando de alguna comida exquisita de esas que tanto le gustaban.

-Usted era una mujer y una actriz segura, fuerte, que sabía lo que quería, luchadora. ¿Ha descubierto facetas suyas o sentimientos que desconocía?

-Lo que he descubierto es que ni soy tan fuerte, ni tan segura. Ahora estoy muerta de miedo, todo me supera. Tengo que subirme al escenario el próximo jueves, exponerme emocionalmente delante del público, y no sé si voy a ser capaz siquiera de abrir la boca... Menos mal que me rodea un equipo de personas que me animan cada día [comparten con ella escenario Toni Misó, Bárbara Sánchez Vargas, Javier Ruano, Salvador Riquelme, Morgan Blasco y Claudia Garón] y que me apoyan; en momentos así es cuando te das cuenta de lo importante que son las personas.

Ser capaz

-¿Se planteó dejar la obra, desistir?

-Claro, ¡he llegado incluso a odiar a Antígona! En una situación así, la cabeza no razona de manera coherente, circulan todo tipo de pensamientos por ella y, a veces, pensaba que se ha tenido que morir mi hermano para que yo fuera capaz de interpretar a este personaje de una manera convincente porque no estaba siendo capaz de hacerlo bien como actriz... ¡locuras!

Lo cierto es que por primera vez no voy a tener que fingir nada, no voy a tener que interpretar nada; ahora, realmente, el dolor está en mí, la tragedia está en mí, la he vivido de verdad. Estoy haciendo un gran esfuerzo cada día por estar ahí, pero siento que lo debo hacer, por mi hermano y también por mí.

-¿Qué le está dando fuerzas?

-Tengo por suerte una familia maravillosa, y un hijo que es un ángel y que no puede verme sufrir; él, sobre todo, me hace levantarme cada día. Y tengo a Paco, un compañero de vida que me cuida y me anima, y a una madre que necesita que yo no me derrumbe. Creo que mi hermano me está dando fuerzas. Él estaba orgulloso de mí y quiero que siga estándolo. Por él me subiré al escenario el jueves y a él le dedicaré la función.

-Hoy, ¿qué le da miedo?

-A nivel personal, sin duda perder a la gente que quiero; eso me aterra. Y, en general, hay una frase en la obra que resume muy bien lo que me da miedo: «El ser humano no tiene en cuenta lo que es realmente humano y, así, se convierte para sí mismo en un monstruo prodigioso».

Versión propia

«Lo que me atrae del mito de 'Antígona' es su universalidad, el papel que la mujer desempeña en esta tragedia, y el conflicto entre el derecho natural humano y las leyes del Estado, un dilema eterno en toda sociedad», explica Paco Macià, quien afronta el reto de «crear una versión propia de una de las grandes tragedias de la Humanidad» abordando «una puesta en escena, actual y renovada, desde los lenguajes que le son propios a nuestra compañía: las acciones físicas, las imágenes, la música, la danza, el trabajo vocal...».

«Antígona», sostiene el director, «es una mujer que representa todo eso que los demás somos incapaces de ejercitar: la defensa de la propia verdad cueste lo que cueste, y aunque esa determinación le lleve a la muerte». «Antígona», añade, «nos reta sobre el misterio de la muerte con su insondable materia, se acerca a ella de manera natural, casi fatídica».

Es la primera vez que la Compañía Ferroviaria aborda una de las grandes tragedias griegas, y Macià precisa que «nos hemos acercado a ella humildemente, siendo conscientes de la responsabilidad añadida que supone poner en escena una de las obras que más se han llevado a los escenarios desde los tiempos de la Grecia Antigua».

Detalla que «nos han servido de guía, en esta tarea de estudio, el filólogo George Steiner y el análisis del mito que hace en su libro 'Antígonas'. Hemos hecho nuestros los cinco grandes conflictos que sostienen la tragedia: vida/muerte, individuo/sociedad, /juventud/vejez, hombre/mujer y Dios/ser humano». «Conflictos -precisa- que hemos desarrollado en talleres paralelos a la obra con el fin de buscar el lenguaje propio para una puesta en escena que nos identificara como compañía y proyecto».

«También», prosigue explicando, «hemos indagado sobre grandes dramaturgos y escritores que han hecho sus propias adaptaciones de la tragedia de Sófocles: Brecht, Anouilh, Marguerite Yourcenar, Griselda Gambaro y María Zambrano; y, al mismo tiempo, nos hemos acercado a la actualidad que nos rodea para rescatar textos de periodistas, actores, defensores de nuestra Memoria Histórica y políticos como Bashar Al-Assad; textos que reconcilian los valores del mito con una realidad que se repite atemporalmente: la crueldad de la guerra y la ausencia de justicia para los perdedores».

La versión de 'Antígona' propuesta por Macià se alimenta «de las acciones físicas, el cuerpo como discurso, el carácter performativo de muchas de las escenas, la transgresión de la visión clásica de la obra respecto de la esencia del mensaje, y un compromiso ético sobre la defensa de los derechos humanos también aquí, en nuestro país».

Macià no oculta «la influencia de grandes maestros de la fusión teatro-performance como Jan Fabre, que nos ha inspirado en muchos momentos del proceso».

Además de los colaboradores habituales de la Compañía Ferroviaria, como son el pintor y escenógrafo Ángel Haro, el iluminador Pedro Yagüe, el fotógrafo Joaquín Clares y la diseñadora de vestuario Isabel del Moral, «que también aportan su sabiduría y propuestas a este montaje», Macià indica que «hemos valorado que esta búsqueda de lo nuevo pasa por colaborar con creadores contemporáneos con unas actuales líneas estéticas y de renovación de la tradición; por este motivo, precisamente, contamos con la colaboración en la creación del espacio sonoro de El Niño de Elche, que aportará una partitura sonora genuina y coral donde el sonido proveniente de la escena será una de las partes importantes de la propuesta.Una colaboración que se ha producido en el día a día de los ensayos». En la producción de 'Antígona' participan Teatros de Murcia y el Festival de San Javier.

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